Una pareja compró un castillo francés del siglo XII en ruinas y recibe 500.000 euros para llenarlo de videojuegos
La ayuda irá a tejados y armazones de madera atacados por la mérula, un hongo que pudre las vigas; el proyecto completo rondará los 4 millones.
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¿Qué hace alguien que trabaja en videojuegos con una fortaleza medieval a punto de venirse abajo? Ismaël Murat El Hakim y Laurie Mortreuil ya tienen la respuesta, y viene con cifra. El castillo de Paley, cuyos orígenes se remontan al siglo XII y que la pareja compró en 2020 en muy mal estado, ha conseguido 500.000 euros de la lotería que Francia dedica a salvar su patrimonio.
El dinero llega a través del Loto del Patrimonio, que gestiona la Fondation du patrimoine junto a la lotería nacional FDJ, y el cheque se entregó el 19 de septiembre de 2026, en plenas Jornadas Europeas del Patrimonio. El plan de sus dueños no es pequeño. Quieren que sea el primer castillo dedicado al videojuego y a las nuevas formas de contar historias inmersivas. Claro que antes toca pelearse con tejados, vigas y un hongo muy poco simpático.
Ocho siglos de cicatrices
Paley está en el valle del Lunain, en el departamento de Sena y Marne, a una hora de París. Nació como una fortaleza cuadrada con muralla, palomar y torre defensiva. En 1382, en plena guerra de los Cien Años, los ingleses le prendieron fuego, y la familia Amer lo reconstruyó en el siglo XV.
Después llegaron los retoques. Entre los siglos XVIII y XIX, con la familia Le Charron, el conjunto cambió bastante de aspecto. De hecho, la ficha oficial de monumento histórico fecha las partes protegidas en los siglos XIV y XVIII, y la muralla medieval y el palomar están inscritos desde el 16 de febrero de 1987.
Hay un detalle curioso. Según la web del castillo, Ismaël desciende de Pierre Amer, señor de Paley fallecido en 1484. Vamos, que en cierto modo ha vuelto a casa.
El enemigo que se come la madera
Cuando la pareja lo compró, el edificio estaba en grave peligro. La fundación enumera filtraciones de agua, armazones de madera debilitados, muros de piedra deteriorados y mérula. Desde 2020, unas obras de urgencia han salvado varios tejados y han asegurado la torre cuadrada.
La mérula merece una explicación. Es un hongo, Serpula lacrymans, que se alimenta de la celulosa de la madera y la deja oscura, quebradiza y partida en cubitos, lo que los expertos llaman pudrición cúbica. Crece a gusto con humedad y unos 20 grados, justo el ambiente de un edificio viejo con goteras.
¿Lo peor? Sus filamentos pueden llevar agua y nutrientes a varios metros de distancia, incluso a través de mortero frágil. Funciona como una raíz que busca comida detrás de las paredes. Por eso primero hay que cortar la humedad y luego cambiar la madera dañada.
En qué se irá el dinero
La prioridad son las cubiertas y los armazones de madera que las sostienen. Detrás van la carpintería exterior y las fachadas, y más tarde la muralla medieval y el palomar.
Los 500.000 euros son la ayuda máxima para uno de los 18 sitios emblemáticos elegidos en 2026, uno por región, que el Ministerio de Cultura francés dio a conocer en abril. Paley representa a la región de Isla de Francia.
Ojo, que no llega para todo. Sus propietarios calculan que el proyecto completo rondará los 4 millones de euros, y la fundación mantiene abierta una colecta con un objetivo de 400.000 euros. Desde 2018, el Loto del Patrimonio ha ayudado a más de 1.080 sitios y ha movilizado más de 380 millones de euros.
Un castillo para crear juegos
La idea pasa por residencias para estudios, desarrolladores, artesanos, músicos y escritores. También habrá game jams, esos maratones en los que varios equipos crean un videojuego en muy pocos días, además de sesiones de streaming y partidas de rol.
Ismaël se dedica profesionalmente a los videojuegos y Laurie, formada en Bellas Artes, es creadora floral. El castillo ya ofrece reconstrucciones en 3D de cómo era en los siglos XV, XVIII y XIX, firmadas por Raphaël Doan y el estudio Vestigia. Es algo parecido a recorrer el mapa de un juego histórico, solo que el escenario existe de verdad.
El lugar no está parado. El departamento ya lo presenta como una fortaleza de la creación cultural, y por sus salas ya han pasado conciertos, rodajes y el festival Emmenez-moi.
No es el primer edificio en ruinas que una pareja rescata con un plan poco habitual, como aquella torre de agua londinense. Cuándo terminarán las obras de Paley todavía está por ver. Pero un monumento con vida tiene muchas más papeletas de seguir en pie.
La ficha oficial del proyecto y su campaña de donaciones se han publicado en la web de la Fondation du patrimoine.
Crédito de la imagen: Marc Baronnet (Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0).