¿Serías capaz, Pedro, de aguantarle un segundo la mirada a Masih Alinejad?
La activista iraní Masih Alinejad ha roto el hipócrita relato de Pedro Sánchez al denunciar que el interesado alegato pacifista del presidente del Gobierno lo que esconde es la pusilánime actitud de la izquierda ante la sistemática violación de los derechos humanos por parte del criminal régimen de los ayatolás, muy especialmente de la multitud de mujeres que encarnan los valores del verdadero feminismo y que no tiene nada que ver con ese sedicente ultrafeminismo pancartero que se arroga la condición de defensor de la mujer y ahora mira para otro lado abrazado al mantra del «No a la guerra».
Masih es la voz comprometida y valerosa de una mujer que condena la doble moral de un Gobierno que durante mucho tiempo ha mantenido una posición pusilánime con la tiranía iraní. No, Sánchez, quien ha roto la legalidad internacional es el régimen liberticida de Teherán, el que ha financiado el terrorismo islámico y asesinado a millares de personas ante la pasividad de la izquierda. Por eso hacen falta más voces como la de esta activista iraní que ha desnudado el grimoso cinismo de Sánchez. Porque el presidente del Gobierno no sería capaz ni de aguantarle un segundo la mirada a esta mujer que ha desnudado de un plumazo a esa camada de progres que ahora presumen de moral y apelan al derecho internacional para arañar un puñado de votos cuando, en realidad, se han pasado por el arco del triunfo el sufrimiento del pueblo iraní.
Eso del «No a la guerra» no es más que un eslogan electoral que hay que desmontar con un desacomplejado «Sí a la libertad». Como ha hecho Masih. Lo suyo sí que suena a auténtico.
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