El Supremo frena la Ley de Nietos pero sigue el riesgo de pucherazo
Después de que el Supremo haya frenado en seco los intentos del Gobierno de adulterar el censo electoral por la vía de retorcer la denominada ley de nietos, que permite obtener la nacionalidad y el derecho de voto a los descendientes del exilio durante la Guerra Civil, las cuentas de Sánchez han saltado por los aires. El Ejecutivo había venido cociendo a fuego lento en los últimos años un plan consistente en añadir al censo más de un millón de nuevos votantes residentes en el extranjero. Empezaron siendo los descendientes de los exiliados durante la guerra, pero a través de un reglamento que desvirtuaba la norma, se amplió para cualquier descendiente de español, incluso los que emigraron a finales del siglo XIX. El Supremo ha advertido que la ley de nietos representa un «peligro fundado, real y serio» de afectar a la «objetividad» de las elecciones, exactamente lo que ha venido defendiendo OKDIARIO. Sánchez buscaba un pucherazo en las próximas elecciones generales por la vía de engordar el censo electoral con nuevos votantes proclives, en su inmensa mayoría, a votar por el PSOE. Ese era el plan, pero el Tribunal Supremo se lo ha desbaratado.
El plan B del Gobierno pasa ahora por sacar adelante una iniciativa para la creación de una circunscripción exterior en la que quedaría agrupado todo el voto exterior y repartiría siete escaños, una suerte de circunscripción de ultramar. Ahora, el voto exterior se reparte entre las distintas circunscripciones electorales, pero el plan alternativo del Gobierno consistiría en crear una nueva circunscripción a modo de nueva provincia. La clave, claro, está en si los nacionalizados a raíz de la ley de nietos y los que están en trámites (ahora en suspenso) pueden incorporarse definitivamente al censo electoral. Dependerá de lo que decida el Supremo, pero Pedro Sánchez —va en su naturaleza— no va a cejar en su empeño de perpetrar un pucherazo.