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Frutas confitadas

Frutas confitadas
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Abrir un armario y encontrar excedentes de todo tipo es algo que nos conduce a evitar volver a preparar determinadas recetas que requieren pequeñas cantidades de algo que tenemos que comprar en exceso por las cantidades de venta.

Con las frutas confitadas ocurre un poquito esta situación. Usadas para elaborar, sobre todo, roscones, terminamos dejándolas apartadas a la espera de nuevas opciones para utilizarlas.

¿Pero qué os parecería si pudiésemos preparar solo la cantidad que quisiéramos o que necesitásemos de estas “golosinas” y, además, de forma casera?

Su proceso es algo largo, por lo que hay que iniciarlo con tiempo si queremos emplearlas como ingrediente en otra receta, pero el resultado no tiene nada que envidiarle al comercial.

Dulces, ricas, coloridas y de mil formas y sabores, las frutas confitadas pueden alegrar, decorar y dar sabor a tus postres, así que ¿por qué no estamos preparándolas ya?

Ingredientes:

  • Frutas variadas como cerezas, peras, albaricoques, higos, limones o naranjas
  • Azúcar (1 kilo por cada kilo de fruta)
  • Agua

Elaboración:

Frutas confitadas

Una de las mejores cosas de esta receta es el poder elegir cualquier tipo de fruta para llevarla a cabo. Podremos usar las que más nos gusten e, incluso, las cáscaras de algunas de ellas.

Lo más importante en esta preparación es escoger frutas que tengan un punto de maduración bueno, es decir, que no estén demasiado blandas ni demasiado duras, que estén bien limpias, peladas y sin pepitas en su interior.

Si deseáis hacer variedad de ellas, no mezcléis unas con otras, ya que cada pieza posee unas características diferentes y no todas necesitan el mismo tiempo.

Comenzaremos lavando bien la fruta y haciendo pequeños agujeritos con algún utensilio fino, con ello conseguiremos que el almíbar penetre y cubra bien el trozo entero.

Cortamos la fruta como más nos guste. Recomendación: Si vais a usarla como ingrediente en bollos, no hagáis trozos demasiado grandes, ya que así quedarán más repartidos y darán un aspecto menos condensado al bizcocho.

Ponemos en un recipiente y cubrimos con agua. Dejaremos en remojo durante aproximadamente 48 horas cambiando el agua unas 3 veces al día.

Trascurrido ese tiempo, las sacamos, las escurrimos y las ponemos en un cazo con agua fría (debe cubrirlas). Esperamos a que se empiece a calentarse de manera progresiva sin que llegue a hervir, y cuando los trozos comiencen a subir a la superficie y floten los sacaremos con una espumadera. Nota: Si elegís escarchar la corteza, antes deberéis cocerla entre 20 y 30 minutos para que se ablanden un poquito y pierdan parte de su rigidez.

Al sacarlas las pasaremos por un bol de agua muy fría para refrescarlas y escurrimos.

Las cantidades que emplearemos tanto de azúcar como de agua y fruta dependerán unas de las otras, siguiendo la siguiente regla: Mismo peso de azúcar que de frutas y referente al agua, necesitaremos la mitad del peso del azúcar, de tal forma que si tenemos 1 kilo de frutas, emplearemos 1 kilo de azúcar y medio litro de agua.

Al principio parece algo lioso, pero bastará con partir del peso inicial de las frutas y lo demás saldrá solo.

Frutas confitadas

Ponemos el agua y el azúcar en un cazo y cuando ésta última se disuelva añadimos las frutas y permitimos un primer hervor suave. Retiramos con la espumadera y las dispondremos en un recipiente espacioso y sin que queden demasiado pegadas entre ellas.

Esperamos a que el almíbar hierva unos 5 minutos más. Retiramos y lo vertemos por encima de las frutas. Dejaremos reposando un día entero.

Pasado ese tiempo, colamos el almíbar y hervimos nuevamente. Añadimos las frutas y cuando vuelva a hervir las sacamos con la espumadera y las ponemos en el recipiente inicial. Vertemos el almíbar sobre ellas y dejamos un día entero.

¿Os suena este último paso? No, no se trata del día de la marmota, sino de un proceso que tendremos que repetir hasta que las frutas hayan absorbido todo el almíbar, por lo que lo haremos las veces que sean necesarias para cumplir este objetivo. Recomendación: El tiempo de reposo de 1 día entero es estimado, hay versiones que lo dejan unas 12 horas y el resultado es el mismo, pero siempre tendréis que vigilar el punto del almíbar, ya que a medida que vaya espesando deberemos evitar que se convierta en caramelo.

Cuando hayamos finalizado, pondremos las frutas sobre una rejilla para que escurran bien y las dejaremos secar bien al aire libre, cerca de una fuente de calor como radiadores o estufas, o bien en el horno a muy baja temperatura.

Una vez listas no olvides guardarlas en un recipiente hermético y preservarlas de la luz, la humedad y el calor para que no se estropeen enseguida.

 

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Frutas confitadas
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