Moncloa desata un conflicto constitucional por el hantavirus: cercena la autonomía canaria retorciendo una ley sobre naufragios
Tras negarse el presidente de Canarias, ordena el fondeo forzoso del Hondius echando mano de una ley de seguridad marítima

El Gobierno del Pedro Sánchez –socio de los separatistas catalanes y vascos que defiende la plurinacionalidad de España– ha ido al choque directo contra la autonomía de Canarias, desatando así lo que todo apunta a que será un conflicto constitucional sin precedentes al cercenar por completo las competencias del Gobierno de las islas ordenando el fondeo forzoso del crucero del hantavirus, el Hondius, desempolvando al efecto una ley que pensada para estos casos de emergencias sanitarias ocurridas en el mar. La triquiñuela la ha desplegado Moncloa en tiempo récord, inmediatamente después de que, en la madrugada de este domingo, el presidente canario, Fernando Clavijo, anunciara que iba a impedir el fondeo del barco a la vista del lento dispositivo de evacuación previsto por el Ejecutivo de Sánchez. Acto seguido, el Gobierno ha echado mano de una ley sobre naufragios, sin relación directa con el caso del brote del hantavirus, para saltarse la autoridad del presidente autonómico, anularla de facto e imponer el fondeo del crucero.
La vertiginosa rapidez con la que Moncloa ha respondido a la negativa de Clavijo apunta a que esa triquiñuela legal ya la tenía preparada el Ejecutivo de Sánchez, que este sábado ha desplazado a Tenerife a tres ministros para sacar pecho de la «solidaridad» por la acogida del epicentro del foco de hantavirus que mantiene en vilo a la prensa internacional y que ha sembrado el temor y el malestar entre la población canaria.
Que tiene poco que ver el caso de este crucero con la ley apelada por el Gobierno para imponerse como rodillo contra la autonomía de Canarias es algo que se aprecia leyendo el tenor literal de dicha ley a la que ha echado mano Moncloa. En concreto, usa como argumento el artículo 299 de la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante.
El citado artículo legal establece que «el director general de la Marina Mercante es la Autoridad competente para la toma de decisiones respecto de los buques necesitados de asistencia, entendiendo por tales aquellos que, por su propia situación o por circunstancias externas, se encuentren en peligro de naufragar o que, en general, supongan una amenaza para la navegación o la integridad del medio ambiente marino». Nada dice de emergencias sanitarias. Y menos aún de aquellas que pueden poner en peligro el territorio en el que fondee la embarcación.
De hecho, queda nítidamente claro que el artículo de esta ley estatal está pensado no para atender casos de salud pública como es este brote infeccioso, sino para supuestos de riesgo notorio de naufragio o de incidentes como las mareas negras que ponen en peligro o dañan el ecosistema marino.
Siempre ligado a estos supuestos, que no a emergencias sanitario-infecciosas como la que se da con el Hondius, la misma ley indica que el director general de la Marina Mercante «adoptará la decisión que estime pertinente sobre la acogida de buques necesitados de asistencia en lugares de refugio, pudiendo imponerla, si considera que tal acogida es la mejor solución para la protección de la vida humana y el medio ambiente marino». Eso sí, en la misma disposición se indica que, también por criterios de seguridad, deberá impedirse la acogida de buques –»se denegará o condicionará»– si permitiendo que la embarcación llegue a un puerto español se puede poner en peligro «la seguridad e integridad de las personas, de los buques, del tráfico marítimo y del medio ambiente marino».
Al filo de la medianoche del sábado al domingo, Fernando Clavijo anunció que, a la vista de los planes del Gobierno de Sánchez, la Administración autonómica canaria iba a denegar el fondeo del Hondius en el puerto tinerfeño de Granadilla y que, por tanto, iba a paralizar el desembarco de los ocupantes del crucero. Clavijo, que lleva días denunciando cómo el Gobierno está ninguneando al Ejecutivo autonómico en esta crisis del hantavirus, ha dicho que se iba a denegar el fondeo del Hondius dado que Moncloa ya no garantizaba que la evacuación del barco y el posterior traslado de todos sus ocupantes se fuera a hacer en el plazo máximo de 24 horas. Según ha destacado Clavijo, hacerlo en no más de 24 horas es imprescindible para contener el riesgo sanitario para la isla de Tenerife y, además, resulta viable si existiera una coordinación adecuada del dispositivo de evacuación aérea a Madrid –en el caso de los pasajeros españoles del crucero– y a los respectivos países de origen del resto de viajeros del crucero. Visto que el Gobierno de Sánchez no garantiza que todo ese dispositivo se realizara en 24 horas como máximo, el presidente de Canarias ha anunciado que se denegaba la autorización de fondeo del crucero en el puerto de Granadilla, en aplicación de las competencias autonómicas que tiene asumidas el Ejecutivo canario.
Pero nada más que Clavijo ha dicho eso, Moncloa ha contraatacado con una disposición administrativa que pisa por completo la autonomía de Canarias y la autoridad del presidente de esta comunidad echando mano de esa ley estatal pensada para casos de naufragios.
El enredo desatado por Moncloa por este asunto es un conflicto constitucional, dado que es la Constitución la que preserva y garantiza el engranaje competencial entre el Estado y las comunidades autónomas. Y dado, también, que los estatutos de autonomía son leyes orgánicas y, por tanto, de máximo rango y de sustrato constitucional, como piezas esenciales del Estado de las Autonomías.
A la vista de lo sucedido, Clavijo podría abrir un litigio de constitucionalidad. Pero a hechos consumados, porque cuando llegue la resolución ya estará sustanciada esa operación forzosa desplegada por Moncloa en contra de la autonomía canaria. Y, además, dada la actual composición del Tribunal Constitucional, convertido por el sanchismo en un dique de contención para dar carta de naturaleza a sus intereses político-partidistas, parece poco probable que esa instancia acabara censurando la acción de Moncloa.