Arrimadas exige a Iglesias que «dé la cara» por el ‘caso Dina’ en lugar de dar «lecciones de feminismo»

El escandaloso caso Dina le ha estallado de lleno a Pablo Iglesias. Él reconoce que se quedó la tarjeta de su ex asesora, pero lo justifica asegurando que lo hizo para no meter más presión a Dina Bousselham. Unas declaraciones que han sido fuertemente criticadas por sus tintes machistas.

Este sábado, la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ha aprovechado su primera aparición pública tras dar a luz en mayo para exigir al vicepresidente segundo del Gobierno que «deje de atacar a los jueces» y «dé la cara», en lugar de «dar menos lecciones de feminismo».

En un acto electoral en Vigo, en donde ha arropado a la candidata de la formación naranja a la Presidencia de la Xunta, Beatriz Pino, ha reivindicado que «ningún voto a Ciudadanos se ha tirado» durante todo el estado de alarma, en el que la formación política ayudó, dijo, a que «alargar los Erte, que se ponga en marcha un plan de reactivación del sector turístico» o que «el Gobierno tenga que corregir muchos de los errores de gestión».

«Cuando escuchéis voto útil, eso es voto útil», ha proclamado Inés Arrimadas, quien ha instado al vicepresidente de Gobierno a «dar la cara» en el Congreso, y deje «de dar lecciones de feminismo». En días pasados, Ciudadanos registró una batería de iniciativas en las que quieren que el Gobierno explique si sabe cuánto tiempo tuvo Iglesias en su poder la tarjeta SIM del teléfono móvil de su «ex asesora Dina Bousselham» y si conoce «el estado de deterioro en que dicha tarjeta fue devuelta a su propietaria por parte del vicepresidente segundo» y por qué se encontraba en este estado.

Arrimadas recordó que Ciudadanos intentó que Iglesias «no tocase nunca los resortes» del Estado, pero no fue posible por el rechazo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Precisamente, tanto el jefe del Ejecutivo central y el vicepresidente están este fin de semana en Galicia también.

Las declaraciones de Iglesias

El vicepresidente segundo del Gobierno y líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha reconocido este viernes que se quedó con la copia de la tarjeta de su ex asesora Dina Bousselham y, en un rocambolesco argumento, ha asegurado que fue para no someterla a «más presión».

En una entrevista en RNE, Iglesias ha descartado ser imputado en la pieza Dina del caso Villarejo, que investiga el presunto robo del teléfono móvil de Bousselham y se ha reafirmado como una víctima. Cabe recordar que la Fiscalía Anticorrupción apunta a Iglesias como autor de sendos delitos de revelación de secretos y daños informáticos (obstrucción a la Justicia), a los que podría añadirse un tercero de fraude procesal.

«Vamos, sólo faltaría», ha dicho en la entrevista sobre su posible imputación. «¿Cómo que no somos perjudicados? ¿Quiénes son entonces?», ha rebatido.

Asimismo, se ha mostrado dispuesto a comparecer en el Congreso para explicar este asunto, pero siempre que sea en una nueva comisión de investigación sobre las cloacas, en la que también comparezcan, entre otros, el ex presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, o su ex vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, ya que fue durante su mandato cuando «su partido creó una cloaca policial y mediática para desprestigiar a los adversarios políticos».

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