Alquimista: Qué es, qué hace y los más famosos de la historia
Los alquimistas eran exploradores del mundo material y simbólico. Eran mezcla de científicos, filósofos, artesanos y místico.
Los alquimistas españoles
Creencias mágicas de la alquimia en el siglo de oro español
Cómo la alquimia influyó en la ciencia moderna

La alquimia era una práctica antigua que se enmarca en la historia de la ciencia. Era una práctica protocientífica que combinaba diferentes disciplinas como la química, la metalúrgica, la física, la astrología o la medicina, junto con prácticas místicas y espirituales. De aquí surgieron las figuras de los alquimistas, personas importantes a los que en ocasiones se les recuerda como los iniciadores de la ciencia y la química moderna.
La alquimia era un territorio donde ciencia, filosofía y espiritualidad se mezclaban de un modo que hoy nos parece insólito, pero que en su época tenía plena coherencia.
Antiguas sociedades
Los alquimistas estaban ya presentes en Mesopotamia, el Antiguo Egipto, Grecia o el Imperio Romano. Pero también existen evidencias de estas prácticas en el Imperio Persa, la India o la Antigua China.
La figura del alquimista cambió mucho según la época y la región. En el mundo árabe, por ejemplo, surgieron pensadores brillantes como Yabir ibn Hayyan, cuyo enfoque metódico y experimental guarda una sorprendente cercanía con la ciencia moderna.
En la Europa medieval, la alquimia se envolvió de símbolos, alegorías y textos herméticos que pretendían preservar el conocimiento de quienes no estaban preparados, o autorizados, para comprenderlo.
Durante el Renacimiento, convivió con los inicios de la ciencia y atrajo a personajes como Paracelso, que mezcló alquimia, medicina y observación directa de la naturaleza.
Interés y objeto de estudio
Cómo fue el paso de la alquimia a la ciencia. El interés que despertó entre las sociedades antiguas, y sobre todo en la época medieval, es que se decía que estos alquimistas eran capaces de transformar cualquier elemento en otro, en especial transformarlo en oro, tan preciado por todos.
Pero para los alquimistas lo más preciado era encontrar el llamado elixir de la vida, una práctica por la que buscaban curar cualquier tipo de enfermedad. Podríamos decir que los alquimistas eran los primeros investigadores de fármacos para la sociedad antigua. Este elixir era una sustancia legendaria capaz de curar enfermedades, prolongar la existencia o incluso vencer a la muerte.
Aunque a nuestros ojos suene fantástico, esta búsqueda llevó a numerosos experimentos con minerales, hierbas y combinaciones químicas rudimentarias que, con el tiempo, ayudarían a sentar bases para la medicina y la farmacología. Sus talleres estaban llenos de intentos, fracasos y hallazgos: un pequeño universo de vidrios, metales, vapores y textos manuscritos.
La naturaleza y la materia
En lo esencial, los alquimistas trataban de comprender la naturaleza profunda de la materia. Creían que todo estaba compuesto por principios básicos que podían manipularse si se conocían sus leyes secretas. La idea de convertir metales comunes en oro no era solo un objetivo práctico o económico; representaba el deseo de alcanzar la perfección. Para ellos, la transmutación era también una metáfora: del mismo modo que intentaban purificar un metal, buscaban refinar su propio espíritu. El laboratorio no era únicamente un espacio físico, sino un escenario de transformación interior.
Misterio
Como muchos inicios, la alquimia siempre estuvo rodeada de misterio y leyendas. Se crearon sociedades secretas porque los alquimistas jamás querían compartir sus avances con otros que no fueran de su confianza. La continua experimentación les llevó, casi sin querer, a conseguir avances muy destacados en campos como la farmacología.
Con esto, la alquimia se convirtió en el germen de lo que después se conocería como química. Fue en el siglo XVII cuando el famoso alquimista Robert Boyle publicó ‘El químico escéptico’, cuando se comenzó a mirar la alquimia como ciencia, siendo reemplazada por la química.
Algunos alquimistas famosos
Como decimos, desde hace miles de años la alquimia se lleva practicando en todas las sociedades antiguas. Uno de los más destacados alquimistas fue Zosimos de Panopolis, que redactó algunos de los libros más antiguos hablando sobre la alquimia y su origen.
Otro alquimista recordado fue Paracelso, que consiguió grandes avances en el mundo de la medicina. En astrología destacó Gerber, alquimista de origen árabe, que consiguió importantes avances a la hora de mirar los astros y su composición.
En Europa también se recuerda a Johanned Conrad Dippel, que llegó a trabajar como médico, teólogo y filósofo, y fue estudio de varias leyendas por sus prácticas.
Entre el mito y la leyenda, a Nicolas Flamel se le considera el alquimista que encontró la piedra filosofal, y con ello consiguió la vida eterna, otra de las líneas de investigación de los alquimistas antiguos.
Legado y posteridad
Aunque hoy entendamos la alquimia como una disciplina precientífica, sería injusto considerarla un simple error histórico. Muchos alquimistas desarrollaron técnicas de laboratorio, describieron procesos y recopilaciones de experimentos que más tarde serían útiles para los químicos. Su visión del mundo estaba cargada de simbolismo, sí, pero también de una impresionante voluntad de explorar.
En el fondo, los alquimistas eran buscadores incansables. Querían descifrar los secretos visibles e invisibles de la materia, y con esa mezcla de intuición, experimentación y deseo de trascendencia, prepararon el terreno para la ciencia que vendría después.
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