Es una pena para el resto de España: solo las abuelas gallegas conocen este manjar de dioses típico de la Cuaresma
En Cuaresma regresan recetas que no se hacen el resto del año. Entre los postres más habituales están las torrijas, los buñuelos o las flores fritas, presentes en pastelerías y casas. Pero también existen otros dulces menos conocidos que vale la pena probar.
En Galicia hay un postre que muchas abuelas siguen preparando en Carnaval y Cuaresma, aunque fuera de la comunidad apenas se escucha su nombre. Se llama leche de frailes y es la versión gallega de la leche frita. Cambia el nombre y algunos matices en la receta, pero la base es la misma: una crema espesa de leche que se enfría, se corta y se fríe.
El postre gallego típico de Cuaresma que aún se prepara en muchas casas
La leche de frailes se elabora a partir de leche entera, azúcar, harina o fécula de maíz y yemas de huevo. Se aromatiza con piel de limón y canela. Tras cocer la mezcla hasta que espesa, se extiende en una fuente para que solidifique. Después se corta en porciones, se reboza en harina y huevo y se fríe en aceite caliente. El acabado es sencillo: azúcar y canela por encima.
El resultado es un bocado firme por dentro y dorado por fuera. Sabe a leche cocida con canela y limón. No lleva rellenos ni coberturas. Se sirve en cuadrados o rectángulos de unos pocos centímetros, pensados para comer con la mano o con tenedor pequeño.
Su presencia está vinculada al calendario religioso. Durante la Cuaresma, cuando la tradición marcaba abstinencia de carne en determinados días, los dulces fritos ganaban protagonismo. Aportaban energía con ingredientes básicos que había en cualquier casa: leche, harina, huevos y azúcar. En Galicia comparte protagonismo con las filloas y las orejas de Carnaval, aunque la leche de frailes suele quedarse en el ámbito doméstico.
Hoy no es habitual verla en vitrinas de pastelería, salvo en algunos obradores tradicionales. El coste aproximado para una fuente de unas 10 o 12 porciones ronda los 6 o 7 euros, dependiendo del precio de los huevos y la leche. Es una receta asumible para cualquier economía doméstica.
Por otro lado, conviene tener en cuenta su perfil nutricional. Es un postre calórico por la presencia de harina, azúcar y fritura. Aporta calcio y proteínas por la leche y el huevo, pero su consumo no es algo que se debería convertir en rutina.
Cómo hacer leche de frailes paso a paso
Para preparar leche de frailes en casa no hace falta tener experiencia previa, pero sí prestar atención al espesor de la crema y al reposo en frío. Si la mezcla no se cocina lo suficiente, no solidificará bien. Si no reposa varias horas, se romperá al cortarla.
La clave está en remover sin parar mientras espesa y en dejarla enfriar completamente antes de freír. Lo habitual es hacer la crema por la tarde y freír al día siguiente.
Ingredientes para hacer leche de frailes
- 500 ml de leche entera.
- 100 g de azúcar.
- 60 g de harina de trigo.
- 50 g de fécula de maíz.
- 2 yemas de huevo.
- 1 tira de piel de limón.
- 1 rama de canela.
- 1 cucharada de mantequilla.
- Harina de trigo para rebozar.
- 2 huevos batidos para rebozar.
- Aceite suave para freír.
- Azúcar para espolvorear.
- Canela en polvo para espolvorear.
Procedimiento para hacer leche de frailes
- Calentar 400 ml de leche con la piel de limón y la rama de canela hasta que hierva. Retirar y dejar infusionar 10 minutos.
- Mezclar en un cuenco la harina, la fécula y el azúcar. Añadir los 100 ml de leche restantes y remover hasta que no queden grumos. Incorporar las yemas y mezclar.
- Colar la leche infusionada y añadirla poco a poco a la mezcla anterior, removiendo.
- Volver a poner todo en el cazo y cocinar a fuego medio-bajo sin dejar de remover hasta que espese.
- Añadir la mantequilla y mezclar hasta que se integre.
- Verter la crema en una fuente, cubrir a piel con film y dejar enfriar.
- Refrigerar al menos cuatro horas.
- Cortar en porciones, pasar por harina y después por huevo batido.
- Freír en aceite caliente hasta que estén doradas. Escurrir sobre papel.
- Espolvorear con azúcar y canela antes de que se enfríen por completo.
La leche de frailes es sencilla, económica y realmente vale la pena probarla al menos en Cuaresma.