Por respeto a las víctimas
A la hora en que estoy escribiendo este artículo, el número de víctimas mortales en el accidente de trenes en Adamuz (Córdoba) se eleva a 41, hay 43 denuncias por desaparición y cientos de personas han resultado heridas, de las que 39 continúan hospitalizadas, muchas en estado grave.
Por respeto a las víctimas y a sus familias no podemos dejar pasar ni un minuto sin contar que Pedro Sánchez ha convertido en un antro de corrupción a Adif, que, por si a alguien se le ha olvidado, es el acrónimo de Administrador de Infraestructuras Ferroviarias que depende del Ministerio de Transportes y es el encargado de la construcción, mantenimiento y explotación de las líneas de ferrocarril. Que al frente de esta institución colocó a la socialista ahora imputada Isabel Pardo de Vera, a quien la justicia investiga nada más y nada menos que por los delitos de malversación, cohecho, tráfico de influencias, prevaricación y pertenencia a organización criminal. Es muy pertinente recordar que en la empresa pública encargada del mantenimiento de las vías del tren que se han roto, supuestamente causando tantas muertes, se contrataba a prostitutas para que cobraran un sueldo público sin trabajar nada más que para el ministro responsable. También es imprescindible mencionar que la justicia cree que, supuestamente, esta empresa pública participó en la trama de amaño de obra pública que anidó en el Ministerio de Transportes en época de José Luis Ábalos. Obra pública que precisamente consiste en el mantenimiento de las vías que se han roto.
Por respeto a las víctimas y a sus familias tenemos la obligación de contar que Pedro Sánchez ha colocado en el Consejo de Administración de Renfe a Koldo García Izaguirre, para quien la Fiscalía Anticorrupción pide más de 19 años de cárcel por los delitos de tráfico de influencias, malversación, cohecho y organización criminal, en relación con el cobro de comisiones de contratos públicos. Antes de ser uno de los máximos responsables de Renfe, Koldo había sido portero de un puticlub de Pamplona, donde conoció al también imputado socialista Santos Cerdán. En este sentido, también tenemos que contar que, al frente de Renfe, Pedro Sánchez tiene ahora mismo al exconcejal de Más Madrid, Álvaro Fernández Heredia, quien hasta 2015 había sido profesor universitario y sin ninguna experiencia de gestión, Manuela Carmena lo colocó al frente de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid, puesto a partir del que Óscar Puente lo ha ido promocionando, primero en el Ayuntamiento de Valladolid y, posteriormente, en diversos cargos de su ministerio. Álvaro Fernández Heredia todavía no está imputado, pero se inició en Renfe gastando en siete meses más de 2,5 millones de euros en fichar a 28 directivos, entre ellos el anterior community manager del ministro Puente.
Por respeto a las víctimas y a sus familias hay que hacer que todo el mundo sea consciente de que todo el dinero que se dedica a contratar a prostitutas, a enchufar a socialistas que no trabajan y a colocar a decenas de asesores y directivos del partido, familiares y amigos; así como toda la fortuna que se va en pagar mordidas y comisiones ilegales no va a ir destinado al mantenimiento de esas infraestructuras en las que, cada día, nos jugamos la vida. Koldo y Jésica son solo la punta del iceberg, la prueba indiscutible de que, con Pedro Sánchez, todas las instituciones y empresas públicas españolas han dejado de dedicarse a prestarnos servicios útiles y solo sirven para tapar bocas y pagar favores. No hace falta ser ningún experto, no necesitamos ningún informe ni la declaración de ningún perito. Todos los que circulamos por las carreteras españolas somos testigos del deterioro que han sufrido desde que Pedro Sánchez llegó al poder en 2018. Son ya casi 8 años en los que ni se reparan los baches ni se limpian los arcenes porque el dinero se está dedicando a otras cosas que a Sánchez le rentan más. Y no hace falta ser un lince para saber que lo mismo que está ocurriendo con las carreteras está pasando con el resto de infraestructuras.
Por respeto a las víctimas y a sus familias este es el momento de exigir que los responsables paguen. Y al frente de todos los corruptos, de todos los malversadores y de todos los enchufados incompetentes solo hay un nombre: Pedro Sánchez Pérez-Castejón.