El Atlético y su imparable descenso al infierno

Tercera astracanada consecutiva del equipo, que vuelve a desperdiciar otra ventaja

Partido surrealista de Sorloth, impotente en el área contraria y cometiendo penalti en la propia

Simeone no da con la tecla y hace cambios incomprensibles, con Julián como primera víctima

Atlético
El Atlético y su imparable descenso al infierno.
Tomeu Maura

Nueve círculos imaginó Dante que existían en el infierno que describió en La Divina Comedia, cada uno destinado a castigar un pecado específico. En tres jornadas el Atlético ya ha cubierto tres anillos y avanza disparado hacia el fondo del tártaro a una velocidad de vértigo. El peor arranque de la era Simeone se ha culminado con el saldo de dos empates y una derrota antes tres rivales destinados a pelear por la permanencia, pero más allá de los resultados lo más preocupante es la sensación de impotencia y esterilidad que transmiten tanto el equipo como su propio entrenador, incapaz de encontrar soluciones. Pinta mal este nuevo proyecto. Realmente mal.

No desprendió buenas sensaciones el Atlético en el arranque de partido, en el que se vio un Alavés mucho más intenso y ambicioso. Sin embargo nada sujeta la casuística en este deporte. A los siete minutos Giualino robó un balón en la banda, combinó con Sorloth, se benefició de un rebote posterior tras el intento de remate de Almada y acabó marcando cuando su disparo con la izquierda tropezó en la pierna de Sivera y se alojó en el fondo de la portería. Lo que había venido a buscar el Atlético lo consiguió a las primeras de cambio, pero ahora de lo que se trataba era de mantenerlo a toda costa.

 

Por desgracia para el Atlético, una cosa son las intenciones y otra las realidades, y el Alavés no tuvo ni siquiera que esforzarse para empatar el partido porque Sorloth se lo facilitó pateando a Tenaglia en el área tras un saque de esquina apenas siete minutos más tarde. El noruego no vio al argentino, se lo llevó por delante, y dejó a su compañero Oblak frente a frente con Carlos Vicente, que por supuesto no perdonó porque el portero esloveno se cedió al otro lado al primer amago. Empate a uno antes del primer cuarto de hora y a volver a empezar.

Al Atlético le costó volver a la vida y tuvo que ser Giuliano el que le diera oxígeno con otra excursión por la banda derecha que estuvo a punto de acabar en algo serio de no ser porque el pase final no fue lo acertado que debería. Un buen intento, no obstante, que por lo menos sirvió para sacar del hoyo al equipo, que acabó la primera parte dominando, aunque sin crear ocasiones porque Sorloth volvió a dar un recital completo de ineficacia, primero retirando la pierna ante el portero y luego no llegando a un centro lateral. El Alavés, contento con el empate, se limitó a defenderse sin demasiados apuros mientras esperaba que el partido llegara a su intermedio.

Simeone mantuvo contra toda lógica a Sorloth a la vuelta del descanso y evidentemente se volvió a equivocar porque el partido avanzó sin que pasara absolutamente nada. Sin que pasara nada en el césped, porque en la grada sí que se produjo un problema de salud con un aficionado que obligó a que García Verdura parara el choque durante un buen rato. El balón tardó en volver a rodar, pero cuando lo hizo no hubo demasiadas variaciones porque el Atlético siguió con la luz apagada ante la portería contraria.

Griezmann, Gallagher y Ruggeri fueron las soluciones que propuso el Cholo para salir del atasco y lo cierto es que no entraron mal. El francés le sirvió en bandeja el 1-2 al noruego, pero su cabezazo lo mandó a la esquina Sivera, que luego falló en la salida y le dejó el balón al principito, que remató a la base del poste. No tiene suerte Antoine, pero en Mendizorroza por lo menos se le vio con otro talante, más participativo y activo. Por el bien del Atlético hay que desear que no sea una anomalía.

El ratito de dominio rojiblanco se diluyó pronto, y a pesar de que el partido se prolongó hasta el minuto 115, a causa del problema de salud del espectador en la grada, no hubo variaciones en el marcador porque el equipo carece de pólvora y además Simeone volvió a ayudar a ello relevando de nuevo a Julián con 1-1. Un sinsentido más en una lista casi interminable porque no ha habido nada que le funcionara bien al Atlético en este mes de agosto que por fortuna ya se escapa.

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