Palacio de Golestán en Teherán

Daños en el Palacio de Golestán en Teherán tras ataques atribuidos a EEUU e Israel

El histórico complejo palaciego de Teherán, Patrimonio de la Humanidad desde 2013, sufrió daños estructurales tras explosiones ocurridas en cerca

Palacio Golestán
Marta Torres
  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

El histórico Palacio de Golestán, ubicado en el centro de Teherán y declarado Sitio del Patrimonio Mundial por la Unesco, sufrió daños significativos tras los recientes ataques aéreos atribuidos a Estados Unidos e Israel en el contexto de la guerra contra la tiranía de los ayatolás.

El Palacio de Golestán es un complejo palaciego histórico situado en Teherán, la capital de Irán. Originalmente fue empleado como residencia real por la dinastía Kayar, y es considerado uno de los monumentos más emblemáticos y antiguos de la ciudad.

En 2013, la Unesco reconoció al Palacio de Golestán como Patrimonio de la Humanidad, destacando su importancia histórica, arquitectónica y cultural dentro del legado iraní y mundial.

Historia y construcción

El Palacio de Golestán se compone de varios edificios construidos en diferentes épocas. Su origen se remonta al siglo XVI d.C., durante el reinado del sah Tahmasp I de la dinastía safávida, cuando se encontraba dentro de una ciudadela de adobe dentro del recinto de las murallas de Teherán.

A lo largo de los siglos, el complejo fue ampliado y renovado por distintas dinastías, incorporando estilos arquitectónicos tradicionales persas, salones ceremoniales, jardines y ornamentaciones lujosas. Esto lo convierte en uno de los conjuntos monumentales más antiguos y significativos de Teherán, representando la historia política y cultural de Irán.

El Trono de Mármol es una de las piezas más emblemáticas del complejo del Palacio de Golestán. Fue construido en 1806 por orden del sah Fath‑Ali Shah Qajar y se ubica en el iwán central del palacio, desde donde se celebraban ceremonias oficiales de la monarquía persa.

El trono está formado por 65 piezas de mármol amarillo procedente de Yazd, cuidadosamente talladas y decoradas con relieves, pinturas, azulejos, estucos, espejos y delicadas celosías. Su diseño fue realizado por el pintor de la corte Mirza Baba Naqqash Bashi, mientras que la construcción estuvo supervisada por el maestro albañil Mohammad Ebrahim junto a varios artesanos de renombre de la época.

Durante el reinado de Naser al‑Din Shah Qajar se añadieron algunos detalles ornamentales tanto al trono como al iwán que lo alberga, reforzando su función ceremonial. En este lugar se celebraban coronaciones reales y actos oficiales, así como el saludo anual del Nowruz. La última coronación realizada en el Trono de Mármol fue la del monarca Reza Shah en 1925, marcando el final de la tradición ceremonial que durante más de un siglo vinculó este trono con el poder real en Irán.

¿Qué ha ocurrido?

Las explosiones ocurridas cerca de Arag Square, en el centro de Teherán, alcanzaron edificios adyacentes al palacio, incluyendo estructuras de la judicatura iraní y una comisaría de policía. Como resultado, partes de los muros exteriores, ventanas y elementos decorativos del palacio quedaron dañados por la onda expansiva de las detonaciones.

La fachada y detalles arquitectónicos sufrieron destrucción parcial, especialmente en componentes de madera como puertas, ventanas y celosías ornamentales tradicionales.

Las autoridades del palacio confirmaron que las piezas y artefactos móviles habían sido trasladados previamente a almacenes seguros, evitando daños directos a los bienes artísticos y culturales.

Importancia histórica y cultural

El Palacio de Golestán es uno de los monumentos más emblemáticos de Irán, con más de 400 años de historia y un símbolo del antiguo poder Qajar, que durante siglos sirvió como sede real, administrativa y ceremonial.

Su valor histórico y arquitectónico lo convierte en uno de los sitios más importantes del país, no solo para Irán, sino también para la herencia cultural mundial.

Reacciones oficiales y preocupaciones internacionales

La Unesco ha reconocido el daño y está monitorizando la situación, recordando a todos los actores del conflicto sus obligaciones de proteger el patrimonio cultural bajo derecho internacional, según las convenciones de La Haya y de Patrimonio Mundial.

Las autoridades iraníes han señalado que los daños al palacio representan una pérdida cultural y un golpe a la identidad histórica de Irán, y preparan informes para solicitar asistencia internacional en conservación y evaluación.

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