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La Fed y Putin se convierten en fuente de volatilidad presente y futura para los mercados

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2022 se presenta como un año más complicado para las Bolsas.

Dos frentes abiertos penden sobre las Bolsas mundiales con la espada de Damocles de la volatilidad: la posible invasión de Ucrania por parte de Rusia y el tono más agresivo de la Fed adoptado en la reunión del pasado miércoles, que hace pensar que el banco central estadounidense subirá los tipos de interés en marzo y se embarcará en un ajuste monetario más acelerado del previsto. El resultado es un mayor grado de incertidumbre en los mercados, que durará algún tiempo y viene a agravar un mes de enero ya difícil para los inversores en renta variable.

Esta volatilidad ha estado presente desde el comienzo del año y «no da señales de ceder», comenta Lewis Grant, gestor senior de carteras de renta variable global de Federated Hermes. El temor a la persistencia de la inflación, el endurecimiento de la política monetaria y el aumento de los rendimientos de los bonos han hecho que los inversores salgan de los valores de crecimiento desde que empezó 2022. Los sectores más apreciados, como el de la tecnología, han sido los más afectados por las ventas, ya que sus valoraciones están sometidas a un mayor escrutinio ante la expectativa de unos tipos de interés más altos.

«Está justificado que los inversores sean cautelosos con los niveles de valoración, especialmente en los picos del mercado. Sin embargo, no deben temer a las empresas muy valoradas y evitarlas por completo, ya que la historia ha demostrado que muchas compañías con múltiplos elevados podrían seguir revalorizándose siempre que los fundamentales superen las expectativas a lo largo del tiempo», indica Martyn Hole, responsable de inversiones en renta variable de Capital Group.

La Fed camina por la cuerda floja

Pese a la teoría, los inversores se asustaron esta semana con los comentarios del presidente de la Fed, Jerome Powell, afirmando a las claras que la inflación ya no es transitoria y corre el riesgo de ser prolongada, ante las lecturas de un 7% en Estados Unidos, mucho más de lo que se proyectaba el año pasado. Las implicaciones de decir eso para el mercado es que «la subida de tipos de interés no es solo inminente, sino que puede ser rápida», añade Grant.

ING espera un incremento de 25 puntos básicos en los tipos de interés en la reunión de marzo de la Fed y, al menos, cuatro alzas de tipos a lo largo del año. Y tampoco se puede descartar que alguna de ellas sea de 50 puntos básicos. «La difícil tarea de la Reserva Federal es endurecer la política monetaria de tal forma que frene el alza de los precios pero que no desestabilice ni el crecimiento económico ni a las Bolsas», observa Joaquín Robles, analista de XTB.

Aunque Powell incidió en que la Fed sería comedida y gradual con las subidas y los cambios de la política monetaria, «a los ojos del mercado, sus esfuerzos por no comprometerse y sus comentarios sobre la alta inflación podrían dejar la puerta abierta a una acción más drástica», apunta Callie Cox, analista de inversiones de eToro .

En este sentido, como recuerda Robles, gran parte de los máximos que se han visto en Wall Street en los últimos años precisamente han sido impulsados por la política de tipos cero, unos costes de financiación tan baratos que permitían a las empresas financiarse a tipos históricamente muy bajos y a los inversores descontar, con estos crecimientos tan altos, ingresos también elevados. «Obviamente, si endureces las condiciones, ya esos beneficios futuros pueden que se reduzcan. De ahí la volatilidad», explica.

Sin embargo, Cox cree que la Fed no subiría los tipos si pensara que la economía y los mercados no pueden soportarlo, y destaca que la Bolsa también ha sabido gestionar bien las alzas de tipos de la Fed. «El S&P 500 ha subido una media del 10,5% anual durante los últimos seis ciclos de subidas de tipos, y sólo ha caído en uno de ellos. El éxito de este ciclo puede depender de la medida en que estas subidas graduales ayuden a gestionar la inflación», argumenta.

Los analistas de Bankinter centran su preocupación en la intención de la Fed de reducir su balance rápidamente y de terminar las compras de activos en marzo y empezar a aumentar los tipos desde ese mismo momento, lo que podría denotar precipitación. «Parece demasiado arriesgado. Recuerda al malogrado ‘taper tantrum’ de noviembre de 2017 y agosto de 2019, esa especie de posible ‘remake’ atemoriza a las bolsas», señalan. «El mercado tiene que digerir la agresividad de la Fed».

En otras palabras, el riesgo es que un exceso de autoconfianza eleve la rentabilidad de los bonos americanos súbitamente y amplíe los descensos de las bolsas por un periodo prolongado, advierten.

Una guerra en Ucrania, en la recámara

El otro factor que intranquiliza a los mercados es el conflicto en Ucrania, «más impredecible», según Robles. «Aunque el inversor descuenta en gran parte que se va a llegar a algún tipo de solución diplomática, eso no quita para que en semanas puntuales vuelva a impactar ante el temor de algún tipo de intervención militar, aunque sea a menor escala», señala.

Ignacio Cantos, director de renta variable de atl Capital, tampoco espera un conflicto de grandes dimensiones. Ve probable que Rusia establezca «un corredor desde Crimea en la parte oeste de Ucrania», pero apunta que esto podría crear un nuevo precedente que podría llevar a una situación más peligrosa. «Si permites a Putin que invada Ucrania y no tiene grandes consecuencias, China se mete en Taiwán 10 minutos después, y ahí tenemos al mayor fabricante de semiconductores del mundo», destaca, en referencia a TSMC. Además, «la economía rusa no supone un gran problema, pero la economía china, sí», agrega Cantos, que prevé un 2022 más volátil que 2021 en Bolsa, pese a que apuesta por que habrá crecimiento económico y que los beneficios evolucionarán positivamente. «Si eso sucede, tendrás volatilidad pero el resultado no debería ser muy malo», opina.

Lo mismo piensa Robles, que dice que a pesar de que se vaya a endurecer la política monetaria en Estados Unidos, si los tipos de la Reserva Federal acaban el año en un intervalo de 1,25%-1,5%, se mantendrán en niveles históricamente bajos. «Estaban así ya antes de la pandemia y Wall Street aun así seguía en máximos», añade.

Asimismo, subraya que ya se han conocido resultados correspondientes al último trimestre del año pasado y están siendo muy buenos. «Ya han presentado en torno al 19% de las empresas del S&P 500 y prácticamente el 85% de ellas ha batido expectativas», recalca.

«Ahora que tenemos cierta certeza en el frente de la Fed, los inversores pueden centrarse más en los datos económicos sólidos y en un crecimiento de los beneficios mejor de lo esperado», coincide Cox.

«Centrarse en los fundamentales de la empresa aportará claridad en medio de la volatilidad a corto plazo y ayudará a identificar a los ganadores a largo plazo», señala Hole, que insiste en que a menudo la valoración de las empresas se justifica mucho más en horizontes temporales más largos.

En cualquier caso, los mimbres con los que ha empezado 2022 hacen prever que no va a ser un año tan fácil como el anterior, y habrá que estar muy pendiente de los datos de crecimiento, inflación y desempleo y de las decisiones que tomen los bancos centrales, que, a buen seguro, afectarán a los mercados.

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