Defensa

SAPA obtiene más dinero con el dividendo de Indra del que gana con su propia actividad de Defensa

El problema entre SAPA e Indra pasa por la necesidad de SAPA de agradar a General Dynamics

SAPA obtiene más dinero con el dividendo de Indra del que gana con su propia actividad de Defensa
Jose de la Morena
  • Jose de la Morena
  • Jose de la Morena, periodista especializado en economía desde hace más de 15 años, desarrolla su labor en el campo de la comunicación desde el prisma de las tendencias, los números y resultados de las distintas compañías. Una tarea que le ha llevado a conocer a fondo el mundo empresarial. Ha trabajado también en comunicación corporativa y como asesor para distintas marcas internacionales e institucionales.

SAPA Placencia gana más con el dividendo de Indra de lo que logra como beneficio en su propia compañía: 3,5 millones frente a 2,89 millones de euros. La compañía guipuzcoana, especializada en sistemas de movilidad y transmisión para vehículos militares, logró volver a terreno positivo en un año marcado por la reordenación de su cartera financiera y por su creciente peso industrial en el sector de la Defensa.

Lo curioso es la diferencia que existe entre ese resultado y los dividendos procedentes de su participación en Indra. SAPA es titular de 14.026.360 acciones de la tecnológica española y, con un dividendo de 0,25 euros por título, ha ingresado aproximadamente 3,51 millones de euros. En concreto, el cálculo arroja 3.506.590 euros en dividendos brutos, una cifra que supera el propio beneficio neto atribuido del grupo industrial.

Este dato revela hasta qué punto la apuesta estratégica por Indra se ha convertido en una de las principales palancas financieras de SAPA. Los ingresos derivados de su participación accionarial compensan parcialmente otros movimientos financieros que, en ejercicios anteriores, impactaron negativamente en sus cuentas.

Las cuentas de SAPA: vuelta al beneficio

Las cuentas consolidadas de 2024 (presentadas hace un par de meses) muestran una empresa que, pese a la volatilidad de los mercados y al entorno de tipos de interés elevados, logró al fin estabilizar su situación financiera. El beneficio neto de 2,89 millones supuso, según fuentes de SAPA, «un respaldo a la gestión realizada tras un periodo especialmente complejo».

En los últimos años, eso sí, SAPA ha reconocido pérdidas vinculadas a contratos de derivados financieros suscritos para financiar la adquisición de acciones de Indra. Es decir, contratos con colaterales financieros que hacían que, si la acción subía mucho, tuvieran incluso que pagar a la entidad bancaria que actuaba como depositaria.

Según se publicó en su momento, la compañía llegó a apuntar más de 52 millones de euros en pérdidas asociadas a estos instrumentos. Aquella operación, diseñada para reforzar su posición en el accionariado de la tecnológica, viene generando tensiones contables que obligaron a realizar ajustes relevantes.

La participación en Indra, eje estratégico

La presencia de SAPA en el capital de Indra no es meramente financiera. La compañía se ha consolidado como uno de los accionistas industriales de referencia dentro del grupo tecnológico, con una participación significativa que supera el 7% del capital.

Indra, por su parte, se ha convertido en un actor clave en el ecosistema de Defensa español, con un papel central en programas estratégicos y en el desarrollo de capacidades tecnológicas avanzadas. La relación entre ambas compañías ha ido más allá de la mera inversión, en un contexto en el que el Gobierno ha impulsado la consolidación de un polo industrial nacional en torno a la Defensa y la tecnología.

La relación entre ambos socios no pasa, en todo caso, por su mejor momento. Las versiones oficiales de ambas compañías transmiten un escenario de calma que no se corresponde con la realidad entre bambalinas. Según fuentes internas de ambos lados, la relación es en realidad tensa.

El problema entre SAPA e Indra pasa por la necesidad de SAPA de agradar a General Dynamics, la compañía americana con la que tiene suscritos distintos acuerdos internacionales con los que opta a concursos de Defensa en Estados Unidos. Esa relación es incompatible, a día de hoy, con una buena relación con Indra.

Todo a causa del nuevo reparto de fondos por parte del Gobierno de Pedro Sánchez, que ha adjudicado la mayor parte del dinero de los Programas Especiales de Modernización (PEM) a compañías españolas, obviando en buena medida a Santa Bárbara o GDELS, por considerar que pertenecen a a la compañía americana General Dynamics, y por lo tanto quedar fuera del plan estratégico. Decisión que llevó a la propia General Dynamics a denunciar ante el Tribunal Supremo esos contratos. De ahí la tensión entre Indra y SAPA, socia de ambas.

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