Crisis industrial

Abengoa no pagará las nóminas completas hasta que la Junta de Andalucía le inyecte 20 millones

Abengoa
Abengoa tiene problemas para pagar las nóminas.

La situación de Abengoa cada vez es más desesperada. Desde junio no paga la nómina completa a sus empleados (tampoco ha pagado la extra de julio) y vincula el ponerse al corriente de pago a que la Junta de Andalucía inyecte los 20 millones a los que se comprometió y que ya ha descartado inyectar. Mientras, los accionistas minoritarios están enfurecidos por la muy probable pérdida de su inversión mientras la cúpula se embolsa un bonus de 58 millones.

Distintas fuentes de la plantilla confirman que llevan tres meses sin cobrar la nómina completa. La compañía va pagando parte de los atrasos cada mes, pero genera otros nuevos con cada nueva nómina, con lo cual la bola de deuda con los empleados no para de crecer.

«La respuesta que nos dan en la empresa es que pagarán los atrasos cuando la Junta de Andalucía inyecte los 20 millones prometidos; mientras tanto, dicen que no tienen liquidez», según una de estas fuentes. El problema es que el Gobierno andaluz ya ha anunciado que se echa atrás y que finalmente no pondrá ese dinero. Lo cual no solo pone en entredicho las nóminas de la plantilla de Abengoa, sino su propia supervivencia al cuestionar el acuerdo de refinanciación alcanzado en agosto.

OKDIARIO ya adelantó que esta aportación no estaba ni mucho menos asegurada pese a que la compañía los incluía en el plan de rescate de agosto. Y los peores presagios se han hecho realidad: El consejero andaluz de Presidencia, Administración Pública e Interior, Elías Bendodo, confirmó este martes en la rueda de prensa que el Ejecutivo autonómico no va a facilitar los citados 20 millones de euros: «a día de hoy no existe esa posibilidad», sentenció.

¿Por qué se echa atrás la Junta de Andalucía?

¿A qué se debe esta marcha atrás? Según medios de esa comunidad, este rescate está bloqueado por problemas legales, debido a la exhaustiva regulación de estas ayudas tras el escándalo de los ERE del anterior Gobierno del PSOE y tras rescates que acabaron mal como el de Isofotón. Y el Ejecutivo actual no ha sido capaz de encontrar el encaje legal necesario para aprobar la inyección de Abengoa.

Si, tal como todo parece indicar, Andalucía no pone el dinero comprometido, el problema no será simplemente el pago de las nóminas: todo el complicadísimo acuerdo de refinanciación saltaría por los aires, ya que la nueva financiación de 203 millones (avalada por el ICO y ampliable a 230), vital para la supervivencia de la empresa, está condicionada a que la Junta cumpla su compromiso. El acuerdo también se habilita una línea de avales de 126,4 millones (que puede alcanzar 300), de los que el 60% está cubierto por CESCE, empresa pública de crédito a la exportación

Y si eso ocurre, Abengoa estaría abocada al concurso de acreedores. Una situación que tiene en vilo a los bancos acreedores, como es lógico, porque han aceptado asumir quitas del 50% o bien la conversión de esos créditos en capital de AbenewCo (‘Nueva Abengoa’). El Santander, principal acreedor de la empresa, es el único que se reserva  garantías adicionales que, si debe ejercerlas, implicarán una mayor dilución para los demás. Y no solo deben asumir estos sacrificios, sino también poner nuevo dinero: el 30% de los 203 millones que no avala el ICO.

Indignación de los minoritarios

Como también ha venido informando OKDIARIO, los grandes perdedores de esta refinanciación son los pequeños accionistas de la ‘Vieja Abengoa’, a los que se les plantea dos opciones que son susto o muerte: en el mejor de los casos, se quedarán con un magro 2,7% de la ‘Nueva Abengoa’, a la que se han traspasado todos los activos y el negocio; y en el peor, lo perderán todo. Algo que es bastante probable, porque basta con que un 4% de los 153 millones de deuda que le imputan a la ‘Vieja Abengoa’ (no se sabe por qué) no acepten convertirse el acciones para que la empresa quiebre. Y hoy por hoy, es el escenario más probable.

Esto ha provocado la lógica indignación entre los accionistas, porque además la compañía considera que esta decisión no necesita ser aprobada en junta general de accionistas. Y para más inri, el presidente de Abengoa, Gonzalo Urquijo, la presenta como un «regalo» para los minoritarios, a los que en realidad no les corresponde nada.

A este trato hay que sumar el bonus de 58 millones que el consejo de administración de la empresa se embolsará si tiene éxito el plan de reestructuración, tal como reveló el diario ABC de Sevilla. Lo cual ha provocado que empiecen a organizarse para acudir a los tribunales en un nuevo pleito empresarial que promete ser largo.

De momento, Abengoa ha ampliado dos semanas (hasta el 15 de octubre) el plazo para cerrar el acuerdo de refinanciación en las que intentará buscar una solución a la situación crítica creada por el renuncio de la Junta de Andalucía. Una posibilidad sería acudir al fondo de rescate de empresas estratégicas puesto en marcha por el Gobierno central, siguiendo los pasos de Globalia y Duro Felguera. Pero todo es incertidumbre y los accionistas, acreedores y trabajadores de Abengoa viven momentos de máxima tensión.

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