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Una alcaldesa separatista de Mallorca tiene a sus policías en oficinas con goteras y cayéndose a cachos

Los agentes de la Policía Local de Capdepera denuncian la "inacción total" de la alcaldesa del municipio, Núria García

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La Policía Local de Capdepera se ha puesto en pie de guerra contra la «inacción total» de la alcaldesa independentista del municipio, Núria García, por el «peligro y riesgo físico» al que están expuestos los agentes durante su jornada laboral debido al estado de degradación que presentan las dependencias policiales.

La representación sindical del Ayuntamiento de Capdepera ha emitido este domingo un comunicado de urgencia alertando de que las oficinas de la Policía Local ha empeorado drásticamente en las últimas semanas por la existencia de graves goteras y con partes del techo cayéndose a cachos.

Los agentes tienen que hacer frente diariamente a peligrosos derrumbes que, por el momento, no tienen fecha de reparación. Además, denuncian que las últimas lluvias han inundado la nave y se han producido filtraciones de agua cerca de cuadros y aparatos eléctricos, aumentado la probabilidad de electrocuciones.

«Los agentes trabajan con el miedo real a una descarga eléctrica mientras usan los equipos informáticos entre charcos de agua», denuncian.

Para más inri, la Policía Local de Capdepera se ve obligada a comer «entre uniformes sucios», ya que el Ayuntamiento que lidera la separatista Núria García, en una nueva muestra de improvisación, ha convertido la sala de merienda de los policías, un espacio sin ventilación natural, en el vestuario de Protección Civil.

Este hecho provoca que los policías tengan que comer en el mismo cuarto donde se cambian y almacenan los uniformes usados del personal de Protección Civil.

«Es una falta de higiene intolerable. Se obliga a los trabajadores a ingerir alimentos en un habitáculo cerrado, sin ventilar, rodeados de ropa usada. Se están vulnerando las normas más básicas de salud laboral», afirman los sindicatos.

Fin de las horas extras en señal de protesta

Asimismo, los problemas se extienden también al edificio Cap Vermell, que sufrió el derrumbe del techo de una sala en pleno horario laboral, además de varias  inundaciones en otras. Ante el riesgo de nuevos desprendimientos, los sindicatos registraron hace dos días una solicitud de Inspección de Trabajo, alertando del peligro físico para trabajadores y ciudadanos.

Ante esto, la primera edil ha decidido hacinar a los funcionarios en espacios reducidos y sin fecha de reparación.

El hartazgo es tan el el cuerpo policial que la Unidad Nocturna solicitó formalmente hace dos meses la apertura de un expediente disciplinario contra el Jefe de la Policía, Pablo de María Aranda, acusándolo de «acoso laboral, abuso de atribuciones y obstaculización de derechos».

La negativa de la alcaldesa a nombrar un instructor para investigar los hechos ha provocado que, en señal de protesta, la plantilla deje de hacer horas extras, lo que provocó que Capdepera no tuviera servicio de policía durante la noches del 27 y 28 de noviembre.

«Es una irresponsabilidad política. Hace una semana la policía nocturna detuvo a un conductor temerario en Cala Rajada. Estos últimos días no ha habido ni un solo policía en la calle durante la noche y puede volver a suceder lo mismo de la semana pasada», explican los sindicatos.

«Inmoralidad salarial»

Por último, la Policía Local de este municipio mallorquín también ha puesto el grito en el cielo por los sueldos de 1.050 euros de algunos agentes frente los intentos de subida salarial hasta los 29.000 euros a un grupo selecto del cuerpo

«Hay funcionarios cobrando 1.050 euros netos mensuales, rozando el umbral de pobreza, mientras otros superan los 5.500 euros. Exigimos dignidad y seguridad, no parches ni privilegios».

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