¿Qué comida rápida es más saludable: hamburguesas o pizzas? Un experto despeja todas las dudas
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Ambas son iconos de la comida rápida, están en todas partes y suelen ir directas al mismo saco: poco saludables. Pero si tienes que elegir entre una hamburguesa y una pizza, la diferencia no es tan pequeña como puede parecer. La clave está en los ingredientes, las cantidades y cómo se preparan.
En este artículo nos centramos en los datos recogidos por el investigador Jack Yacoubian, con revisión médica de Ani Harutyunyan, que analiza pizzas y hamburguesas estándar. Y hay una conclusión clara: una de las dos parte con ventaja si sabes elegir bien.
Cómida rápida: pizzas y hamburguesas nutricionalmente
Cuando comparas una pizza media con una hamburguesa con queso, lo primero que salta es el sodio. Ambas tienen niveles altos, algo habitual en la comida rápida. Aun así, la pizza suele contener más sal por cada 100 gramos, sobre todo en versiones industriales con queso procesado y embutidos.
En proteínas, la hamburguesa gana. La carne del filete aporta más proteína de calidad, además de hierro y zinc, dos minerales clave para la energía y el sistema inmune. Eso sí, también contiene más colesterol, especialmente si es de ternera grasa o lleva bacon y queso curado.
La pizza, por su parte, destaca por las vitaminas. El queso aporta vitamina A y calcio. La salsa de tomate suma licopeno, un antioxidante relacionado con la protección cardiovascular. Si además lleva verduras, puede aportar vitamina C y folatos.
En grasas saturadas, no hay grandes diferencias. Ambas son altas, aunque la hamburguesa suele tener un poco más, sobre todo si la carne no es magra. En hidratos de carbono, la pizza sale peor parada por la masa y el queso, mientras que en la hamburguesa el pan y las salsas son los principales responsables.
Un detalle importante es el grado de procesamiento. Una hamburguesa casera hecha con carne de confianza no tiene nada que ver con una de cadena de comida rápida. Lo mismo pasa con la pizza. Una versión industrial, con masa gruesa y quesos ultraprocesados, pierde casi todos sus puntos.
La opción ganadora y qué debes tener en cuenta
Si hay que elegir una opción algo más saludable, la hamburguesa bien hecha gana por poco. Aporta más proteína, más hierro y menos sodio que la pizza media. Eso sí, solo cuando se prepara con carne magra, sin fritos, sin exceso de salsas y con pan sencillo.
La pizza no queda descartada. De hecho, una pizza casera o de restaurante italiano tradicional, con masa fina, levadura, aceite de oliva, tomate natural y verduras, puede ser una opción equilibrada. El problema aparece con los tamaños grandes, el exceso de queso y los embutidos.
En ambos casos, las precauciones son similares. Evita versiones ultraprocesadas, controla las raciones y no conviertas ninguna en un hábito diario. La comida rápida suma calorías con facilidad y dispara el consumo de sal, algo relacionado con hipertensión y aumento de peso.
Si comes fuera, fíjate en los ingredientes. Si cocinas en casa, tienes ventaja. Una hamburguesa de pollo o ternera magra con verduras y una pizza sencilla sin excesos cambian por completo el impacto en tu salud.
La conclusión es clara. Ni la hamburguesa ni la pizza son enemigas por definición. Pero si eliges, la hamburguesa sencilla y bien preparada suele ser la opción menos perjudicial. Y, como casi siempre, la diferencia está en el cómo, no solo en el qué.