Pablo Casado pide a Sánchez el «cese de Marlaska» tras haber purgado a parte de la cúpula de la Guardia Civil

Pablo Casado
Pablo Casado, en el Congreso.

Pablo Casado ha denunciado este miércoles que la «purga» que está llevando a cabo el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en la cúpula de la Guardia Civil. «Otro escándalo que se suma al cese de Pérez de los Cobos», ha dicho Casado tras conocerse el cese del número 3 de la Benemérita Fernando Santafé esta misma noche.

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, ha señalado que «sigue la purga en la Guardia Civil: cesa el nº 3 después de dimitir el DAO». Casado ha afirmado que «a quien debe cesar Sánchez ya es a Marlaska» para zanjar el terremoto político desatado por el descabezamiento de la cúpula de la Guardia Civil.

El terremoto político que denuncia Pablo Casado está golpeando de lleno al Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez. Y todo se ha desencadenado a raíz del informe elaborado por la Guardia Civil, a petición de la juez, sobre las implicaciones políticas en la manifestación feminista del 8-M, principal foco de expansión del coronavirus en Madrid.

El Juzgado de Instrucción número 51 investiga quién y por qué permitió que se celebrara la marcha feminista en Madrid –además de otros eventos masivos– cuando se conocía la peligrosidad del coronavirus, que había causado estragos en Wuhan (China), foco del contagio, y empezaba a sumar víctimas en Italia.

Por el momento, la magistrada Carmen Rodríguez-Medel ya ha llamado a declarar como imputado al delegado del Gobierno de Madrid, José Manuel Franco, al que se le imputa un delito de prevaricación. Fue la propia juez la que ordenó a la Policía Judicial de la Guardia Civil elaborar un informe sobre el 8-M.

La juez pidió expresamente a los investigadores que sólo informaran de los avances de la investigación y del contenido del informe a ella misma, ante la posibilidad de que el escándalo pudiera salpicar al Gobierno. La diligencia de los agentes fue la que propició que cayera la primera pieza del dominó.

Destitución de Pérez de los Cobos

La primera ‘víctima’ de Marlaska fue el jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, el coronel Diego Pérez de los Cobos, bajo cuyas órdenes se encontraban los agentes de la Policía Judicial que elaboraron el informe del 8-M. De los Cobos se negó a informar a altos mandos del cuerpo así como a Interior del contenido del informe encargado por el Juzgado –algo que no le permite la ley– y por eso el domingo pasado recibió una llamada de la directora general de la Guardia Civil para comunicarle su destitución.

La razón, según ha aducido el propio ministro del Interior, ha sido la pérdida de confianza y la renovación de los mandos de la Guardia Civil en esta legislatura. Una versión que nadie cree.

La diputada de Vox Macarena Olona ha preguntado en el Congreso de los Diputados al titular de Interior si hubo dos llamadas de altos mandos de la Benemérita a Pérez de los Cobos para pedirle el informe. Silencio de Marlaska.

La dimisión del DAO

A raíz de la destitución de Pérez de los Cobos, el Director Adjunto Operativo (DAO) de la Guardia Civil Laurentino Ceña presentó su renuncia. Según ha publicado OKDIARIO, el DAO dio el paso al frente para evitar una dimisión en cadena en toda la cúpula de la Guardia Civil, lo que habría provocado una severa crisis en el cuerpo.

Sin embargo, la dimisión de Ceña no parece haber aplacado a Marlaska, que ha continuado con la purga en el seno del Instituto Armado y este miércoles ha procedido a cesar al número 3 del cuerpo, el teniente general Fernando Santafé. En este caso, desde Interior han querido restar importancia al relevo, aduciendo que se ha tratado de un cese acordado –Santafé debía pasar en breve a la reserva– pero no deja de ser sospechoso que en tres días hayan caído tres de los mandos más importantes de la Benemérita.

El informe del 8-M

El informe en poder de la juez Rodríguez-Medel consta de 80 páginas y relatan hechos que ponen en entredicho las decisiones tomadas por el Gobierno socialcomunista para frenar la expansión del coronavirus.

La Delegación del Gobierno permitió la celebración de hasta 35 manifestaciones en Madrid en los días que transcurrieron entre el 8-M y la declaración del estado de alarma el 14 de marzo, tal y como refleja la Guardia Civil en el informe que le ha entregado a la juez que investiga el caso por el que se ha citado a declarar como investigado al delegado del Gobierno, José Manuel Franco.

«Hemos cambiado de escenario». Así explicaba el 9 de marzo el ministro de Sanidad, Salvador Illa, que la situación epidemiológica del coronavirus había cambiado sustancialmente y su gravedad se convertía en un problema de primer orden. Menos de 24 horas antes, el Gobierno había permitido y alentado las marchas feministas del 8-M. Según Illa, en la noche de ese domingo se habían comunicado datos de Madrid que mostraban una evolución «a peor».

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