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Después de 10 años del colapso de la represa de relaves de Fundão, en el estado brasileño de Minas Gerais, sus efectos siguen generando preocupación entre la comunidad científica. Ahora, un nuevo estudio advierte que los cultivos ubicados en las zonas afectadas podrían estar absorbiendo metales potencialmente tóxicos y, por ende, podría haber fruta contaminada. La investigación, realizada por especialistas en geoquímica de suelos, ingeniería ambiental y ciencias de la salud de la Universidad de São Paulo (USP), la Universidad Federal de Espírito Santo (UFES) y la Universidad de Santiago de Compostela, se llevó a cabo en el estuario del río Doce, en el municipio de Linhares (Espírito Santo).
Los investigadores detectaron niveles elevados de cadmio, cromo, cobre, níquel y plomo en los suelos analizados, elementos potencialmente tóxicos (EPT), que pasan del suelo al agua y, posteriormente, a las plantas, acumulándose en distintas partes de los cultivos. Los investigadores estudiaron plátanos, yuca y cacao, productos ampliamente consumidos en la región. Según explicó Tiago Osório, profesor del Departamento de Ciencia del Suelo de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (ESALQ-USP), «desde el principio comprendimos que existía un riesgo inminente de contaminación en plantas, suelo, agua y peces. Pero la gran pregunta era si esa contaminación suponía un riesgo real para la salud humana».
Fruta contaminada tras el desastre minero en Brasil
La autora principal del estudio, Amanda Duim, explicó que «el contenido de óxidos de hierro en el suelo está directamente relacionado con la cantidad de metales detectados en los tejidos vegetales». Tras el análisis realizado, en el caso de los plátanos y la mandioca, la mayoría de los metales (excepto el cromo) se acumuló principalmente en las raíces y los tubérculos. En el cacao, en cambio, acumuló mayor cantidad de metales en los tallos, los frutos y las hojas.
Uno de los aspectos más preocupantes es que las concentraciones de cobre y plomo en la pulpa del cacao superaron los límites establecidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). En el caso de los plátanos, también se detectaron niveles de plomo y cadmio superiores a las recomendaciones internacionales.
«El plomo es un metal pesado tóxico con numerosos usos industriales, pero sin beneficios nutricionales conocidos. La exposición crónica a concentraciones relativamente bajas de plomo puede ocasionar daños en los riñones y el hígado y en los sistemas reproductor, cardiovascular, inmunitario, hematopoyético, nervioso y gastrointestinal. La exposición breve a elevadas cantidades de plomo puede ocasionar dolores gastrointestinales, anemia, encefalopatías y la muerte», detalla la FAO.
Riesgo diferenciado entre adultos y niños
Tras constatar la presencia de metales en las partes comestibles, los científicos realizaron un análisis de riesgo para evaluar el impacto potencial en la salud de la fruta contaminada. Se calcularon el cociente de riesgo (RQ), el índice de riesgo (RI) y el índice total de riesgo (TRI) tanto para adultos como para niños menores de seis años.
Los resultados indicaron que, en la mayoría de los casos, el consumo de estos alimentos no representa un riesgo significativo para la población adulta. Sin embargo, en el caso de los plátanos consumidos por niños pequeños, el TRI superó el umbral de seguridad. El principal factor de riesgo identificado fue la concentración elevada de plomo en la fruta contaminada.
La investigadora Tamires Cherubin, doctora en ciencias de la salud y coautora del estudio, explicó que «estos elementos existen naturalmente en el ambiente, pero un evento como el colapso de una represa minera puede incrementar significativamente la exposición».
«La deposición de relaves mineros en ecosistemas agrícolas genera preocupación por los riesgos para la salud humana, especialmente en zonas donde la disolución de fases minerales puede liberar elementos potencialmente tóxicos (EPT). En agosto de 2021 se recogieron suelos y cultivos en el estuario del río Doce, que recibe relaves ricos en hierro desde 2015, con el objetivo de evaluar las concentraciones totales de EPT en especies vegetales cultivadas (cacao, yuca y plátano) en la zona.
Se estimaron los riesgos asociados al consumo de estos productos mediante el cálculo del Cociente de Peligro (HQ), el Índice de Peligro (HI) y el Índice Total de Peligro (THI). Los resultados mostraron que las concentraciones de Cd, Cr, Cu, Ni y Pb en todas las partes comestibles de las plantas superaban los valores umbral en todos los cultivos estudiados (granos de cacao, frutos de plátano y tubérculos de yuca).
Además, se identificó un posible riesgo no carcinogénico asociado al consumo de plátanos por parte de niños (THI > 1). En el caso de los adultos, no se observó un riesgo probable vinculado al consumo de los productos de las plantas analizadas (HQ, HI y THI < 1).
En conclusión, la asociación entre los EPT y los óxidos de hierro, que a menudo actúan reduciendo la fito-disponibilidad de estos elementos, no resultó un mecanismo eficaz en el área estudiada. Esta ineficacia plantea preocupaciones sobre el riesgo asociado a la producción de alimentos en entornos afectados por relaves mineros», señalan los investigadores.