Suena a ciencia ficción pero es 100% verídico: en Congo hay un pez que escala una cascada vertical en menos de 10 horas
El descubrimiento de nuevas especies siempre es una buena noticia, pero hay un pez en concreto que parece sacado de una película de ciencia ficción. Hablamos del Parakneria thysi, un animal diminuto de la cuenca alta del Congo. ¿Pero por qué es tan especial?
Este pez, conocido como pez orejón, puede subir por una cascada vertical de 15 metros en las cataratas Luvilombo, en la República Democrática del Congo. No lo hace nadando contra la corriente, sino trepando por la roca húmeda.
El ascenso puede durar casi 10 horas y lo más sorprendente es que lo hace con un tamaño de entre 3,7 y 4,8 centímetros. A escala humana, eso significa que tendríamos que hacer una subida de cientos de metros en vertical.
El pez del Congo que puede escalar una cascada en menos de 10 horas
El Parakneria thysi no es un pez grande ni te llamaría la atención en un riachuelo. De hecho, parte de la sorpresa está en eso: un animal de menos de cinco centímetros consigue superar una pared que para su tamaño resulta enorme.
Los ejemplares más grandes se acercan a los 9,8 centímetros, pero los que consiguen trepar una cascada son los pequeños y medianos. Al parecen, los que tienen más tamaño son demasiado pesados para que sus aletas soporten el esfuerzo.
El momento de la ascensión ocurre durante las inundaciones estacionales del final de la temporada de lluvias, normalmente entre abril y mayo. En ese momento, miles de peces se concentran en la zona y empiezan a ascender por la parte húmeda de la cascada.
No suben por el chorro principal. Lo hacen por la llamada zona de salpicaduras, una franja de roca mojada por el agua pulverizada, pero sin una corriente directa que los arrastre.
La técnica que usa el pez ‘Parakneria thysi’ para desafiar a la gravedad en el Congo
La subida no es un salto rápido, sino un trabajo de constancia. El pez avanza en pequeños impulsos, se detiene, descansa y vuelve a moverse. Por eso el recorrido puede acercarse a las 10 horas, aunque el tiempo real de avance sea mucho menor.
Para conseguirlo su cuerpo combina varios recursos. Usa las aletas pectorales y pélvicas para apoyarse, mueve el cuerpo de lado a lado y aprovecha unas pequeñas estructuras en forma de gancho, llamadas unculi, que le ayudan a sujetarse a la roca.
Sin esos puntos de agarre, la gravedad y el agua harían imposible la escalada. Con ellos, el pez puede mantenerse pegado a superficies húmedas y avanzar poco a poco por una pared casi vertical.
De todas maneras el esfuerzo es enorme. En algunos tramos, los peces deben sortear salientes, cambiar de dirección y aguantar chorros repentinos que pueden desprenderlos. Si caen al agua, algunos pueden intentarlo de nuevo; si golpean contra la roca, el riesgo puede ser fatal.
Por qué estos peces africanos deciden escalar una cascada cuando hay lluvias
Los científicos no se ponen de acuerdo, pero la explicación más probable está en la búsqueda de mejores condiciones río arriba. Allí los peces más pequeños tienen menos competencia, menos depredadores o hábitats más favorables después de las crecidas estacionales.
Además, nunca se había documentado antes en África con este nivel de detalle. Había relatos sobre peces capaces de trepar cascadas, pero este caso convierte la escena en una observación científica concreta.
Ahora será necesario luchar contra la pesca ilegal con redes de malla muy final, especialmente dañinas cuando los peces se acumulan para iniciar el ascenso.