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Trucos para conservar la ensaladilla rusa en verano

Trucos para conservar la ensaladilla rusa en verano
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La ensaladilla rusa es uno de los platos protagonistas del verano. Gusta a los mayores acompañada de una cervecita o a los más pequeños al volver de una mañana de juegos en la playa. Sin embargo, es un plato muy sensible a la contaminación bacteriana y tenemos que vigilar al detalle sus condiciones de preparado y conservación.

Utilizar como aderezo una mayonesa casera implica bastantes riesgos durante esta época del año. Tenemos posibilidades más seguras como usar una mayonesa comercial  o emplear aliños a base de aceite y vinagre.

Si, finalmente, optamos por la mayonesa casera tendremos que tener en cuenta varios factores. En primer lugar, la salmonella se puede encontrar en los restos de heces pegados a la cáscara de huevo. Debemos comprar huevos con la suficiente fecha de caducidad y si los guardamos en la nevera, no romper la cadena de frío. Si los retiramos del refrigerador y un tiempo después los volvemos a guardar, provocaríamos un cambio de temperatura que haría que las bacterias o el moho pudieran introducirse a través de la cáscara porosa del huevo.

Es recomendable lavar los huevos con agua con vinagre y preparar la mayonesa casera en un espacio fresco, limpio y en el que no haya otros alimentos cerca. También podemos lavar el accesorio de la batidora con agua y vinagre. Tenemos que tener cuidado al cascar los huevos, ya que no deben caer trozos de la cáscara en la clara o en la yema. Para ello, podemos golpearlos contra un recipiente diferente al de la preparación de la mayonesa.

Guardamos la mayonesa casera en un envase hermético, vigilando que la nevera proporcione un frío continuo a una temperatura adecuada. Cuando mezclemos la mayonesa con la ensaladilla, ambas preparaciones deben estar frías y mezclarse con cubiertos perfectamente limpios. Si nos sobra mayonesa, debemos tirarla y no guardar los restos para más adelante o para usar otras preparaciones. Lo mismo sucede con la ensaladilla rusa, no podemos conservar las sobras.

Tenemos que evitar probar la ensaladilla para ver si está buena cuando desconfiamos de su estado de conservación. En estos casos, es mejor desechar los alimentos antes que arriesgarnos a consumir un producto en mal estado.

Si cumplimos estas normas de seguridad disminuiremos las posibilidades de contraer salmonelosis. Se trata de una infección intestinal producida por una bacteria denominada salmonela y que puede provocar mareos, nauseas, cefalea o fiebre entre otros síntomas.

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