Los pescadores gallegos y asturianos, en pie de guerra por la propuesta de vedar la pesca de la anguila
La pesca es una de las actividades que más se desarrollan con constancia en el litoral, pero también una de las más reguladas del país. Entre cupos, vedas, controles técnicos y vigilancias permanentes, hay normas que se aceptan como parte del oficio. Pero hay otras, como en este caso, que despiertan un descontento general en el sector.
El Ministerio para la Transición Ecológica ha impulsado la inclusión de la anguila europea en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. Es una propuesta que los pescadores gallegos y asturianos no apoyan, ya que consideran que no ataca el origen real del problema y que, además, tendrá efectos negativos en la continuidad de una actividad tradicional.
Los pescadores asturianos y gallegos rechazan la propuesta del MITECO
La razón por la que los pescadores de Asturias y Galicia muestran su desacuerdo con la propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica es clara: la pesca profesional no explica el desplome de la anguila.
En zonas como la ría de Vigo, San Juan de la Arena o el bajo Nalón, la actividad se mantiene bajo un control estricto, con campañas limitadas a seis meses, redes reguladas y seguimiento científico continuo. Los propios pescadores aportan datos de capturas y aceptan inspecciones periódicas.
Señalan directamente a las presas que bloquean los ríos, a las turbinas hidroeléctricas y al deterioro de los cauces fluviales. También a una falta de inversiones reales en restauración ambiental. Si se prohíbe la pesca legal, desaparece la vigilancia diaria en los ríos, advierten desde el sector, preocupados por un repunte del furtivismo.
Además, el impacto en la economía local no es menor, ya que en varios municipios la angula sostiene empleos directos, fija población y mantiene vivo un oficio tradicional que ya funciona con márgenes ajustados.
Cómo es la anguila europea y cómo evoluciona con el tiempo
La anguila europea tiene un cuerpo alargado y serpenteante, con la piel recubierta de una mucosa protectora. Cuando llega a la costa en su fase juvenil y transparente se la conoce como angula.
Al crecer en ríos y estuarios pasa a llamarse anguila amarilla, con tonos más oscuros, y en su etapa final se convierte en anguila plateada, momento en el que se prepara para regresar al mar y reproducirse. Los machos suelen medir alrededor de 50 centímetros y las hembras pueden superar el metro.
¿Por qué preocupa tanto el estado de la anguila europea?
Desde el punto de vista científico, la situación de la anguila europea (Anguilla anguilla) sí genera alarma. Organismos internacionales coinciden en que la llegada de angulas a las costas europeas se ha desplomado desde los años setenta. La UICN mantiene a la especie en la categoría de «en peligro crítico», y el ICES lleva tiempo recomendando capturas cero.
Con estos informes sobre la mesa, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico retomará el 17 de febrero la propuesta de declarar a la anguila «en peligro de extinción».
El ministerio defiende que las vedas temporales y los planes de gestión no han logrado frenar el declive y que España debe alinearse con los compromisos internacionales de conservación.
A esta presión se suma el apoyo del sector gastronómico. La asociación Euro-Toques España ha impulsado la campaña «Angulas, no, gracias» y ha pedido retirar el producto de las cartas como gesto simbólico ante la gravedad del escenario.
El choque, por tanto, no se limita a una discusión técnica. De un lado, científicos y administración reclaman medidas drásticas. Del otro, los pescadores piden una gestión integral que empiece por los ríos.
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