Claves de la matanza de Puerto Hurraco, gran crimen de la ‘España negra’: cuatro cerebros roídos por el odio
La historia de odio y victimismo que se cobró 9 muertos a tiros en 1990
RTVE estrena el documental 'Puerto Hurraco 202" 35 años después de la masacre.
Los Izquierdo nunca se arrepintieron de la matanza

202 es el número de cartuchos de escopeta que llevaban encima los hermanos Izquierdo cuando salieron de la casa familiar, arma en ristre, dispuestos a matar a todos sus vecinos de Puerto Hurraco, en Badajoz. Antes de que les detuvieran, Emilio y Antonio lograron matar a nueve personas, dos de ellas menores de edad. Fue una venganza planificada a cuatro y ejecutada por dos. En la sombra, las figuras siniestras de las hermanas Luciana y Ángela. En la ejecución, Emilio y Antonio. El documental de RTVE Puerto Hurraco 202 indaga en aspectos desconocidos del crimen que conmocionó a España.
El llamado «crimen de Puerto Hurraco», así llamaron los medios a la matanza ejecutada en agosto de 1990 en esa pedanía de la comarca de La Serena en Badajoz, fue el último gran suceso de la «España negra», uno de los más famosos y también uno de los más discutidos.
Aunque el caso quedó sentenciado y con sus autores en la cárcel, se ha especulado mucho sobre la razón que impulsó a los hermanos Izquierdo a intentar acabar con la vida de los 100 vecinos del pueblo.

Los motivos de la matanza
- Fue el odio cocinado a fuego lento durante décadas entre dos familias enemigas del pueblo, la familia Izquierdo «los patapelás» y la familia Cabanillas «los amadeos», enfrentados por cuestiones de tierras y lindes.
- El rechazo del pretendiente de una de las hermanas. Una de las hermanas Izquierdo siempre guardó un rencor insalvable tras ser rechazada como pareja por los Cabanillas.
- Los Izquierdo siempre culparon a los Cabanillas de la muerte de su madre, Isabel, la matriarca familiar, en un incendio en su casa años antes, del que no se determinaron nunca las causas.
- El victimismo. Con el tiempo, los Izquierdo fueron cultivando también un sentimiento de victimismo frente a todo el pueblo, al que acusaban de no hacer justicia.
Tiros al anochecer
- Los preparativos. La tarde del día 26 de agosto, Emilio y Antonio salieron de casa vestidos de cazadores, armados y con 202 cartuchos de escopeta. Se escondieron en un callejón hasta que comenzó a anochecer.
- La matanza. Cuando los vecinos salieron a tomar el fresco a las puertas de sus domicilios, los hermanos Izquierdo se fueron directos a por la familia de los Cabanillas. Sin piedad, también dispararon sobre las hermanas Antonia y Encarnita Cabanillas, de 13 y 14 años, asesinadas mientras jugaban en la calle.
Nueve muertos y 12 heridos. Tras asesinar a todos los miembros de los Cabanillas que pudieron, los hermanos Izquierdo volvieron sus escopetas contra el resto del pueblo. El resultado fue de 9 muertos y 12 heridos graves, incluidos dos de los guardias civiles que acudieron a detenerles.

Ellos a la cárcel y ellas al psiquiátrico
- 300 años de cárcel. Emilio y Antonio fueron juzgados y condenados a más de 300 años de cárcel cada uno sin que pudiera probarse que actuaran bajo ningún trastorno mental.
- No se arrepintieron. Emilio Izquierdo no mostró el más mínimo signo de arrepentimiento: «Ahora que sufra el pueblo como yo he sufrido durante todo este tiempo», dijo. Su hermano Antonio, tampoco: «Si no nos hubieran detenido habríamos vuelto al pueblo a dispararles durante el entierro de los muertos».
- Las dos hermanas, Luciana, de 62 años, y Ángela, de 49, huyeron en tren a Madrid. Posteriormente fueron imputadas como inductoras y, tras anular la acusación por falta de pruebas, terminaron ingresadas en un hospital psquiátrico.
En su última entrevista antes de fallecer, la que concedió para el documental de RTVE Puerto Hurraco 202, el forense del caso, Guillermo Fernández Vara –quien años después de aquel crimen fue presidente de Extremadura– cuenta: «No es que no se hallaran pruebas contra ellas, sino que, como consecuencia de su locura, eran inimputables y no podían ser ni responsables ni culpables”.
«Lo más complicado de todo fue el examen psiquiátrico de los cuatro hermanos que vivían juntos y no se separaban para nada. Unos tenían un papel principal y otros tenían un papel accesorio en los crímenes», puntualizaba Fernández Vara. Según los psiquiatras, Luciana y Ángela sufrían un trastorno conocido como la locura a dos: dos cerebros con un solo pensamiento, la venganza.
El trágico final de los Izquierdo
La tragedia y las circunstancias más sombrías acompañaron a todos los protagonistas del caso hasta el final de sus días. Ni las víctimas obtuvieron la justicia que se merecían, ni los autores tuvieron un final desprovisto de tensión.
Luciana Izquierdo, considerada la verdadera inductora de la matanza de Puerto Hurraco, murió quince años después en el Hospital Psiquiátrico de Mérida, del que nunca había salido. Diez meses después, también en el año 2005, falleció su hermana Ángela Izquierdo, encerrada en el mismo lugar.
Un año después de la muerte de sus hermanas, en 2006 Emilio Izquierdo murió de causas naturales en la prisión de Badajoz. Tenía 72 años.
Sólo tres años después, en 2009, el último de los hermanos Izquierdo, Antonio, se ahorcó en su celda con unas sábanas anudadas.