Laporta, lo mejor para el Madrid

Laporta, Joan Laporta, Barcelona, Cataluña

Joan Laporta es lo mejor para el Real Madrid. El Barça tiene un potencial infinito, con una marca global muy consolidada y con el apoyo incondicional de las instituciones políticas catalanas, que han adoptado al «més que un club» como su gran «estructura de Estado» y están dispuestas a gastarse lo que no tienen para mantener la ficción de los jugadores culés como «ejército desarmado de Cataluña», en definición de Manuel Vázquez Montalbán, uno de los propagandistas culés más importantes.

Sin olvidar el amparo que este club ha recibido del sanchismo y de los organismos que controla, como parte de la deuda que Moncloa satisface a diario a los partidos separatistas. No olvidemos que el estadio culé ha sido, es y será el gran escaparate del secesionismo para dar a conocer sus consignas a todo el mundo aprovechando los partidos de Champions. Así que, dentro del precio a pagar por Sánchez para mantener su «coalición de progreso», está el lamerle las botas al equipo azulgrana. Y hemos de añadir que el servilismo de la prensa catalana, y de buena parte de la prensa nacional, con el Barça es digno de un manual sobre manipulación mediática. El Barça tiene una capacidad increíble para conseguir recursos económicos y mediáticos y ser una referencia mundial

¿Qué ha hecho Laporta con todo ese potencial? Endeudar al club de tal manera que su único destino a medio plazo posiblemente sea convertirse en una especie de sociedad anónima deportiva en la que los acreedores tendrán un peso decisivo en la composición accionarial. La remodelación del Camp Nou ha sido más cara de lo planificado, con muchos retrasos y con un elevado coste reputacional debido a las pésimas condiciones laborales de muchos de los empleados en la obra. Y a pesar de la eclosión de una de las quintas de la cantera más prometedoras, con Lamine Yamal al frente, sigue lejos de situarse en el elenco de aspirantes reales a ganar la Champions.

Además, Laporta ha generado una notable fractura social dentro del club con los grupos de animación enfrentados a la directiva y su figura sufre el runrún por sus problemas judiciales. El Barça con Laporta es un Barça menos peligroso, y la respuesta la vemos en el palmarés europeo que ha conseguido en su segundo mandato: cero. La última Champions culé es un recuerdo muy lejano, y el sueño húmedo de atrapar al Real Madrid en esta competición es una quimera inalcanzable.

Que Laporta consiga la reelección es lo mejor para el Madrid. El gran «logro» de los últimos años del president fue la lona del Bernabéu. El «ganas de volver a veros» laportista se ha transformado en sequía europea, más deuda, unas obras faraónicas que parecen no tener fin y medias verdades al socio sobre el estado de la remodelación del Camp Nou y la situación real del club. Todo lo que rodea a Laporta es puro fango, por lo que es imposible que el Barça pueda aprovechar todo su potencial. Además, la masa social culé lleva años adormecida y es incapaz de reaccionar ante un estilo presidencial basado en el amiguismo, la improvisación y las continuas medias verdades de Laporta.

Ante cualquier dificultad o reportaje sobre su mala gestión, a Laporta le basta con soltar cuatro chulerías y atacar a la prensa disidente, al Madrid o a quien le apetezca para desviar la atención. La gestión deportiva de Flick lo tapa todo, pero el día que le falle, Laporta tendrá un auténtico problema. Por eso se ha apresurado a convocar elecciones. Ahora solo falta que las gane para que todos los que deseamos que el Barça siga con su decadencia económica y social seamos felices.

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