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Así es como puedes evitar que te cuelen unos neumáticos viejos

Neumáticos viejos
Neumático

Aunque los más conocidos son los de invierno, también existen los neumáticos de verano. Cabe señalar que un neumático inadecuado para el vehículo o en mal estado aumenta de forma exponencial el riesgo de sufrir un accidente, así que es imprescindible tener el neumático adecuada para cada estación.

Neumáticos de verano

Los neumáticos de verano están fabricados con un caucho de mayor dureza que los de invierno para conseguir una mayor adherencia a la calzada cuando las temperaturas son elevadas, proporcionando más seguridad y reduciendo el tiempo de frenada. Además, este tipo de neumáticos son más elásticos, razón por la cual presentan una menor resistencia a la rodadura. A esto hay que sumar que son más anchos y, por lo tanto, tienen un mayor agarre.

Si vas a cambiar los neumáticos de tu vehículo por unos de verano, hemos recuperado un tweet de la Guardia Civil para evitar que te cuelen unos viejos. Es muy fácil: sólo tienes que fijarte en los números. Los dos primeros corresponden a la semana, y los dos últimos al año. En la imagen publicada por la Guardia Civil, observamos cómo el neumático en cuestión es de la semana 22 del año 2008.

¿Cuándo hay que cambiar los neumáticos?

Acerca de cuándo hay que cambiar los neumáticos del vehículo, la respuesta es muy simple: cuando están desgastados. En líneas generales, si se trata de un vehículo de tracción delantera y que circula por vías tanto urbanas como interurbanas, la recomendación es que se cambien los neumáticos traseros cada 60.000 kilómetros y los delanteros cada 40.000 kilómetros. Estas cifras pueden variar según el tipo de vehículo, el estilo de conducción o la clase de uso.

En el caso de que alguien apenas utiliza el vehículo, los neumáticos deben ser reemplazados en ocho años. Todas las marcas automovilísticas recomiendan revisar los neumáticos transcurridos seis años desde el montaje como mínimo, aunque no se hayan recorrido muchos kilómetros.

Para que los neumáticos duren en perfecto estado el máximo tiempo posible, es esencial realizar lo que se conoce como «conducción conservadora». Se trata de evitar las frenadas bruscas, las aceleraciones y las velocidades elevadas. Además, a la hora de aparcar hay que tener especial cuidado para no rozar contra los bordillos, provocando daños a los componentes internos y externos.  A esto hay que sumar la importancia de aligerar todo lo que se pueda la carga del vehículo.

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