El narco británico que puede hundir a Maduro no tirará de la manta por miedo a ser asesinado en prisión
Robert Dawes, condenado por el alijo récord de 1,3 toneladas de coca de Venezuela a Francia, teme represalias
Esa operación de narcotráfico fue comentada por Maduro con su equipo y aparece en el escrito de acusación
Robert Dawes, el narcotraficante británico condenado a 22 años de prisión en Francia, podría aportar información clave sobre el caso Air France que aparece en la acusación contra Nicolás Maduro de la justicia estadounidense. Sin embargo, fuentes de su entorno confirman a OKDIARIO que no declarará por temor a ser asesinado en la cárcel de máxima seguridad francesa donde cumple condena: «Me matarían en la cárcel», ha confesado a su entorno.
El caso se remonta a septiembre de 2013, cuando las autoridades francesas interceptaron 1,2 toneladas de cocaína procedentes de Venezuela en el aeropuerto Charles de Gaulle de París. Las 32 maletas viajaban en la bodega de un vuelo de Air France desde el aeropuerto de Maiquetía, facturadas a nombre de pasajeros que desconocían su contenido.
En una grabación obtenida por la Guardia Civil española en le hotel Villa Magna de Madrid en septiembre de 2015, Dawes se jactaba ante sus socios: «Es el más grande que han tenido». Cuando su interlocutor le preguntó «¿Y eso era tuyo?», el británico respondió: «Sí, [la cocaína era] de Venezuela».
Esta confesión, capturada mediante dispositivos de escucha, resultó ser la pieza clave para su condena. El escrito de acusación del Distrito Sur de Nueva York contra Maduro documenta este envío como parte de una conspiración criminal que se habría extendido desde 1999 hasta 2025. Según el indictment estadounidense, en septiembre de 2013, funcionarios del régimen venezolano enviaron aproximadamente 1,2 toneladas de cocaína en ese vuelo comercial.
Tras la incautación, Maduro habría convocado una reunión con Diosdado Cabello y el entonces jefe del servicio de inteligencia venezolano, Hugo El Pollo Carvajal. Durante el encuentro, el dictador venezolano les recriminó que no deberían haber utilizado el Aeropuerto de Maiquetía para el narcotráfico en ese caso después de la experiencia otra incautación en México en 2006.
Poco después, según consta en la acusación judicial estadounidense, Maduro y otros autorizaron la detención de ciertos funcionarios militares venezolanos en un esfuerzo por desviar la atención pública y policial lejos de su participación en el envío.
La Fiscalía venezolana condenó en 2016 a 22 años de prisión a diez personas, entre ellas tres funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana, por su participación en el envío. Otras 17 personas fueron absueltos, una decisión que la Fiscalía apeló sin éxito.
Entre los condenados figuraban trabajadores del aeropuerto internacional Simón Bolívar y militares de mediano rango. Por otra parte, Harry Augusto Romero Morales, considerado el presunto financista de la droga incautada, fue capturado en Colombia en septiembre de 2015 y extraditado a Venezuela en agosto de 2016. Junto a su pareja, Ginette del Valle Urbaneja Figueroa, habían empaquetado la droga el 9 de septiembre de 2013 en Catia la Mar, estado Vargas.

El Pablo Escobar europeo
Robert Dawes, conocido como «el señor de la droga» o «el Pablo Escobar de Europa», había sido un delincuente menor en Nottingham antes de convertirse en el mayor narcotraficante británico. Robert Dawes tiene antecedentes penales en el Reino Unido que comprenden 17 condenas por 59 delitos. Sus
primeras condenas datan de 1983, cuando tenía 11 años, hasta noviembre de 1999.
La Guardia Civil española le pisaba los talones desde 2007. Era responsable de la entrada de cocaína a países de la UE procedente de Sudamérica y de heroína desde Turquía y Afganistán al Reino Unido.
Dawes utilizaba teléfonos BlackBerry con sistema PGP de encriptación sofisticada, que pueden costar hasta 6.000 euros. Sólo hablaba con quien tuviera un dispositivo igual, lo que dificultaba enormemente las escuchas policiales.
La Guardia Civil instaló micrófonos en tres cafeterías de hoteles de Madrid donde se citaba con narcos sudamericanos. Eran estancias muy cortas: el británico se desplazaba desde Málaga a la capital y volvía el mismo día.
Fue arrestado en la Costa del Sol en noviembre de 2015, aunque un juez le dejó después en libertad. Consciente de la presión policial, se trasladó a Dubái, desde donde dirigía su actividad delictiva. España emitió una orden internacional de detención y extradición, y en mayo de 2018 fue entregado a España.
Asesinato a sangre fría
El temor de Dawes no es infundado. Se mueve en la órbita de la delincuencia más peligrosa. Tras su condena por el caso Air France que salpica a Maduro, en enero de 2025, Dawes fue condenado a cadena perpetua por ordenar el asesinato del profesor holandés Gerard Meesters en 2002. El Ministerio Público de los Países Bajos lo describió como el «cerebro» detrás del crimen.
Meesters, de 52 años, fue asesinado a tiros en su casa de Groningen por un sicario contratado por Dawes, quien sospechaba que la hermana del profesor había escondido dinero o drogas. La víctima no tenía conexión alguna con la organización criminal liderada por el británico.
Este antecedente explica por qué fuentes cercanas a Dawes aseguran que no declarará sobre sus nexos con el régimen venezolano. «Está en una cárcel de máxima seguridad en Francia y no lo hará por miedo a que le maten», confirman estas fuentes. El narco sabe que tirar de la manta contra Maduro podría costarle la vida, incluso entre rejas, dado que su historial demuestra que en ese mundo los asesinatos están a la orden del día y las venganzas son moneda corriente. Una omertá que protege los secretos más oscuros del narcochavismo.
Contacto con el narco
Robert Dawes utilizó la red del Cartel de los Soles para traficar drogas a Europa, específicamente en el caso del envío de Air France 2013 donde 1,3 toneladas de cocaína salieron del aeropuerto de Maiquetía hacia París. La relación era puramente comercial: Dawes pagaba a funcionarios militares corruptos venezolanos para facilitar sus envíos, y el Departamento de Justicia de EE.UU. acusó en 2020 a Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Hugo Carvajal de estar involucrados en esa trama de narcotráfico que Dawes utilizaba.
No hay evidencia presentada de contacto directo entre Dawes y Maduro, sino que el traficante británico era un cliente que aprovechaba la infraestructura de corrupción que supuestamente toleraba o en la que participaba el gobierno venezolano.
Dawes defendió que la información supuestamente procedente de Venezuela sobre el envío era «totalmente inventada» por un comisario francés corrupto. De nada sirvió eso. Apunta a un informe oficial venezolano del 21 de septiembre de 2013 que certifica que las autoridades chavistas tuvieron conocimiento del caso «a través de la revisión de diversos canales de comunicación social» de una información de la agencia AFP titulada «Francia se apodera de una tonelada de cocaína en un avión desde Venezuela», varios días después de que la droga llegara a París el 11 de septiembre. Esta versión contradice frontalmente la acusación estadounidense contra Maduro, que sostiene que el régimen chavista orquestó el envío desde las más altas esferas del poder.