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Las personas que hablan con sus mascotas tienen estas 7 características: lo dicen los psicólogos

Hablar con sus mascotas
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Llegar a casa y hablar con el perro o el gato sobre cómo ha ido el día es algo que se repite a diario en millones de hogares en todo el mundo. Para muchos, es una muestra de amor y cariño, mientras que para otros es una excentricidad. Ahora, la psicología señala una serie de rasgos que comparten la mayoría de personas que hablan con sus mascotas. La experta en comunicación y psicología Sylvain Barrère, en declaraciones al medio francés Ouest France, sostiene que lejos de ser una conducta infantil o extravagante, podría revelar habilidades emocionales, cognitivas y sociales especialmente desarrolladas.

«Durante mucho tiempo me pregunté qué revela realmente esta costumbre de hablar con nuestras mascotas. ¿Es simplemente tierno o esconde algo más profundo?», plantea Barrère. Tras analizar el comportamiento y reflexionar sobre su propia experiencia, la experta identifica una serie de rasgos que comparten quienes mantienen este tipo de «conversaciones» con sus animales de compañía.

¿Cómo son las personas que hablan con sus mascotas?

Uno de los rasgos más destacados es la empatía, entendiendo como tal la «capacidad de identificación con algo o con alguien y compartir sus sentimientos. Lo que no supone tener que compartir las opiniones y argumentos, ni estar de acuerdo con el modo de interpretar las situaciones del interlocutor. Además, la empatía implica tener la capacidad suficiente para diferenciar entre los estados afectivos de los demás y la habilidad para tomar perspectiva, tanto cognitiva como afectiva, respecto a la persona que nos expresa su estado emocional», detalla el Instituto Europeo de Psicología Positiva.

Por otro lado, el hecho de hablar con un perro o un gato implica reconocer al animal como un ser con el que se puede establecer un vínculo afectivo. Barrère explica que estas personas perciben «lazos invisibles» mediante presencia, energía, gestos y emoción. La capacidad de generar conexiones es una de las principales fortalezas de las personas que hablan con sus mascotas, la cual también trasladan a su entorno social.

Otro rasgo común es una conciencia de las propias emociones. La psicóloga explica que, cuando se observó hablando con su perro varias horas, entendió que para ella no era un simple pasatiempo, sino una forma de organizar pensamientos, gestionar sentimientos y procesar emociones. Al verbalizar en voz alta lo que siente, aunque sea dirigiéndose a su perro, le ayuda a comprender mejor su propio mundo interior.

A esto hay que sumar que diversos estudios psicológicos sugieren que hablar en voz alta estimula funciones cognitivas. Explicar una situación al perro o al gato obliga a estructurar el pensamiento; se ordenan ideas, se clarifican conflictos y, en ocasiones, se encuentran soluciones mientras se verbaliza el problema.

Barrère también afirma que hablar con una mascota permite mostrarse tal como uno es, sin máscaras sociales y sin sentirse juzgado ni presionado. Quienes disfrutan manteniendo conversaciones con sus animales de compañía suelen ser personas que valoran la autenticidad. Esto es algo que cobra especial relevancia en la sociedad actual, en la que muchas veces el valor de una persona se mide por el éxito que tenga en el ámbito personal o laboral.

Asimismo, un contexto en el que la soledad se ha convertido en un problema creciente, las mascotas desempeñan un papel fundamental. La experta recuerda que adoptó a su perro en un momento complicado de su vida, cuando pasaba muchas horas sola en casa. «Curiosamente, nunca me sentí realmente sola», afirma. Las personas que hablan con sus mascotas no necesitan estímulos constantes para sentirse acompañadas.

Finalmente, este comportamiento también refleja una fuerte sensibilidad hacia el bienestar animal. Quienes hablan con sus mascotas suelen prestar atención a sus necesidades físicas y emocionales. No ven a su perro o gato como un animal de compañía, sino un individuo con estados de ánimo, sentimientos y comportamientos propios.

Finalmente, cabe señalar que estudio realizado por expertos en comportamiento animal y cognición de mamíferos de las Universidades de Lincoln y Sussex y de la Universidad Jean Monnet revela que los perros pueden comprender mucho mejor el habla humana de lo que se creía hasta ahora.

«Se reclutó un grupo mixto de perros de diversas razas para el ejercicio, y cada uno fue expuesto a un flujo de habla que contenía tanto órdenes relevantes como información irrelevante, todo expresado en un tono monótono. Sorprendentemente, los perros respondieron consistentemente a las órdenes, demostrando su capacidad para extraer contenido verbal significativo de lo que se decía», destacan los investigadores.

«Los perros entienden que decimos su nombre para llamar su atención, y esto casi siempre va acompañado de un registro de voz alegre, similar al de un bebé, porque los perros lo prefieren. Queríamos comprobar si los perros solo respondían a esta voz alegre o si podían reconocer su nombre, incluso cuando estaba oculto en una frase y pronunciado con una voz monótona», señala Holly Root-Gutteridge, investigadora postdoctoral de la Universidad de Lincoln.

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