La firma de IA contra la administración Trump

Anthropic demanda al gobierno estadounidense

La empresa Anthropic defiende que todas las medidas del Gobierno de EEUU están perjudicando de forma irreparable a la compañía

Anthropic Trump
Donald Trump, presidente de EEUU. (EP)

La empresa de inteligencia artificial Anthropic ha demandado a la administración Trump tras las declaraciones de su secretario de Defensa, Pete Hegseth, en las que ha afirmado que la firma de IA supone un riesgo para la cadena de suministros, a lo que la compañía ha respondido con una demanda ante el Tribunal del Distrito Norte de California. En la citada demanda, Anthropic defiende que todas las afirmaciones de la administración  Trump son ilegales.

La semana pasada, funcionarios del Departamento de Defensa designaron a Anthropic como un riesgo para la cadena de suministro, alegando preocupaciones de seguridad nacional. Esto se produjo tras el anuncio del director ejecutivo, Dario Amodei, de que no permitiría que el modelo de IA de Claude de la compañía se utilizara para armas autónomas ni para la vigilancia de ciudadanos estadounidenses. La demanda afirma que la decisión del gobierno de incluir a la empresa en lo que, en la práctica, constituye una lista negra que impide a los proveedores del Pentágono utilizar Claude es un intento de castigarla por sus restricciones a la IA.

«El gobierno federal tomó represalias contra un desarrollador líder de IA de vanguardia por adherirse a su punto de vista protegido sobre un tema de gran importancia pública —la seguridad de la IA y las limitaciones de su propio modelo de IA—, en violación de la Constitución y las leyes de Estados Unidos», afirma la demanda, y añade que los funcionarios de Trump «pretenden destruir el valor económico creado por una de las empresas privadas de más rápido crecimiento del mundo».

Los daños económicos que suponen dichas afirmaciones por parte de la administración Trump contra Anthropic han sido inmediatos. La firma estadounidense sostiene que su reputación y sus libertades fundamentales de la Primera Enmienda se encuentran bajo ataque y que acuden al poder judicial como último recurso para reivindicar sus derechos y detener la campaña ilegal que se está cometiendo contra la empresa.

Aunque es verdad que en una carta abierta publicada la semana pasada, Amodei señalaba que, incluso suponiendo que finalmente la designación del Departamento de Guerra fuera legalmente válida, la gran mayoría de los clientes de Anthropic no se verían afectados por la medida.

Anthropic se ampara en la Constitución de Estados Unidos, que otorga a las empresas expresar sus opiniones libremente, tanto públicamente como ante el Gobierno. La empresa de inteligencia artificial ha reiterado que «Claude» no debe utilizarse para dos aplicaciones específicas: guerra autónoma letal y vigilancia masiva de estadounidenses.

La Primera Enmienda de la Constitución de los EEUU (1791) prohíbe limitar la libertad de expresión, prensa, religión, reunión pacífica y el derecho a solicitar al gobierno la reparación de agravios. Protege contra la injerencia del gobierno en creencias y el intercambio de ideas, fundamental para la democracia.

Ante un juez, la Primera Enmienda se interpreta como una protección frente a la censura o represalias de la administración, más que como una garantía general de libertad de expresión en todos los contextos. Los jueces analizan estos casos determinando si un «actor estatal» (una entidad gubernamental) está restringiendo la expresión por su contenido o punto de vista, y aplican un escrutinio estricto a este tipo de restricciones.

 

 

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