Miembro del grupo de trabajo de Metabolismo Mineral y Óseo de la SEEN

Dra. Cortés: «Hay un aumento excesivo de analíticas de vitamina D que muchas veces son innecesarias»

"La suplementación está claramente indicada durante el primer año de vida para prevenir el raquitismo"

vitamina D
Dra. María Cortés.

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En los últimos años, la vitamina D ha pasado de ser una recomendación puntual en grupos específicos a ocupar un lugar central en consultas médicas, farmacias y redes sociales. La proliferación de análisis clínicos y la popularización de sus supuestos beneficios más allá de la salud ósea – desde la inmunidad hasta la prevención del cáncer o la depresión- han alimentado la sensación de que gran parte de la población necesita suplementarse.

De los datos se desprenden que, efectivamente, existe una proporción relevante de españoles con niveles subóptimos, incluso en un país soleado como España. Sin embargo, esto no implica necesariamente que la suplementación deba generalizarse ni que todas las personas con cifras bajas requieran tratamiento farmacológico.

Para aclarar en qué casos está indicada la suplementación, OKSALUD ha hablado con la Dra. María Cortés Berdonces, miembro del Grupo de Trabajo de Metabolismo Mineral y Óseo de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

PREGUNTA.- En los últimos años se habla mucho de ‘déficit generalizado’ de vitamina D. ¿Es un problema real en España o se está sobredimensionando?
RESPUESTA.- Sí, existe un problema real, aunque paradójico. A pesar de que España es un país soleado, los estudios muestran que entre el 30-80% de la población tiene niveles subóptimos de vitamina D. Esto ocurre especialmente en jóvenes, mujeres, personas mayores institucionalizadas y personas con piel oscura. Sin embargo, esto no significa que todas estas personas necesiten suplementos.

P.- ¿Y cuál ha sido el problema?
R.- El problema es que ha habido un aumento excesivo en las analíticas de vitamina D (multiplicándose por 50 entre 2005 y 2015), muchas veces innecesarias. Las guías médicas más recientes recomiendan no hacer analíticas rutinarias en personas sanas sin factores de riesgo.

P.- ¿En qué situaciones está realmente indicada la suplementación y qué perfiles de pacientes deberían valorarla?
R.- Según las últimas guías de práctica clínica, la suplementación con vitamina D está claramente indicada en determinados grupos en los que se ha demostrado beneficio, como durante el primer año de vida para prevenir el raquitismo; en niños y adolescentes de 1 a 18 años para reducir infecciones respiratorias; en mujeres embarazadas para mejorar los resultados del embarazo; en personas mayores de 75 años para disminuir la mortalidad; en personas con prediabetes para reducir el riesgo de progresión a diabetes; y en quienes presentan enfermedades óseas, problemas de absorción intestinal o toman ciertos fármacos que interfieren en su metabolismo.

Además, se recomienda determinar los niveles de vitamina D y suplementar si existe insuficiencia en casos como raquitismo, osteomalacia, osteoporosis, enfermedad renal crónica o hepática, síndromes de malabsorción —incluyendo fibrosis quística, enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad de Crohn, cirugía bariátrica o enteritis postradioterapia—, hiperparatiroidismo, tratamiento con anticonvulsivantes, glucocorticoides, antirretrovirales frente al VIH, antifúngicos o colestiramina, así como en embarazo y lactancia, ancianos institucionalizados o con antecedentes de caídas o fracturas no traumáticas, obesidad, exposición solar insuficiente y enfermedades granulomatosas como sarcoidosis, tuberculosis, histoplasmosis, coccidiomicosis, beriliosis y algunos linfomas.

P.- ¿Puede resultar perjudicial tomar vitamina D sin control médico o en dosis elevadas durante largos periodos?
R.- Sí, aunque la vitamina D es generalmente segura en dosis recomendadas, las dosis altas pueden causar problemas como aumento de calcio en sangre (hipercalcemia) en 4 de cada 1000 personas, aumento de calcio en orina (hipercalciuria) en hasta 31% de personas, mayor riesgo de caídas y hospitalizaciones y posible aumento de cálculos renales cuando se combina con calcio. La toxicidad real es rara pero puede ocurrir con dosis muy altas (más de 10,000 UI/día) durante períodos prolongados.

P.- ¿Tiene sentido solicitar analíticas de vitamina D de forma preventiva en personas sanas sin factores de riesgo?
R.- No, en la mayoría de casos. Las principales sociedades médicas, incluyendo la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, recomiendan no hacer analíticas de vitamina D en personas sanas sin factores de riesgo.

Hacer analíticas masivas no ha demostrado mejorar la salud de las personas y genera costes innecesarios al sistema sanitario. Es mejor identificar a las personas con factores de riesgo específicos y tratarlas directamente. Ver el cuadro arriba de las personas de riesgo donde está indicada la determinación de vitamina D.

P.- ¿Qué evidencia científica sólida existe sobre los supuestos beneficios de la vitamina D más allá de la salud ósea (inmunidad, estado de ánimo, prevención de enfermedades)?
R.- La evidencia científica más sólida disponible hasta la fecha muestra resultados mixtos respecto a la suplementación en población sana: no se han demostrado beneficios claros en la prevención del cáncer, ya que los grandes estudios no evidencian una reducción en su incidencia; tampoco ha demostrado prevenir enfermedades cardiovasculares como infartos o ictus; y en el caso de la depresión, el estudio más amplio realizado —con 18.353 participantes— no encontró beneficio en su prevención, aunque sí podría contribuir a reducir síntomas en personas que ya padecen depresión.

Por otro lado, existen posibles beneficios con evidencia limitada, como una ligera reducción del riesgo de infecciones respiratorias, especialmente en personas con déficit severo, y algunos metaanálisis sugieren una disminución aproximada del 25% en la mortalidad por cáncer, si bien no en la aparición de la enfermedad. La vitamina D es esencial para la salud ósea y muscular, pero los supuestos beneficios para otras enfermedades no están respaldados por la ciencia.

P.- ¿Qué mensaje trasladaría a la población ante el auge de suplementos y recomendaciones en redes sociales?
R.- Algunas recomendaciones prácticas:

  • No se automedique con vitamina D basándose en información de redes sociales o influencers.
  • Consulte con su médico antes de tomar suplementos, especialmente si tiene condiciones médicas.
  • Priorice fuentes naturales: pescado azul, huevos, lácteos fortificados y exposición solar moderada (10-15 minutos al día en brazos y piernas).
  • Las dosis recomendadas oficiales son: 600 UI/día para adultos hasta 70 años y 800 UI/día para mayores de 70 años. Más no es mejor: Dosis muy altas pueden ser perjudiciales.

La vitamina D es importante, pero no es una solución mágica. Una dieta equilibrada, ejercicio regular y exposición solar moderada son la mejor estrategia para la mayoría de las personas. Si pertenece a un grupo de riesgo, su médico le indicará si necesita suplementación.

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