Los astrónomos no dan crédito: la NASA revela nuevos detalles sobre un cuerpo celeste jamás visto antes
El estudio de un cuerpo celeste que no emite luz visible y carece de estrellas está obligando a revisar algunos conceptos asumidos sobre la evolución del cosmos. Durante décadas, la observación astronómica se ha centrado en objetos brillantes, dejando en segundo plano estructuras silenciosas que, sin embargo, pueden ser determinantes para entender el origen del universo.
El objeto que revelaremos a continuación se presenta a su vez como un laboratorio natural para analizar la relación entre gas, gravedad y materia oscura. Su detección, confirmada tras años de debate científico, se aboca a los denominados restos primordiales de la formación galáctica, elementos que permanecen casi intactos desde las primeras etapas del universo.
¿Cuál es el cuerpo celeste que desafía los modelos clásicos y que jamás fue visto antes?
La mayoría de las galaxias siguen un patrón reconocible: el gas se acumula, la gravedad actúa y, con el tiempo, nacen estrellas que iluminan el entorno. Cloud-9, el cuerpo celeste que nos compete en esta ocasión, no encaja en ese esquema. Este objeto conserva grandes cantidades de hidrógeno neutro, pero nunca llegó a iniciar el proceso de formación estelar.
Tras el primer análisis, los resultados fueron publicados en la revista Astrophysical Journal Letters, donde se describe a Cloud-9 como un ejemplo de galaxia fallida. Los investigadores sostienen que se trata de un objeto que quedó estancado poco después de su nacimiento, cuando el universo atravesaba la fase de reionización.
Según el equipo científico, liderado por el astrofísico argentino Alejandro Benítez-Llambay, la ausencia de estrellas no es una carencia, sino la prueba de que las teorías eran correctas.
Este cuerpo celeste habría conservado su estado original durante miles de millones de años, funcionando como un fósil cósmico que permite estudiar cómo eran los primeros bloques de construcción de las galaxias actuales.
La curiosa relación de Cloud-9 con la materia oscura
Cloud-9 pertenece a una clase teórica conocida como nubes RELHIC, siglas de ‘Reionization-Limited H I Clouds’. Estas estructuras están compuestas principalmente por hidrógeno neutro y se encuentran inmersas en halos de materia oscura. Se trataría así de una oportunidad única para analizar un entorno dominado casi por completo por esa materia invisible.
Las mediciones indican que el gas visible representa solo una fracción mínima de la masa total. La estabilidad del objeto se explica por un halo de materia oscura estimado en unos cinco mil millones de masas solares.
Esa masa invisible actúa como soporte gravitacional, evitando tanto el colapso que generaría estrellas como la dispersión del gas.
Andrew Fox, miembro del equipo investigador, explicó que este tipo de cuerpo celeste permite observar la materia oscura sin interferencias.
Al no haber estrellas ni polvo, el análisis se centra directamente en cómo interactúan el gas y la gravedad, algo extremadamente difícil de estudiar en galaxias convencionales.
Las dudas y debates que despertó el cuerpo celeste Cloud-9
Durante años, la existencia de objetos como Cloud-9 fue motivo de discusión. Algunos astrónomos consideraban que podían ser galaxias enanas muy débiles, cuyos astros no eran detectables desde telescopios terrestres. La falta de sensibilidad instrumental alimentó esa hipótesis.
Como lo explica un documento oficial de la NASA, la confirmación llegó con el uso de la Advanced Camera for Surveys del telescopio Hubble. Gracias a su capacidad de observación profunda, se descartó la presencia de cualquier población estelar. Lo que parecía una galaxia discreta resultó ser un cuerpo celeste completamente oscuro, con solo gas y materia oscura en su interior.
Esta verificación, que se puede apreciar en la imagen destacada del artículo, fue clave para aceptar que no se trataba de un error de observación. La ausencia total de estrellas consolidó la idea de que Cloud-9 es un vestigio auténtico del universo temprano y no una estructura evolucionada.
¿De qué está compuesta Cloud-9 y de dónde viene?
A escala cósmica, Cloud-9 es relativamente pequeño. Su núcleo tiene un diámetro aproximado de 4.900 años luz y alberga hidrógeno neutro con una masa cercana al millón de soles. Por sí solo, ese gas no podría mantenerse unido, lo que refuerza el papel central de la materia oscura en este cuerpo celeste.
El equilibrio entre la presión del gas y la gravedad del halo oscuro sitúa a Cloud-9 en un rango muy concreto. Si hubiera sido más masivo, habría colapsado formando estrellas; si hubiera sido más ligero, el gas se habría dispersado. Esa posición intermedia explica su supervivencia durante miles de millones de años.
El cuerpo celeste fue detectado inicialmente en una campaña de radioastronomía realizada con el radiotelescopio FAST, en China.
Posteriormente, observaciones con el Green Bank Telescope y el Very Large Array confirmaron la presencia del gas. La relación con la galaxia espiral Messier 94 sugiere una interacción leve, visible en pequeñas distorsiones del hidrógeno.
Así, el caso de Cloud-9 demuestra que el estudio del universo no puede limitarse a objetos luminosos. Queda demostrado así una vez más que existen estructuras silenciosas que contienen información esencial sobre cómo se formaron las galaxias y cómo actúa la materia oscura.