El restaurante de España donde te puedes llevar los platos en los que comes: menú y muebles por 36,90 euros
La alta cocina se fusiona con la segunda mano: un menú en Barcelona que incluye el mobiliario de regalo
Economía circular en tu mesa: L'Antic Colmado revoluciona la experiencia gastronómica permitiendo llevarse hasta la silla
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En un sector gastronómico donde parece que ya todo está inventado, una innovadora propuesta en Barcelona ha decidido romper los esquemas de la propiedad y el consumo. Se trata del restaurante L’Antic Colmado, ubicado en Sant Andreu, una experiencia culinaria única que va más allá de lo que hay en el plato, permitiendo a los comensales no solo disfrutar de una cena, sino también llevarse a casa el mobiliario y el menaje del local.
Bajo una premisa que mezcla la alta cocina con el concepto de economía circular y el mercado de segunda mano, este establecimiento ofrece un menú cerrado por un precio de 36,90 euros. Lo que diferencia esta cifra de cualquier otra cuenta de restaurante es que el importe funciona como una especie de «tarifa plana» que incluye todo lo que rodea al cliente durante su estancia.
¿Cómo funciona esta peculiar experiencia?
La mecánica es tan sencilla como sorprendente: el cliente paga su menú y, tras finalizar la cena, tiene el derecho de llevarse el plato en el que ha comido, la cristalería e incluso, si así lo desea, la silla o la mesa donde ha estado sentado. El local funciona como un escaparate vivo donde todo lo que se ve está a la venta o incluido en la experiencia de usuario.
El mobiliario y el menaje no son piezas nuevas, sino objetos de segunda mano cuidadosamente seleccionados que encuentran una segunda vida gracias a esta iniciativa. De este modo, el restaurante se convierte en un híbrido entre un «pop-up» gastronómico y una tienda de antigüedades o artículos usados.
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Sostenibilidad y diseño: un concepto rotativo
Esta iniciativa no solo busca el impacto visual, sino que nace con una profunda filosofía de sostenibilidad. Al reutilizar muebles y vajillas, el restaurante evita el desperdicio y promueve un consumo responsable. Además, esto garantiza que la estética del local cambie constantemente: a medida que los clientes se llevan piezas, nuevas adquisiciones ocupan su lugar, haciendo que cada visita sea visualmente distinta a la anterior.
El menú, por su parte, se mantiene a la altura de la originalidad del entorno, ofreciendo platos de calidad que justifican por sí solos el precio, dejando el «regalo» del mobiliario como un incentivo irresistible para los amantes del diseño y las oportunidades.
Sin duda, este rincón de Barcelona se ha convertido en el lugar de peregrinación para quienes buscan algo más que una cena: una oportunidad de renovar la decoración de su casa mientras disfrutan de una buena comida. Eso sí, conviene ir con un coche con maletero espacioso si la silla en la que te sientas resulta ser el flechazo de la noche.