A Sánchez hay que aplicarle un 155 popular

A Sánchez hay que aplicarle un 155 popular

Sobran razones para hacer que se marche de una vez este presidente ‘okupa’ y mentiroso que llegó al Gobierno prometiendo que inmediatamente convocaría elecciones para enseguida asegurar que piensa agotar la legislatura. Un presidente del Gobierno que perdió las elecciones generales y que sólo tiene 85 diputados, 52 menos que el PP, 5 menos que el anterior peor resultado histórico del PSOE que también había conseguido él. El Gobierno más débil de la historia de la ya no tan reciente democracia española y el más carente de principios y sobrado de intereses personales. Igual que Hugo Chávez se inventó el socialismo del siglo XXI, Sánchez ha reinventado el Frente Popular. El primer Frente Popular, el que condujo a España a la Guerra Civil tras el pucherazo de las elecciones de febrero del 36, estaba formado por el PSOE unido a los comunistas y los independentistas vascos y catalanes, los mismos que ahora han llevado a Sánchez al poder.

Igual que ahora, aquella coalición electoral estaba integrada por varias minorías de intereses contrapuestos que ni formaron grupo parlamentario ni entraron a formar parte del Gobierno. Lo primero que hicieron entonces fue amnistiar a los condenados por el golpe de Estado que dio el PSOE contra la II República en octubre de 1934, así como a los condenados por declarar la independencia en Cataluña, a los que repusieron al frente del autogobierno catalán, autonomía que había sido suspendida por la II República. Lo primero que hizo Sánchez fue trasladar a los presos golpistas a cárceles controladas por la Generalidad. Y lo último que acaba de decir es que acepta realizar el referéndum que le exige el racista Quim Torra, la marioneta del cobarde Puigdemont. En sus primeros 100 días no ha parado de hablar de la momia de Franco mientras nos amenaza con una Comisión de la Verdad inspirada en la censura franquista.

A los pocos días de ser investido, atendiendo a las instrucciones que le había dado George Soros, ese gurú de la especulación financiera que se embarca en todos los tejemanejes que perjudiquen a las democracias occidentales, montó el pollo del Aquarius, provocando que ahora los inmigrantes ilegales se piensen que pueden asaltar nuestras fronteras igual que Sánchez tomó al asalto La Moncloa. Rectificando una decisión tras otra e incumpliendo todas sus promesas, Sánchez se ha centrado en enchufar a amigos y familiares y en convertir la radiotelevisión pública en TelePodemos. Y ahora está en cargarse el Senado para que no le puedan vetar las brutales subidas de impuestos con las que nos pretende masacrar, mientas acerca a los etarras presos no arrepentidos a la casa de sus papás.

100 días en los que ha hecho lo que le ha dado la gana sin oposición, con el PP enfangado en sus primarias y C’s más perdido que Pablo Iglesias en una peluquería, quitando lazos amarillos mientras Sánchez devuelve favores a los que le consiguieron su pensión vitalicia y el puestazo para Begoña, la del curriculum ‘fake’. Esta oposición que tenemos parece más interesada en que se agote la legislatura que el propio Sánchez, unos porque necesitan tiempo para intentar que se olviden sus escándalos de corrupción y los otros para que no nos acordemos de que firmaron con Sánchez un pacto de investidura. Vamos a tener que organizamos solos para salir en masa a la calle exigiendo unas elecciones en las que meterle al ‘okupa’ una patada en el culo que lo sitúe en la órbita de Saturno. O le aplicamos a Sánchez un 155 popular o al Presidente por Accidente no nos lo quitamos de encima ni con aceite hirviendo.

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