Pasó 43 años a más de 4.260 metros bajo el Atlántico: cuatro cifras pintadas bajo la corrosión confirmaron que es del motor F-1 del Apolo 11
El número de serie 2044, hallado con luz ultravioleta en el Kansas Cosmosphere, corresponde al motor F-1 número 5 del Apolo 11, cuya cámara de empuje, de 1.197,5 kilos con su soporte, exhibe hoy el Smithsonian.
Un dron submarino descendió a 5.600 metros y encontró un diente de 13 cm de un megalodón, recubierto por capas de metal acumuladas durante millones de años
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Una expedición privada financiada por Jeff Bezos sacó en marzo de 2013 del fondo del Atlántico, a más de 4.260 metros de profundidad, los restos de varios motores F-1 del cohete Saturno V. Cuatro meses después, un conservador del Kansas Cosmosphere and Space Center encontró bajo la corrosión el número «2044», y esa cifra ligó una de las piezas al motor F-1 del Apolo 11, la misión que llevó a Neil Armstrong a la Luna en julio de 1969.
La pieza identificada es una cámara de empuje, la parte del motor donde ardían el oxígeno líquido y el queroseno. Según el Museo Nacional del Aire y del Espacio del Smithsonian, la NASA le transfirió esas piezas en 2016 y hoy se exponen en Washington.
Tres semanas a bordo del Seabed Worker
El equipo trabajó desde el Seabed Worker, un buque de apoyo submarino, y manejó desde cubierta varios ROV, robots submarinos teledirigidos como el que bajó a 5.600 metros en las Islas Cook. En la actualización que publicó el 20 de marzo de 2013, Bezos explicó que los vehículos estaban unidos al barco por fibra óptica para los datos y por cables eléctricos que llevaban más de 4.000 voltios de potencia.
Para Bezos, fundador de Amazon y de la empresa espacial Blue Origin, el fondo marino recordaba a las misiones lunares. «La flotabilidad de los ROV se parece en todo a la microgravedad», escribió, y añadió que solo algún pez abisal rompía la ilusión.
Al volver a Cabo Cañaveral tras tres semanas en el mar, la expedición traía cámaras de empuje, generadores de gas, inyectores, intercambiadores de calor, turbinas y colectores de combustible, piezas suficientes según su web para montar dos motores F-1 de exposición. En el equipo que Bezos agradeció uno a uno estaban David Concannon, que lo reunió, el especialista en rescates Vince Capone, el arqueólogo submarino John Broadwater y Mike Kelly, encargado de interpretar el sonar.

Un motor de 680 toneladas de empuje
Cada F-1, fabricado por Rocketdyne, daba unos 680.000 kilos de empuje (1,5 millones de libras) y quemaba cerca de 2,7 toneladas de queroseno y oxígeno líquido por segundo, según la web de Bezos Expeditions. Cinco de ellos movían la primera etapa del Saturno V que llevó a los astronautas a la Luna.
Esos motores solo funcionaban unos dos minutos y medio. Después, la primera etapa se separaba y caía al Atlántico desde unos 64 kilómetros de altura, como recuerda el Museum of Flight de Seattle, que calcula que 65 motores F-1 de las misiones Apolo descansan en el fondo del océano.
El impacto contra el agua los destrozó, y Bezos escribió que el equipo quería que las piezas siguieran contando su historia real, con la reentrada a unos 8.000 kilómetros por hora y el golpe contra la superficie, de modo que la restauración debía frenar la corrosión sin borrar esas huellas.
El 2044 apareció con luz negra
El problema era saber a qué misión pertenecía cada pieza, porque 43 años bajo el agua salada habían borrado o tapado la mayoría de los números de serie. «Muchos de los números de serie originales faltan o están incompletos, lo que va a dificultar la identificación de la misión», advirtió Bezos al terminar la campaña.
Los restos viajaron a Hutchinson, en Kansas, donde SpaceWorks, el taller de restauración del Cosmosphere, se encargó de conservarlos. Uno de sus conservadores, que revisaba las piezas con luz ultravioleta y un filtro especial en la lente, vio el número 2044 pintado en negro en el lateral de una de las grandes cámaras de empuje.
«2044 es el número de serie de Rocketdyne que corresponde al número 6044 de la NASA, que es el número de serie del motor F-1 número 5 del Apolo 11», explicó Bezos el 19 de julio de 2013, la víspera del 44 aniversario de la llegada a la Luna. El mismo conservador siguió quitando corrosión y encontró en la base de la cámara la inscripción «Unit No 2044» grabada en el metal.

De Kansas a Washington y Seattle
La NASA, que siguió siendo la dueña de los motores durante todo el proceso, transfirió en 2016 las piezas del Apolo 11 al Smithsonian. Según la ficha del museo, la cámara de empuje mide 142,2 por 223,5 por 147,3 centímetros, pesa 1.197,5 kilos con su soporte y se expone en la sala Destination Moon de Washington.
Otra parte del material acabó en Seattle. En noviembre de 2015, el Museum of Flight presentó los restos restaurados de los motores F-1 del Apolo 12 y del Apolo 16, que la NASA le cedió a petición del equipo de Bezos para su exposición permanente.
«Estos objetos no solo lanzaron las primeras expediciones de la humanidad a la Luna, también encendieron la imaginación de jóvenes que hoy son los líderes de la segunda gran era de la exploración espacial», dijo entonces Doug King, presidente del museo.
Un generador del F-1 en Huntsville
El mismo año del rescate, la NASA también miraba hacia el F-1. En enero de 2013, ingenieros del Marshall Space Flight Center, en Huntsville (Alabama), encendieron un generador de gas del F-1 en el banco de pruebas 116 para estudiar propulsores de queroseno para el futuro cohete SLS.
El generador de gas es la pieza que mueve la enorme turbobomba del motor. «Nuestros jóvenes ingenieros se están manchando las manos trabajando con uno de los motores más famosos de la NASA», dijo Tom Williams, director del departamento de sistemas de propulsión de Marshall.
Una sola cámara lleva el sello del Apolo 11
El número 2044 identifica una cámara de empuje concreta y no todo lo que subió del fondo. En la misma zona del Atlántico quedaron restos de otras misiones Apolo, y el Museum of Flight recuerda que el equipo halló primero piezas del Apolo 12 antes de dar con componentes del Apolo 11.
Las fuentes oficiales tampoco detallan cuántas de las demás piezas rescatadas se han atribuido a una misión concreta ni qué parte del material sigue sin identificar, porque la corrosión dejó la mayoría de los números ilegibles.
Las actualizaciones de la expedición se han publicado en la web de Bezos Expeditions (20 de marzo y 19 de julio de 2013).
Crédito de la imagen: Bezos Expeditions / Smithsonian National Air and Space Museum.