La ciencia española brinda por un nuevo logro: ubican geográficamente dónde desovan las merluzas del Atlántico
Un equipo liderado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) ha identificado por primera vez con gran precisión las principales zonas de desove de la merluza europea (Merluccius merluccius) en el Atlántico ibérico.
Este avance es crucial porque ayuda a gestionar mejor los tiempos para los pescadores. Gracias a disponer de este conocimiento, las autoridades pueden aplicar vedas espacio-temporales mucho más enfocadas y más eficaces. Así, la merluza se reproduce sin presión y, al mismo tiempo, se protege la pesca del año siguiente.
Los españoles ubican dónde desovan las merluzas del Atlántico
Según el estudio Unveiling European hake spawning patterns from fishery data (publicado el 14 de enero de 2026 en ICES Journal of Marine Science), el mapa del desove cambia con el tiempo y se desplaza. Ese matiz importa más de lo que parece, pues si uno protege «las zonas de siempre» sin revisar nada, corre el riesgo de blindar áreas donde ya casi no hay puesta y dejar a la intemperie las nuevas.
El trabajo, firmado por Cristina García-Fernández y su equipo, sitúa el núcleo más constante frente a la costa norte de Galicia, en la plataforma continental. Ahí aparece el gran «punto caliente» del desove, el que se repite año tras año y concentra gran parte de la actividad.
Además, el estudio detecta una expansión hacia el este, con señales claras en el Cantábrico, especialmente en los años más recientes del periodo analizado (2009–2022). Ese movimiento obliga a pensar en cierres móviles o revisables.
La profundidad también es relevante. Según indica García-Fernández, la actividad reproductora de las merluzas se concentra sobre todo entre 100 y 200 metros, aunque el rango operativo de los datos abarca fondos más amplios en la plataforma continental.
Además, con el paso de los años la actividad pesquera y la presencia de hembras en reproducción se han ido desplazando hacia aguas cada vez más profundas.
En el calendario, el desove ocurre durante todo el año, pero el estudio marca un pico claro en los meses fríos de diciembre a marzo, con máximos al inicio del año.
También concreta en qué condiciones se da la mayor actividad reproductora, con un rango de temperatura del fondo entre 10 ºC y 12,5 ºC y un aumento claro del desove cuando la clorofila-a supera los 2 mg m⁻³.
Cómo han descubierto dónde desovan las merluzas del Atlántico
Primero, los investigadores recurrieron a los registros de venta de huevas en lonja. En España la hueva de merluza tiene buen precio y se comercializa por separado, lo que convierte al propio mercado en una pista fiable sobre la presencia de hembras en plena fase reproductora cerca de la zona de captura.
Después, cruzaron esa información con el VMS, el sistema de localización de buques (las «cajas azules»). Esa combinación permite poner coordenadas a lo que, de otro modo, se quedaría en un dato administrativo.
Por último, añadieron el contexto del mar, temperatura del fondo y clorofila procedentes de modelos oceanográficos. Con todo eso, el estudio reconstruye patrones de desove a gran escala temporal y espacial, algo difícil de lograr sólo con muestreos puntuales.
Por qué es vital proteger las áreas de desove de las merluzas
Cuando las merluzas se agrupan para desovar, se concentran en espacios concretos. Si ahí entra una presión pesquera fuerte en el momento equivocado, se corta el relevo generacional antes de empezar. Y la merluza sostiene empleo y economía en media España: lonjas, transporte, mayoristas, pescaderías.
Además, el estudio apunta hacia un escenario en movimiento, en el que estos peces se expanden hacia el Cantábrico. Si el desove se desplaza pero las medidas de protección permanecen en el mismo lugar geográfico, se pierde el objetivo. Por eso las vedas espacio-temporales cobran sentido.
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