Los tres salarios mínimos eran otra mentira de Podemos

Los tres salarios mínimos eran otra mentira de Podemos

Seis ediles de Somos Alcalá, la facción de Podemos en Alcalá de Henares, se han subido el sueldo por tercera vez consecutiva hasta los 50.000 euros anuales. Un gesto cargado de obscenidad que revela la superlativa hipocresía de la formación morada y evidencia, además, que ni respeta la disciplina interna de su partido ni tampoco a los votantes que confiaron en su pérfido programa electoral. Podemos, en su Consejo Ciudadano Estatal, adquirió el compromiso de que sus cargos públicos, ya fueran nacionales, autonómicos o municipales, tendrían una limitación salarial de tres salarios mínimos interprofesionales. Es decir, y tomando la última subida del Gobierno de Pedro Sánchez como referencia hasta los 900 euros, los dirigentes podemitas no podrían cobrar más de 2.700 euros al mes de salario base o, lo que es lo mismo, no más de 32.400 euros anuales.

No obstante, la incoherencia de esta marca blanca madrileña de Podemos no es más que la incongruencia que emana de la cúpula podemita, cada día más frágil e intrascendente, representada por Pablo Iglesias e Irene Montero. Recuérdese que la pareja, supuestamente defensora de la clase obrera y los más desfavorecidos, reside en un casoplón en Galapagar de más de 600.000 euros de hipoteca que, casi con toda seguridad, no les habrían concedido con 2.700 euros mensuales de salario base, que es lo que suman las tres mensualidades exigidas por el órgano de dirección política que ellos mismos crearon. “Tenemos unos salarios de mierda”, bramaban desde Somos Alcalá al estar obligados a donar parte de su mensualidad a subvenciones sociales –otro de los compromisos podemitas que se ha esquivado con suma ligereza–, un hecho que sólo ocurrió en una ocasión y que terminó con cuatro ediles de Alcalá imputados por conceder los subsidios a dedo entre asociaciones dirigidas por sus familiares.

Los concejales de Podemos, al llegar al Gobierno municipal en 2015, se autoimpusieron un salario anual de 36.000 euros y exigieron, además, una bajada general de los sueldos de los cargos del Gobierno municipal –por supuesto de otras siglas políticas– para aligerar la carga al erario público. Tres quimeras absolutas de Somos Alcalá, pues se aumentaron los cargos políticos y, por ende, los gastos salariales, se incrementaron el sueldo hasta los 41.200 euros y 50.000 euros en 2016 y 2019, respectivamente, y, además, sobrepasando con creces la suma de los tres salarios mínimos. Una medida que, para más sonrojo, se toma a apenas tres meses de poner fin a la legislatura y que tendrá carácter retroactivo para febrero y enero de este año. Una descarada osadía que, a tenor de las contradicciones de los podemitas, evidencia que la mentira no es una excepción en Podemos, sino toda una generalidad.

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