Sopas y cremas

Ajoblanco malagueño

Recetas tradicionales: Ajoblanco malagueño
Recetas tradicionales Ajoblanco malagueño
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El ajoblanco es uno de los platos más típicos de Málaga y consiste en una sopa fría con un sabor contundente a ajo que contrasta con el dulzor de las almendras y las uvas moscatel.

Para cocinar el ajoblanco malagueño necesitamos 250 gramos de almendras crudas, 4 dientes de ajo, 750 mililitros de agua muy fría, 150 gramos de pan duro, 200 mililitros de aceite de oliva virgen extra, 50 mililitros de vinagre de jerez, uvas moscatel y una pizca de sal.

Para empezar, le quitamos la piel a las almendras. Lo haremos escaldándolas en agua hirviendo durante unos dos minutos; de esta forma, la piel se retira con facilidad usando un pincho. Por otra parte, remojamos el pan duro hasta que esté tierno. Es recomendable utilizar la zona de la miga.

En un vaso para batidora echamos las almendras sin piel, el pan duro remojado, el vinagre de jerez, los dientes de ajo y trituramos. Según vamos batiendo la mezcla incorporamos poco a poco el aceite de oliva virgen extra. Cuando la mezcla de la batidora se haya convertido en una pasta fina incorporamos el agua fría.

Finalmente, servimos el ajoblanco muy frío en un cuenco con unas uvas moscateles sin piel por encima. En su lugar, también cabe la posibilidad de colocar unos dados de melón o de manzana. Si no nos ha dado tiempo a enfriarlo mucho, podemos echar hielo en el momento de ser consumido, con cuidado de no aguar el ajoblanco. Para ello, podemos recudir la cantidad de agua que añadimos durante la mezcla.

El ajoblanco es un plato muy agradecido durante el verano gracias a su poder refrescante. Su consumo es muy habitual en Andalucía y Extremadura y se trata de un plato de ingredientes humildes y tremendamente sabroso.  Algunos relacionan sus orígenes con la Antigua Roma, ya que los elementos de esta receta eras los más comunes en aquel momento.

A la hora de seleccionar unos ajos de buena calidad tenemos que fijarnos en que tengan la cabeza firme, sin brotes. Es mejor seleccionar las cabezas de ajo pequeñas, con la envoltura seca y compactas.  A la hora de conservarlos en casa, deberemos colocarlos en un espacio fresco y seco.

Consumiendo este plato nos estaremos beneficiando de todas las propiedades del ajo. Reduce los niveles de colesterol en sangre y facilita la circulación sanguínea. Además, funciona como un antibiótico natural y actúa contra ciertos parásitos. Es una fuente de vitaminas A, B1, B2 y C.

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Receta
Ajoblanco malagueño
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