La Guardia Civil de Ceuta lucha contra el narcotráfico con coches de más de 20 años que se caen a pedazos
Esta situación desmonta una vez más el discurso triunfalista de Marlaska en la lucha contra los narcos

La Guardia Civil de Ceuta lucha contra el narcotráfico con vehículos de más de 20 años que se caen a pedazos. Según ha podido saber OKDIARIO de fuentes policiales, hasta 25 vehículos de las patrullas de fiscal y fronteras están en unas condiciones pésimas para el servicio: con hasta 400.000 kilómetros y constantes averías, los parachoques sujetos con bridas o hierros y los focos rotos o pegados con cinta adhesiva, lo que resta visibilidad.
Más aún, otros circulan «sin airbag, porque al dar fallo, la decisión de los mandos fue que se quitaran». También hay vehículos que «devuelven los gases de combustión dentro del habitáculo». Y otros están de servicio pese a tener «problemas de dirección o de tracción».
De hecho, recientemente un agente ha llevado un susto tremendo porque al llegar a una rotonda, «el coche no le respondía, se le fue la estabilidad y estuvo a punto de sufrir un accidente», lo que hubiera tenido no sólo consecuencias para él, sino también para los ciudadanos que circulaban cerca.
Además, hay vehículos que circulan curiosamente sin la pegatina de la ITV, como también se puede ver en las imágenes que acompañan a esta información. Algo que preocupa a los agentes, que no saben si es porque no la ha pasado, pero los tienen circulando con ellos.
Otros llevan el retrovisor del conductor roto y algunos no tienen tampoco calefacción, lo que tiene tiritando de frío a los agentes durante el servicio de noche este invierno.
Lejos del discurso triunfalista de Marlaska
Lejos del discurso triunfalista del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en la lucha contra los narcos, ésta es la cruda realidad de los agentes para luchar contra el narcotráfico y el contrabando, así como la inmigración irregular. Una situación de la que ha dado la voz de alarma a OKDIARIO en exclusiva la asociación Independientes de la Guardia Civil (IGC).

A los ciudadanos de la zona no se les escapa esta lamentable situación que sufren los agentes, ya que muchos de los problemas son visibles. «Da vergüenza cómo os tienen», le ha soltado una ciudadana recientemente a un agente que iba con un vechículo con el parachoques roto y remendado con remaches. «Os tienen abandonados», apuntó esta señora, mostrando al agente todo su apoyo.
Esta situación de vehículos con más de 20 años y más de 400.000 kilómetros para funciones policiales no es un problema puntual, sino algo generalizado. El Tribunal de Cuentas recordó recientemente que la Inspección de Personal y Servicios de Seguridad de la Secretaría de Estado de Seguridad ha señalado de forma habitual en sus informes que la antigüedad y el kilometraje de los vehículos dista de ser óptima para el servicio. Así lo ha sentenciado en más del 90% de los informes emitidos, 70.
Da coches a Marruecos y a los Mossos
Los agentes llevan años advirtiendo, tanto a los mandos como a la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, que con estos medios difícilmente pueden combatir el problema del narcotráfico. Los narcos actúan con medios cada vez más sofisticados, todoterrenos y lanchas de alta gama, mientras los guardias civiles carecen de los medios materiales adecuados para combatir su actividad delictiva.
Y mientras esto ocurre, los agentes ven cómo Interior manda coches nuevos a Marruecos y renueva la flota de los Mossos.
Sólo cinco de los vehículos de los que disponen las patrullas de fiscal y fronteras de Ceuta se salvan de esta precaria situación que denuncia la IGC. Tras las quejas de los agentes, hace tres años recibieron cinco vehículos nuevos. Sin embargo, la medida es «totalmente insuficiente», como denuncian los guardias civiles afectados, destacando que esta situación los pone en riesgo.

Esto precisamente ocurrió en la tragedia de Barbate (Cádiz), que se saldó con dos agentes asesinados. En dicho suceso, del que el pasado mes de febrero se conmemoraron dos años, los agentes iban en una zodiac pequeña mientras que la narcolancha tenía 14 metros.
Si bien Interior ha sacado recientemente una licitación para adquirir un buque por 9 millones de euros, para misiones de lucha contra la inmigración ilegal y el narcotráfico, así como vigilancia costera, para que eso sea una realidad tienen que pasar varios años.
La IGC exige al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que dote a la Guardia Civil de inmediato de los medios y el personal necesario para combatir esta lacra, reconozca de una vez el peligro que conlleva esta profesión y otorgue la profesión de riesgo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Carencias que dificultan el trabajo
«Es imprescindible reforzar los medios destinados al control fiscal y la vigilancia fronteriza en Ceuta. Los guardias civiles que prestan servicio en el perímetro fronterizo necesitan recursos operativos adecuados y actualizados para desempeñar su labor con eficacia y seguridad», declara a OKDIARIO Daniel Fernández, vicepresidente de la asociación y candidato a presidirla en las próximas elecciones, que se celebrarán el 10 de marzo.
A la situación de las patrullas de fiscal y fronteras se suma también la de los agentes que trabajan en la valla de Ceuta, quienes se ven obligados a trabajar sin los medios necesarios, como recientemente ha denunciado la IGC en este diario.

Desde principios de febrero, los agentes no disponen de sprays de defensa ni lazos de engrilletado, porque no se les reponen, y así, difícilmente pueden protegerse ante los ataques de los inmigrantes ilegales, que intentan acceder a España de forma desesperada, armados incluso con garfios. Los agentes se sienten “vendidos”.
«Nos preocupa la brecha que existe entre determinados mensajes institucionales, que hablan de avances y mejoras en la dotación material frente a la inmigración irregular, y la verdadera realidad que viven a diario nuestros compañeros», señala Daniel Fernández, recalcando que «hay muchas unidades que trabajan en condiciones de clara insuficiencia de medios, con equipamiento anticuado y carencias materiales que dificultan el servicio».
Además, destaca el incremento de la peligrosidad en los intentos de acceso irregular a territorio español. En muchas ocasiones, los migrantes emplean ganchos punzantes de fabricación artesanal para superar el perímetro, lo que no solo complica la labor policial, sino que supone un riesgo evidente para la integridad física de los agentes.
Por todo ello, reclamamos una mejora urgente de los medios materiales y un refuerzo inmediato de las plantillas en unas unidades que se encuentran claramente sobrecargadas de trabajo.
La IGC insiste en que para garantizar la integridad de nuestras fronteras, los guardias civiles han de disponer de recursos suficientes y adecuados. «Para recuperar el control efectivo de la situación es imprescindible aumentar el número de efectivos, modernizar los medios materiales, reforzar la formación especializada y asegurar una mayor presencia operativa sobre el terreno. Solo así se podrá ofrecer una respuesta eficaz y acorde a la responsabilidad que asume la Guardia Civil en la protección de nuestras fronteras», concluye Daniel Fernández.
