EEUU y Europa tratan a los pacientes con síncope de forma distinta, pero complementaria

Aproximadamente el 50% de las personas tienen un evento sincopal durante su vida, lo que representa el 1% al 3% de las visitas al servicio de urgencias y 6% de ingresos hospitalarios.

@Istock
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El síncope es una pérdida transitoria de la conciencia causada por la reducción del flujo sanguíneo al cerebro. Aproximadamente el 50% de las personas tienen un evento sincopal durante su vida, lo que representa el 1% al 3% de las visitas al servicio de urgencias y 6% de ingresos hospitalarios. El tipo más común es el síncope vasovagal, comúnmente conocido como desmayo o lipotimia, que frecuentemente se desencadena por descargas emocionales, como dolor, miedo, o la visión de sangre.

Debido a la cantidad de presentaciones clínicas y orígenes subyacentes, el desafío para los médicos es identificar a la minoría de pacientes cuyo síncope es causado por un problema cardíaco potencialmente grave, de forma que se eviten hospitalizaciones costosas al tiempo que se garantiza que el paciente sea diagnosticado y tratado adecuadamente.

En los últimos 30 años ha aumentado el conocimiento acerca del síncope, en gran parte debido a los avances en las pruebas diagnósticas y en la mejora de los sistemas de salud. Sin embargo, realizar el diagnóstico y averiguar el origen del síncope puede ser complicado. Por este motivo, las Guías de Práctica Clínica de síncope, centradas en el diagnóstico, evaluación y tratamiento de pacientes con síncope, dan pautas de actuación basadas en los conocimientos actuales, con la finalidad de mejorar la asistencia a los pacientes con síncope, facilitar la toma de decisiones de los médicos y homogenizar en la medida de lo posible la atención de estos pacientes.

El American College of Cardiology / American Heart Association, en colaboración con la Heart Rhythm Society, lanzó su primera publicación con directrices sobre el síncope en agosto de 2017. Mientras que la Sociedad Europea de Cardiología presentó en 2018 la cuarta edición de la guía desde 2001.

Un estudio comparativo de las guías de sincope americana y europea, publicado en el último número del Journal of the American College of Cardiology  (JACC) revela que aunque no hay diferencias sustanciales, sí que hay aspectos que determinen diferencias en la estrategia diagnostica de determinados pacientes a cada lado del Atlántico.

Las principales diferencias

«Uno de las primeras diferencias que destacamos es el enfoque. Mientras en la guía americana la mayoría de los autores son cardiólogos, en las guía europea menos del 50% son especialistas en cardiología y cuenta con la participación de médicos internistas, médicos de urgencias, neurólogos, geriatras, especialistas en disfunción autonómica y personal de enfermería» explica el Dr. Ángel Moya, director del Área de Cardiología del Hospital Univesitari Dexeus y co-coordinador de la guía europea de síncope así como co-autor del estudio publicado en JACC. Además, las guías europeas «plantean el sincope desde un punto de vista más global y menos focalizado en los elementos cardiológicos».

Según el estudio las guías europeas enfatizan la monitorización electrocardiográfica prolongada para tratar de matizar el tipo de tratamiento según cada tipo de paciente. Sin embargo, en las guías americanas existe menos tendencia a indicar este tipo de monitorización.

También existen algunas diferencias en los tratamientos farmacológicos de cada una de las guías y en el papel de los familiares cuando se produce el síncope. En la guía europea se recomienda a los familiares grabar con el móvil el síncope para facilitar el diagnóstico.

Otra de las diferencias es que en la guía europea se discute de forma muy específica y detallada el síncope por disfunción autonómica y por hipotensión ortostática mientras que la guía estadounidense no entra tanto al detalle.

Marcapasos en síncope y Holter implantable

En la guía americana los pacientes que presentan síncope y bloqueo de rama son directamente candidatos a ponerse un marcapasos. Sin embargo la guía europea presenta un algoritmo muy detallado para los pacientes que presentan estos tipos de síncope con el objetivo con el objetivo de identificar a los pacientes claramente candidatos y evitar la implantación de marcapasos innecesarios.

«En EEUU, si un paciente presenta un síncope de bloqueo de rama le pondrán un marcapasos seguro. En Europa se le realizará un estudio electrofisiológico, y si este no es concluyente, estudios adicionales, entre ellos la implantación de un Holter implantable, con la finalidad de identificar a los pacientes realmente candidatos a marcapasos» afirma el Dr. Moya. «Así que, aunque las diferencias no son sustanciales. En determinados casos, el tratamiento del síncope puede ser diferente según si es tratado en EEUU o en un país europeo», concluye el experto.

Guías diferentes, pero complementarias

Tras las diferencias en estas guías se esconden, según el Dr. Moya, diferencias en el sistema de sanidad de la sociedad estadounidense y la europea. Así como una mayor judicialización del sistema sanitario en EEUU, «lo que lleva en algunos casos a los facultativos a tomar decisiones para protegerse antes de disponer de todos los elementos diagnósticos». «Por otra parte la interpretación de la literatura científica, no siempre es lineal, y puede haber matices de interpretación que pueden llevar a este tipo de diferencias en las guías» concluye el Dr. Moya.

El artículo en el que han participado autores tanto de la guía europea como de la americana, concluye que «las guías de práctica clínica son recursos muy valiosos para los médicos que ofrecen recomendaciones sobre las mejores prácticas derivadas de la evidencia científica actualizada y consenso de un grupo de expertos en la disciplina. Y surgen desafíos y controversias potenciales cuando múltiples sociedades ofrecen diferentes recomendaciones sobre la evaluación y gestión de procesos de enfermedad. A pesar de las discordancias, las dos guías de síncope son complementarias».

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