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Increíble pero cierto: los capibaras ganan una guerra judicial y detienen las obras que amenazaban sus humedales

Capibara, animales, naturaleza
Recreación de un capibara.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

A medida que se amplían las ciudades y crecen las construcciones, se suele mirar planos y cifras, pero la realidad es que el ecosistema y la fauna local también forman parte de la ecuación. Ignorarlo suele salir caro, aunque al principio nadie quiera verlo.

En este caso, en la provincia de Buenos Aires, impulsaban nuevas residencias sobre un humedal. La obra avanzaba sin demasiados obstáculos, pero quienes asumían el impacto eran los capibaras. La buena noticia es que la situación ha dado un giro y ahora el escenario cambia por completo.

Los capibaras ganan una guerra judicial y frenan la expansión sobre el humedal

La Cámara de Apelación en lo Contencioso Administrativo de San Martín frenó el levantamiento de la medida cautelar que permitía retomar las obras en Nordelta. Los magistrados Jorge Saúlquin y Luciano Enrici explicaron que si nadie pone límites, el ecosistema queda expuesto a daños irreparables.

No hablaban de un debate teórico, sino de lagunas colmatadas con tierra, orillas que ya habían perdido su forma natural y vegetación que había sido eliminada, reduciendo el espacio vital de los capibaras y empujándolos cada vez más cerca de las viviendas.

La denuncia la impulsó, entre otros, la Asociación Vecinal Ecodefensa Nuevo Delta. Su abogada, Nora Nouche, llevaba años señalando prácticas que poco tenían que ver con la gestión ambiental y mucho con apartar a los animales del entorno. En esos espacios se utilizaron cercos electrificados, se registraron atropellos e incluso intoxicaciones.

En las zonas aún sin consolidar se movió tierra, se levantaron muros de tablestacado y se drenaron sectores anegados para ganar superficie edificable. Cada metro que se secaba suponía menos espacio para la fauna del delta del Paraná.

El tribunal exige ahora un Estudio de Impacto Ambiental Acumulativo y participación ciudadana antes de autorizar cualquier nueva fase.

Qué cambia ahora para los capibaras en Nordelta

Ahora la cuestión es qué se puede hacer y qué no dentro del complejo. Hasta ahora se habían aplicado medidas para controlar a los capibaras, como castraciones químicas sin aval oficial. Esa fórmula se ha acabado, pues el tribunal exige que cualquier actuación cuente con respaldo técnico y autorización expresa.

Sólo se permitirán métodos aprobados por la autoridad ambiental, como vasectomías supervisadas o vacunas anticonceptivas autorizadas. Además, se frenan las obras que alteren lagos, riberas o vegetación en zonas en desarrollo. El control deberá hacerse de otra manera y la expansión deberá seguir los límites que marca la normativa ambiental.

Por qué es tan importante proteger a los capibaras

Proteger a los capibaras significa proteger el humedal. Este animal, el mayor herbívoro terrestre de su entorno, regula la vegetación al alimentarse de pastos y plantas acuáticas. Sin ese pastoreo constante, el equilibrio cambia y otras especies lo notan.

Al desplazarse, abre senderos naturales y favorece la circulación del agua. Sus excrementos fertilizan el suelo. Además, cuando se protege el territorio donde viven los capibaras, se protege mucho más que a esta especie. En ese mismo entorno conviven aves, anfibios e insectos que dependen del mismo equilibrio.

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