Bélgica revoluciona su sistema de prestaciones: se despide del paro indefinido
El Gobierno belga limita el subsidio a un máximo de dos años para atajar la falta de mano de obra
La medida entra en vigor este marzo de 2026 y afectará de forma progresiva a todos los beneficiarios
Ni Trump pudo con él: este pequeño país europeo se convierte en el nuevo refugio fiscal de Europa
Bélgica ha dejado de ser la excepción europea. Desde este domingo, el país vecino ha dicho adiós de forma oficial a una de las señas de identidad de su sistema de bienestar: la prestación por desempleo vitalicia. El Gobierno federal ha puesto en marcha una reforma estructural que limita el cobro del paro a un máximo de dos años, una decisión drástica que busca empujar a los parados de larga duración de vuelta al mercado laboral ante la acuciante falta de trabajadores en sectores clave.
La medida, que ya se aplicó el pasado diciembre para los casos más extremos (personas con más de 20 años cobrando la ayuda), se extiende ahora al grueso de los beneficiarios.
Con este movimiento, Bruselas pretende garantizar la sostenibilidad de la Seguridad Social y acabar con una anomalía que el Ejecutivo considera insostenible en el contexto económico de 2026.
Un sistema de seis «olas» para vaciar el paro
La transición hacia el nuevo modelo no será inmediata para todos, sino que se ha diseñado un calendario de salida por fases que la Oficina Nacional de Empleo (ONEM) ha denominado «olas». El plan es que para el 1 de julio de 2027, el paro indefinido haya desaparecido por completo en el país.
El calendario de recortes se estructura de la siguiente manera:
- Nuevas solicitudes: todos los que pidan el paro a partir de este marzo de 2026 ya estarán sujetos al límite de dos años.
- Subsidios de inserción: esta ayuda, destinada a jóvenes sin experiencia, queda recortada a tan solo 12 meses.
- Régimen transitorio: quienes ya cobraban la prestación antes de marzo verán cómo su derecho se retira de forma progresiva en hasta seis etapas, priorizando la salida de aquellos que acumulan décadas sin trabajar.
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No obstante, el Gobierno ha dejado algunos «salvavidas». Quedarán exentos de este límite ciertos colectivos específicos como los artistas, pescadores y trabajadores mayores de 55 años con al menos tres décadas de servicio a sus espaldas.
El Constitucional tumba la resistencia sindical
Como era de esperar, la reforma no ha sentado nada bien en los sectores sociales. Los principales sindicatos belgas (CSC, FGTB y CGSLB) llevaron la norma ante el Tribunal Constitucional, calificándola como un «ataque sin precedentes» a los derechos sociales. Los sindicatos llegaron a presentar casos personales con nombres y apellidos para demostrar el daño que supondría perder este ingreso.
Sin embargo, la justicia ha dado la razón al Gobierno. El Constitucional desestimó el recurso al considerar que no se había demostrado que la aplicación de la ley causara un perjuicio «grave e irreparable» que justificara su suspensión. Para el Ministerio de Empleo, este aval judicial es el espaldarazo definitivo para una reforma que consideran «necesaria para fortalecer el apoyo al empleo» y cuadrar las cuentas del Estado.