La Marina de México halla 1.032 máquinas de minar criptomonedas escondidas en la sierra junto a una presa
Cinco transformadores, antenas satelitales y de microondas y 95 conmutadores de red. Se investiga robo de electricidad y posible lavado de dinero.
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Así puedes saber lo que pagas por dormir con el ventilador encendido: sólo tienes que mirar detrás del aparato y hacer tres multiplicaciones

Entre árboles, en plena Sierra Norte de Puebla, en México, había algo que no encajaba. Un inmueble aislado del municipio de Tlaola escondía transformadores, antenas por satélite y cientos de ordenadores funcionando día y noche. Estaban creando criptomonedas.
Las autoridades mexicanas aseguraron el lugar a principios de septiembre de 2026 y, tras un registro a fondo el 11 de septiembre, el recuento se disparó hasta 1.032 equipos. La principal sospecha es el robo de electricidad, pero también se investiga si esas monedas digitales servían para lavar dinero. ¿Cómo se monta algo así en mitad del monte? Con bastante ingeniería.
Un operativo en dos tiempos
La primera inspección llegó el 3 de septiembre de 2026. Antes, la Marina había sobrevolado la finca con drones y detectado elementos poco habituales entre la vegetación.
El 6 de septiembre, la Fiscalía General de la República, la Secretaría de Marina y la policía del estado de Puebla anunciaron el aseguramiento. Hablaban de un transformador de pedestal, unas 80 terminales de media tensión, ocho antenas de internet por satélite y unos 300 equipos de cálculo encendidos.
El cateo del 11 de septiembre (un registro con orden judicial) cambió la escala. La Marina contabilizó 1.032 equipos, 95 conmutadores de red, tres antenas satelitales, una antena de microondas, cinco transformadores y un compresor de aire de 80 litros. Según la Marina, se trataba del mismo inmueble y no de una segunda granja.
Qué hacían exactamente esas máquinas
Minar criptomonedas no tiene nada que ver con picar piedra. La minería de bitcoin funciona, en la práctica, como una lotería matemática. Miles de ordenadores compiten por resolver un cálculo que confirma un paquete de operaciones, y el que acierta primero se lleva monedas nuevas.
¿Y cuántas papeletas compra cada participante? Tantas como cálculos pueda hacer por segundo. Por eso estas granjas acumulan máquinas. Los primeros datos hablaban de GPU, las tarjetas gráficas que usan los ordenadores para videojuegos y que fabrican compañías como Nvidia. Tras el recuento final, la Marina describió la instalación como compatible con la minería de bitcoin, un terreno donde mandan chips diseñados solo para esa tarea.
El resto del material encaja en el puzle. Los conmutadores reparten la conexión entre cientos de equipos, y las antenas satelitales y de microondas llevan internet donde no llega el cable. La Marina no ha detallado para qué se usaba el compresor.
La electricidad, el gran botín
Una granja así se parece a un radiador gigante que nunca se apaga. Cada equipo convierte electricidad en cálculos y en calor, las 24 horas. Para hacerse una idea, la Administración de Información Energética de Estados Unidos estima que el consumo eléctrico de la criptominería supone entre el 0,6% y el 2,3% de toda la electricidad del país, lo que gastan de 3 a 6 millones de hogares.
Ahí entran los cinco transformadores. La red de media tensión transporta la corriente a miles de voltios, y un transformador la baja a un nivel que pueden aguantar los aparatos. Es lo que hacen las casetas grises de muchos barrios, solo que aquí, presuntamente, sin permiso.
Según el secretario de Seguridad Pública de Puebla, el vicealmirante Francisco Sánchez González, había conexiones que llevaban la luz desde infraestructura de la zona de la presa de Necaxa, un sistema hidroeléctrico centenario. Para el secretario, el delito principal en estos casos es el robo de energía, porque minar criptomonedas no es ilegal en México. Vamos, que el problema no es la moneda, sino quién pagaba la factura de la luz.
La sombra del lavado de dinero
La otra línea de investigación apunta al dinero. Las autoridades quieren saber quién administraba la granja y adónde iban los activos virtuales generados. De momento no hay detenidos, y ningún organismo oficial ha atribuido la instalación a un grupo criminal concreto.
El contexto ayuda a entender la sospecha. La firma de análisis Chainalysis calcula que las direcciones de criptomonedas ligadas a actividades ilícitas recibieron al menos 154 mil millones de dólares (unos 134 mil millones de euros) en 2025. El GAFI, el organismo internacional contra el blanqueo, avisa de que estos activos pueden servir de refugio a criminales si no se regulan bien.
Tampoco es un caso aislado en la zona. En 2025 ya se desmanteló otra granja en Nuevo Necaxa, en el cercano municipio de Juan Galindo, también por conexiones eléctricas irregulares. A mediados de septiembre de 2026, Sánchez González pidió a la Fiscalía investigar al presidente municipal de Tlaola y a la policía local. ¿Cómo pasan desapercibidas más de mil máquinas zumbando en el monte? Esa es la pregunta que todavía está por responder.
El comunicado oficial del aseguramiento se ha publicado en la web del Gobierno de Puebla.
Crédito de la imagen: Marko Ahtisaari (Wikimedia Commons, CC BY 2.0).