El asalto de Javier Tebas a la RFEF

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Emilio García Silvero (en la imagen arriba a la izquierda) encabeza la candidatura de Tebas a la RFEF.

Para pocos es un secreto que Javier Tebas, presidente de LaLiga, ambiciona controlar la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) tras el maremoto ocasionado por la Operación Soule. Ángel María Villar fue inhabilitado definitivamente de su cargo como presidente el pasado mes de diciembre, mientras que Juan Luis Larrea hace las veces de máximo mandatario interino a la espera de que se encuentre una solución a la situación.

Con la Asamblea Federativa constituida tras los comicios del pasado mes de mayo, el Consejo de Estado decide en las próximas semanas si se deberían repetir las elecciones en las que salió ganador Villar o se queda la Asamblea tal y como está. Resulta curioso que un organismo de tanta tradición histórica y al mismo tiempo escasa experiencia en el ámbito futbolístico tenga que dar un veredicto acerca de una cuestión tan trascendental sobre el futuro de la RFEF, pero así son las cosas.

Diferentes juristas consultados verían sorprendente que el Consejo de Estado anulara la actual Asamblea de la RFEF, dado que no se ha acreditado ninguna anomalía en el voto, tal y como denunció sin éxito Jorge Pérez en su día, para que se repitan las elecciones. Hasta el TAD se ha apartado temporalmente a la espera de una resolución.

Tebas y su gente saben que con la Asamblea actual no tienen votos suficientes para asaltar el despacho actualmente ocupado en todos los sentidos por Juan Luis Larrea y presionan para que se produzca una repetición de elecciones en contra de lo que dicen los Estatutos de la Federación, que establecen que la Asamblea no se puede disolver una vez constituida.

Los tres apoyos de Tebas

El presidente de la Liga cuenta con tres apoyos fundamentales en su cruzada para que se repitan las elecciones: Rafael Louzán, presidente de la Federación Gallega y con quien acaba de firmar un convenio; Óscar Fle, presidente de la Aragonesa y conocido entre los presidentes federativos  regionales como Guantánamo por sus declaraciones; y Eduardo Herrera, máximo mandatario de la Andaluza, cercado por la UCO por irregularidades en sus presupuestos. Junto a ellos, se presenta de fondo la figura de un ex trabajador de la RFEF y ahora con un puesto relevante en la UEFA como Emilio García Silvero.

Este abogado se presenta como una solución de consenso, pero su presunta neutralidad se diluye por completo por sus estrechas relaciones con el ex Secretario de Estado para el Deporte, Miguel Cardenal, y con Jorge Pérez, el anterior candidato a la presidencia de la cuerda de Tebas.

Bajo el paraguas de Cardenal, García Silvero entró en la RFEF e hizo sus pinitos hasta ascender a la UEFA, aunque su relación personal alcanza lazos casi familiares. Mientras que con Pérez su sintonía era máxima, tal y como confirman trabajadores de la casa. De hecho, nadie es ajeno en la Federación de que cobró una indemnización firmada por Pérez y con el visto bueno de Marcelino Maté de más de 200.000 euros antes de zarpar a Suiza para dirigir la Comisión de Integridad de la UEFA.

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Javier Tebas y Miguel Cardenal, en un acto en 2016.

Sin embargo, la cosa no resultará tan sencilla para adueñarse del puesto más codiciado del fútbol español. El resto de amigos del presidente de LaLiga no presentan precisamente un expediente inmaculado o que venda que vienen a hacer algo novedoso para el fútbol español.

Louzán permanece imputado por la Operación Patos, un caso de contratos amañados en Galicia. La Fiscalía le imputa delitos de prevaricación, falsedad documental y alteración de precios, entre otros, en la adjudicación de varias obras, cuando estaba al frente de la Diputación de Pontevedra. El ascenso meteórico de conserje a presidente de la Federación Gallega siempre había despertado suspicacias en los ámbitos federativos.

En el caso de Herrera, que suma más de 30 años al frente de la Federación Andaluza, se duda y mucho de sus cuentas. Muchos directivos huyeron en la última legislatura tras ver de primera mano cómo se hacía la vista gorda con un escándalo relacionado con unos campos de fútbol en Huelva. La UCO también investiga al presidente de la andaluza por la justificación de los gastos de las tarjetas VISA de la entidad y por unos gastos farmacéuticos sospechosos.

Por su parte, Óscar Fle, quien promete nuevos tiempos en la RFEF, cumple este año sus Bodas de Plata al frente de la Federación Aragonesa. Sin duda, no es alguien que pueda hablar de bocanadas de aire fresco en el fútbol o de regeneración.

Recolocación segura

El músculo económico de LaLiga ha permitido a Tebas apoyar candidaturas que luego fracasaron como la de Jorge Pérez. Sin ir más lejos, LaLiga contrató semanas después de aquel fracaso al número dos del equipo de Pérez, Luis Gil Torres, como Director de Competiciones y de la Oficina del Jugador. Junto a él, también aterrizaron otros cuatro nombres más de la fallida candidatura de Pérez en las oficinas de LaLiga.

Dio igual que alguno de ellos no estuviesen cualificados para puestos directivos, tal y como especifica el Convenio Colectivo de LaLiga. Tebas los colocó sin sonrojo, a dedo, como recompensa por los servicios prestados en esa intentona. Los 200.000 euros al año que cobra Luis Gil no son un escaso estímulo.

Con estos antecedentes, García Silvero sabe que si patina dejando la UEFA para intentar ser presidente de la RFEF siempre puede encontrar un acomodo en LaLiga. El dinero no es problema para el organismo de Tebas gracias al jugoso reparto televisivo que firmó con Miguel Cardenal en 2015.

El cuadro es evidente y la candidatura también. Tebas aporta el músculo económico y las sinergias con la Liga, Cardenal –que no puede presentarse por incompatibilidades– ayuda en la esfera política y jurídica, los tres presidentes regionales juegan a captar más apoyos y García Silvero es el chico que aparece vendiendo consenso, neutralidad y buena presencia.

Esa es la jugada de Tebas para controlar no sólo LaLiga, sino también la Federación.

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