Oferta millonaria

Un agricultor de EEUU rechaza casi 13 millones de euros a cambio de su granja para construir un centro de datos

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Centro de datos. Imagen de Freepik.

El auge de la inteligencia artificial ha provocado una expansión sin precedentes de los centros de datos en Estados Unidos, generando tensiones en muchas comunidades rurales. En este contexto, un agricultor de EEUU rechaza casi 13 millones de euros a cambio de su granja para construir un centro de datos, en una decisión que ha llamado la atención por su firme defensa del territorio y su legado familiar.

La creciente demanda de infraestructura tecnológica no solo implica grandes inversiones, sino también consecuencias directas sobre el uso del suelo, el consumo energético y el entorno rural. Este fenómeno ha despertado inquietud entre agricultores y residentes, que ven cómo sus tierras pueden transformarse en instalaciones industriales destinadas a sostener el crecimiento de la inteligencia artificial.

El agricultor que rechazó una oferta millonaria para proteger su granja

El protagonista de esta historia es Mervin Raudabaugh, un agricultor de 86 años del condado de Cumberland, en Pensilvania, que ha trabajado esas tierras durante más de seis décadas. Los promotores de centros de datos le ofrecieron más de 15 millones de dólaresequivalentes a casi 13 millones de euros— como parte de un acuerdo que también incluía a tres propietarios vecinos.

La propuesta contemplaba pagarle 60.000 dólares por cada acre de su propiedad para construir un complejo tecnológico. Sin embargo, Raudabaugh rechazó la oferta, dejando claro que el dinero no era el factor determinante en su decisión.

«No estaba interesado en destruir mis granjas», explicó. Según sus propias palabras, el aspecto económico no fue el motivo principal, sino la voluntad de evitar que las tierras que habían formado parte de su familia durante generaciones desaparecieran.

En lugar de aceptar la propuesta, el agricultor tomó una decisión radicalmente distinta: vendió los derechos de desarrollo de sus tierras a una organización de conservación por una cifra inferior a los 2 millones de dólares. Aunque esta operación le supuso renunciar a una suma mucho mayor, garantizó que el terreno permanecerá dedicado a la agricultura de forma permanente.

El crecimiento de los centros de datos genera preocupación en todo el país

El caso de Raudabaugh no es aislado, sino que refleja un fenómeno más amplio que está transformando el paisaje rural estadounidense. Actualmente, existen más de 3.000 centros de datos en el país, y se espera que se construyan alrededor de 1.200 adicionales en los próximos años.

Estas instalaciones requieren grandes extensiones de terreno, así como enormes cantidades de energía y agua para funcionar. Un ejemplo es el proyecto previsto en Mount Pleasant, Wisconsin, que ocupará unas 600 acres, lo que podría implicar cambios significativos para la comunidad local.

El avance de estos proyectos ha provocado una reacción creciente entre ciudadanos y legisladores. En algunos estados, los responsables políticos ya están considerando medidas para frenar el desarrollo de nuevos centros de datos. En Nueva York, por ejemplo, se ha presentado una propuesta legislativa para imponer una moratoria de tres años en la construcción de estas instalaciones.

Mientras tanto, la industria tecnológica busca alternativas, como la posibilidad de ubicar centros de datos en el espacio, aunque esta idea aún plantea importantes interrogantes sobre su viabilidad técnica y económica.

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