La consejera que quería usar burros contra incendios quiere talar pinos de las dunas de Guardamar

Mireia Mollà, consejera del Gobierno valenciano.
Mireia Mollà, consejera del Gobierno valenciano.

El futuro de las emblemáticas dunas de Guardamar, con más de 100 años de historia, ha abierto otro frente a la consejería que dirige Mireia Mollà. En este caso, con el Partido Popular y una parte importante de la propia ciudadanía de Guardamar. Mollà ha puesto en marcha un proyecto que prevé talar el 65% de los pinos de las dunas a medida que se vayan enfermando o debilitando, y sustituirlos por una vegetación arbustiva propia de Murcia y Almería. El PP y una importante parte de la ciudadanía de Guardamar está en contra y plantea que los pinos enfermos sean sustituidos por otros nuevos. Sostiene, además, que la actuación que las dunas necesitan no es la tala, sino la que debe llevar a cabo el Gobierno de Sánchez  para evitar que la salinidad marina acabe con la pinada.

 El conflicto ha alcanzado tal magnitud que alcanza a las Cortes Valencianas y está provocando un sinfín de comentarios en redes sociales. La consejería que dirige Mireia Mollà es la misma que fue denunciada por el PP ante Fiscalía de Castellón por la muerte de 10 burros antiincendios en el Desert de Les Palmes. Un caso que actualmente está en proceso de investigación.

Francisco Mira fue el ingeniero de Montes que a finales del siglo XIX dirigió las tareas de repoblación forestal de las dunas de Guardamar, una emblemática localidad situada al sur de Alicante, entre Santa Pola, Elche y Torrevieja. Las dunas amenazaban entonces seriamente con invadir aquella localidad. La gestión de Mira resultó tan exitosa que en 1912 se le encargó también la repoblación de otro paraje emblemático, en este caso en la ciudad de Alicante, el del monte Benacantil.

Sin embargo, hace menos de una década, la pinada de Guardamar languidecía a consecuencia de los nefastos efectos del tomicus, un insecto que perfora galerías en el arbolado y dificulta que la savia circule por los troncos. Ataca, sobre todo, a los pinos más débiles. Es decir, a los pinos jóvenes que se plantan en las tareas de reforestación y a los adultos muy afectados por la sequía.

El estudio inicial derivó en un proyecto basado en la paulatina sustitución de los pinos enfermos y debilitados por una vegetación arbustiva. Al estilo de Almería. Hasta el momento, según diversas fuentes, se han talado en torno a 11.000 pinos. Pero en el futuro serán muchos más: todos los que vayan debilitándose o enfermando serán sustituidos hasta transformar la pinada en un paisaje distinto, lo que se prevé acabe con un 65% de los pinos actuales para plantar en su lugar matorrales propios de Murcia y Almería.

Sin embargo, el proyecto del Gobierno valenciano ha encontrado resistencia en dos frentes: el político, abanderado por el Partido Popular, y el social, en la propia ciudadanía de Guardamar. Subyace una cuestión técnica: el volumen de lluvias de los últimos 3 años, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) es superior a los 250-300 milímetros que los pinos necesitan para conservarse.

También, se mencionan los efectos de la salinidad por el avance del mar, pero los detractores consideran que el problema del avance marino, que genera una mayor salinidad, no se resolverá si el Ministerio de Transición Ecológica, que dirige la socialista Teresa Ribera, no lleva a cabo la regeneración de las playas de Viveros y Babilonia y la modificación del espigón de la desembocadura del río Segura, que es lo que le reclama el Partido Popular.

El PP ha presentado una moción en el Ayuntamiento en la que insta a que el Consistorio a que traslade a Puig y Mollà el descontento, la incertidumbre y desacuerdo de los guardamarencos con la tala parcial del arbolado de la pinada, reclama también una reforma del proyecto para evitar que el actual paisaje de las dunas se transforme en un paisaje desértico como el almeriense, pide que se reconsidere el papel del pino en la repoblación de la cubierta vegetal, que los pinos muertos sean sustituidos por otros y que se evite la tala de más pinos.

En un formato muy similar, los populares se han dirigido a las Cortes Valencianas, donde las dos antagonistas que ya protagonizaron el debate de los burros antiincendios, Mireia Mollà y la popular Elisa Díaz volverán a verse las caras. El PP ha elevado una batería de preguntas. Quiere saber, por ejemplo, que destino ha corrido la madera de los miles de pinos talados.

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