Los expertos piden no lanzar las campanas al vuelo: el lince ibérico crece en España, pero aún mueren atropellados 200 ejemplares al año
El lince ibérico ha experimentado un crecimiento notable en España, alcanzando la cifra de 2.663 ejemplares en 2023. Este hito, celebrado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, supone un alivio tras años de esfuerzos titánicos para evitar la extinción de una de las especies más amenazadas del planeta.
Sin embargo, y como advierten los propios expertos, la alegría por el aumento poblacional se ve empañada por una realidad persistente y trágica: los atropellos continúan cobrándose un alto peaje, con alrededor de 200 ejemplares falleciendo anualmente en las carreteras españolas.
Esta cifra subraya la fragilidad de la recuperación y la necesidad de redoblar esfuerzos para garantizar su supervivencia a largo plazo.
El lince ibérico consolida su crecimiento en territorio español
La recuperación del lince ibérico en España es un ejemplo de éxito en conservación, aunque con matices importantes. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha confirmado que la población censada en 2023 alcanzó los 2.663 individuos.
Este incremento, fruto de décadas de trabajo coordinado entre administraciones, centros de investigación y entidades conservacionistas, posiciona a la especie en un estado de salud mucho más favorable que hace unas décadas.
Los datos oficiales del Ministerio, recogidos en comunicados recientes, detallan una tendencia al alza constante en los últimos años. La labor de seguimiento, que incluye la monitorización de hembras reproductoras, cachorros y la expansión de su área de distribución, es fundamental para evaluar el éxito de las estrategias de conservación implementadas.
La reintroducción en diferentes puntos de la geografía ibérica, como Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, ha sido clave para crear nuevas poblaciones viables y reducir la fragmentación genética.

La mejora en la disponibilidad de alimento, principalmente el conejo de monte, y la disminución de la caza furtiva, han sido factores determinantes para este repunte. Los programas de cría en cautividad, que han logrado que numerosas parejas de linces nazcan y se desarrollen en entornos controlados antes de su liberación, también han jugado un papel crucial en la repoblación de los territorios históricos y en la colonización de nuevas áreas.
Por qué los atropellos son el principal freno para el lince ibérico
A pesar de la recuperación de las últimas décadas, los atropellos en carretera siguen siendo la principal causa de muerte no natural del lince ibérico. Ningún plan de cría en cautividad compensa las pérdidas que genera cada año la red viaria.
Las carreteras cortan los corredores naturales que el lince necesita para expandir su territorio y garantizar la diversidad genética entre poblaciones. La falta de pasos de fauna adecuados, la iluminación nocturna y la velocidad de los vehículos agravan el problema en los tramos con mayor presencia del felino.
Las medidas que los expertos en conservación reclaman pasan por la instalación de señalización específica, la construcción de ecoductos y túneles, y campañas dirigidas a conductores en las zonas de mayor riesgo. La planificación de nuevas infraestructuras viarias y la mejora de las existentes deben incorporar de forma obligatoria el impacto sobre la fauna silvestre.
La colaboración entre administraciones, gestores de infraestructuras y organizaciones conservacionistas resulta imprescindible. Sin una coordinación real entre estos actores, las medidas puntuales no bastan para reducir la mortalidad en las vías.