Psicología

La psicología confirma que los niños que no aprenden a gestionar la frustración antes de los 7 años tienen más probabilidades de desarrollar ansiedad crónica en la adolescencia

Niños, psicología, curiosidades
Un niño enfadado. Foto: Freepik
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

La forma en que los niños regulan sus emociones puede tener consecuencias que se prolongan durante años.

Un estudio publicado en el Journal of Affective Disorders ha encontrado que las dificultades de regulación emocional a los 7 años se relacionan con más síntomas de ansiedad y depresión durante la adolescencia, hasta los 17 años.

La gestión emocional a los 7 años puede marcar la salud mental posterior

La investigación, dirigida por Aja Murray, de la Universidad de Edimburgo, analiza si la desregulación emocional durante la infancia puede actuar como un precursor de los llamados problemas internalizantes en la adolescencia. Este término engloba principalmente síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión.

Para estudiarlo, los investigadores recurrieron al Millennium Cohort Study, un seguimiento poblacional de Reino Unido que reúne información sobre niños nacidos a comienzos de la década de 2000.

El número de participantes varió según la edad y la información disponible para cada análisis, con muestras de entre 6.000 y más de 11.000 menores. La evaluación de la regulación emocional a los 7 años se realizó mediante cuestionarios cumplimentados por los padres. En las etapas posteriores participaron también profesores y los propios adolescentes.

¿Qué relación existe entre la desregulación emocional y la ansiedad?

Los resultados mostraron una relación estadísticamente significativa entre una mayor desregulación emocional a los 7 años y más problemas internalizantes durante la adolescencia.

Esta relación se observó a los 11, 14 y 17 años. Es decir, los menores que presentaban mayores dificultades para regular sus emociones a los 7 años también mostraban, en promedio, más síntomas relacionados con problemas internalizantes en las evaluaciones posteriores.

Los autores señalan, no obstante, que la magnitud de esta asociación fue modesta. El análisis tuvo en cuenta distintos factores que podían influir tanto en la regulación emocional como en la salud mental posterior. Entre ellos se incluyeron problemas internalizantes previos, características socioeconómicas, estilo de crianza, hábitos de sueño y capacidades cognitivas.

Además, los investigadores utilizaron un análisis contrafactual, una metodología estadística que permite estimar qué podría ocurrir bajo determinadas condiciones y reducir la influencia de algunas variables externas.

¿Cómo se manifiesta la desregulación emocional en los niños?

La desregulación emocional puede manifestarse de distintas maneras. Entre ellas aparecen dificultades para manejar emociones intensas, respuestas inadecuadas ante situaciones estresantes, impulsividad, cambios bruscos de humor o una elevada reacción ante la frustración.

El estudio también comparó información procedente de diferentes informantes a lo largo del seguimiento. Los cuestionarios fueron respondidos por padres, profesores y adolescentes dependiendo de la edad y de la variable analizada.

Esto permitió estudiar la asociación entre regulación emocional y problemas internalizantes desde distintas perspectivas y comprobar si el patrón se mantenía durante diferentes etapas del desarrollo.

Los autores señalan que estos resultados pueden tener interés desde el punto de vista de la prevención. Si las dificultades para regular las emociones durante la infancia están relacionadas con una mayor presencia de problemas internalizantes posteriormente, trabajar estas capacidades podría constituir una posible vía de intervención temprana.

Sin embargo, el estudio no demuestra que la desregulación emocional provoque directamente ansiedad o depresión. La salud mental durante la adolescencia depende de múltiples factores y la regulación emocional representa solo una parte de este conjunto.

La investigación también presenta algunas limitaciones. Una proporción importante de los datos procede de cuestionarios, especialmente de las respuestas de los padres, por lo que las percepciones de los informantes pueden introducir cierto sesgo en las mediciones.

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