Crisis empresarial

Abengoa se salva del concurso: encuentra una fórmula sin el dinero de la Junta de Andalucía

Logra que un proveedor acepte aplazar cinco años una deuda de 20 millones

Abengoa no pagará las nóminas completas hasta que la Junta de Andalucía le inyecte 20 millones

Abengoa
Abengoa

Abengoa se salva del concurso de acreedores. Y no necesitará los 20 millones de liquidez prometidos por la Junta de Andalucía y que, a día de hoy, el Gobierno autonómico sigue negándose a poner. Según fuentes conocedoras de las negociaciones, la solución consiste en aplazar durante cinco años el pago de una cantidad similar que el grupo (organizado en torno a AbenewCo, la ‘nueva Abengoa’) adeudaba a uno de sus principales proveedores, lo que alivia sus necesidades de liquidez y permite cerrar la refinanciación sin la participación del Gobierno andaluz.

Lo que no está claro es si este acuerdo final podrá presentarse este jueves día 15, fecha tope acordada con los acreedores para terminar las negociaciones, o si será necesario ampliar el plazo. De hecho, es posible que se amplíe de todas formas para tratar de que la Junta de Andalucía finalmente también se sume, aunque la aportación de los 20 millones prometidos en el acuerdo de refinanciación de agosto ya no sea necesaria.

Esta aportación era la clave de bóveda del acuerdo. Tanto los acreedores, encabezados por Banco Santander, como organismos públicos como el ICO (que avalará el 70% de los hasta 230 millones de nuevo crédito que concederán los bancos) o CESCE (que respaldará el 60% de los proyectos internacionales hasta 300 millones) no pretendían cumplir sus compromisos si el Gobierno autonómico no hace lo propio con el suyo. Y la propia Abengoa había ligado a esta liquidez el  pago de las nóminas de la plantilla, que acumulan retrasos desde junio.

A pesar de que el Ejecutivo autonómico cambió su discurso este lunes y admitió la posibilidad de aportar finalmente los 20 millones, los acreedores y la propia compañía se han hartado de esperar. Y han buscado una solución alternativa negociando con un proveedor para aplazar una deuda de esa misma cantidad durante cinco años. Es decir, en vez de una entrada de 20 millones, evitará la salida de esa cantidad. A efectos prácticos, es lo mismo y permite a Abengoa seguir viva ese tiempo.

La Junta, que gobiernan en coalición PP y Ciudadanos, dijo hace dos semanas que «a día de hoy no existe la posibilidad» de aportar los citados 20 millones. Esto encendió todas las alarmas y planteó la posibilidad tanto de ampliar por segunda vez el plazo para llegar a un acuerdo como de buscar una plan B que podría pasar por solicitar ese capital al Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, es decir, el fondo de rescate del Gobierno al que han acudido ya Globalia y Duro Felguera. Algo que ya no será necesario con el acuerdo alcanzado.

La Junta dice ahora que podría poner los 20 millones

La Junta cambió ayer su discurso. El vicepresidente regional, Juan Marín, aseguró que los servicios jurídicos del Gobierno andaluz están analizando en estos momentos si existe un marco jurídico que permita ayudar financieramente a la empresa, lo cual abre la puerta a que finalmente cumpla su compromiso. Ahora bien, tampoco lo dio por seguro: «Si finalmente hay o no posibilidad de acuerdo, no lo podemos adivinar. Los servicios jurídicos están buscando ese marco. Si se encuentra, se hará; si no aparece el marco, no se realizará».

¿A qué se debe esta actitud de la Junta? Los problemas legales se deben a la exhaustiva regulación de las ayudas públicas en la región tras el escándalo de los ERE del anterior Gobierno del PSOE y otros rescates empresariales que acabaron mal, como el de Isofotón. De hecho, Marín citó expresamente ese caso ayer: «lo que no se quiere es que Abengoa sea otro caso de Isofotón».

Varios de los implicados en el rescate de Abengoa se quejan en privado de esta actitud de la Junta: «Lo que no se entiende es que, si no tenían seguro que podían aportar los 20 millones, para qué se comprometen. Si luego te echas atrás, dejas a todo el mundo colgando de la brocha», se queja una de las fuentes consultadas. La opinión generalizada es que habría sido mejor no prometer nada para echarse atrás, y lo ocurrido se achaca a que «son políticos que desconocen cómo funcionan las refinanciaciones y lo complicados que son estos acuerdos». En todo caso, ya no será necesaria su liquidez, aunque es posible que se le conceda una prórroga  al Ejecutivo regional para que pueda sumarse finalmente.

En el acuerdo de agosto, los bancos acreedores aceptaron asumir quitas del 50% o bien la conversión de esos créditos en capital de AbenewCo (‘nueva Abengoa’). El Santander, principal acreedor de la empresa, es el único que se reserva  garantías adicionales que, si debe ejecutarlas, implicarán una mayor dilución para los demás. Y no solo deben asumir estos sacrificios, sino también poner nuevo dinero: el 30% que no avala el ICO de los hasta 230 millones de nuevo crédito.

Los trabajadores, en vilo 

La decisión de la Junta no solo era clave para la validez de este compromiso, sino en primer lugar para que la plantilla de la compañía cobre las nóminas completas. Los empleados llevan tres meses sin percibir la nómina completa y tampoco han recibido la paga extraordinaria de julio. Abengoa va pagando parte de los atrasos cada mes, pero genera otros nuevos con cada nueva nómina, con lo cual la bola de deuda con los trabajadores no para de crecer.

La empresa sostiene ante los sindicatos que, sin ese dinero (que bloquea la concesión del resto de créditos), no tiene liquidez para afrontar el pago íntegro de los salarios. Una situación que provocó una jornada de huelga el viernes pasado en la planta de Sevilla. Ahora, con esta solución, es de esperar que Abengoa se ponga al día rápidamente con los atrasos.

Los minoristas, los grandes perdedores

Los grandes perdedores de esta solución son los accionistas minoritarios de la ‘vieja Abengoa’, la que cotiza en bolsa (suspendida por la CNMV desde el 14 de julio). Como también ha venido informando OKDIARIO, se les plantean dos opciones que son ‘susto o muerte’: en el mejor de los casos, se quedarán con un magro 2,7% de la ‘nueva Abengoa’, AbenewCo, a la que se han traspasado todos los activos y el negocio; y en el peor, lo perderán todo. Algo que es bastante probable, porque basta con que un 4% de los 153 millones de deuda que le imputan a la ‘vieja Abengoa’ (no se sabe por qué) no acepten convertirse el acciones para que esta sociedad quiebre. Y hoy por hoy, es el escenario más probable.

Esto ha provocado la lógica indignación entre los accionistas, porque, además, la compañía considera que esta decisión no necesita ser aprobada en junta general de accionistas. Y para más inri, el presidente de Abengoa, Gonzalo Urquijo, la presenta como un «regalo» para los minoritarios, a los que en realidad no les corresponde nada.

A este trato hay que sumar el bonus de 58 millones que el consejo de administración de la empresa se embolsará si tiene éxito el plan de reestructuración, tal como reveló el diario ABC de Sevilla. Lo cual ha provocado que empiecen a organizarse para acudir a los tribunales en un nuevo pleito empresarial que promete ser largo.

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