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Mucho más que sudokus: la actividad recomendada por el método Montessori a los mayores de 60 años para evitar el declive cognitivo

servilleta, actividad, manos
Manos de una persona mayor doblando una servilleta.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

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Con el paso de los años el cuerpo cambia, pero la mente también, y el declive cognitivo avanza paso a paso sin que casi nadie lo note al principio. El método Montessori ofrece varias técnicas para frenar ese proceso, y una de las más útiles es doblar servilletas, una tarea que se repite de forma constante y que incluso se puede practicar en la cocina.

Esta actividad puede parecer una tontería en la que nadie repara, pero la realidad es que resulta mucho más importante de lo que parece: doblar servilletas tiene un impacto directo en la forma en que el cerebro funciona.

Qué relación tiene doblar ropa o servilletas con el cerebro y por qué el método Montessori lo recomienda a los mayores de 60 años

Las yemas de los dedos ocupan un espacio desproporcionadamente grande en el mapa cerebral que describió el neurocirujano Wilder Penfield, y tocar distintas texturas, calcular la presión necesaria para sujetar la tela y sentir sus bordes envía una ráfaga de información sensorial que mantiene activas esas zonas del cerebro.

Doblar una prenda tampoco es un gesto automático. El lóbulo frontal planifica qué esquina mover primero, la memoria de trabajo retiene el patrón de doblado mientras se ejecuta el movimiento, y los lóbulos parietales calculan la distancia y el centro de la tela para que el doblez quede simétrico. Esa sincronización entre la vista y los dedos ayuda a preservar la autonomía motriz y a evitar la rigidez con la edad.

El componente emocional pesa igual de fuerte. Una tarea repetitiva y con un propósito claro reduce el cortisol, la hormona del estrés, y activa el sistema nervioso parasimpático, disminuyendo la ansiedad. Al ver la pila de ropa ya ordenada, el cerebro libera dopamina y genera una sensación de logro y de control sobre el propio entorno.

Cómo empezar con la actividad de doblar servilletas y ropa para mayores de 60 años de edad

El cuidador prepara primero el entorno: una mesa despejada, a una altura cómoda, y servilletas o telas de color claro si la superficie es de madera oscura, para que el contraste visual delimite mejor los bordes. Conviene empezar con telas de cierto cuerpo, como el lino o el algodón grueso, y evitar las elásticas o resbaladizas, que dificultan el agarre.

Dibujar una línea vertical y otra horizontal en el centro de la servilleta, formando una cruz, da al cerebro una referencia espacial exacta para hacer coincidir los bordes de la tela. La dificultad avanza en tres niveles: primero doblar la servilleta por la mitad o unir punta con punta, después repetir el doblez en sentido contrario sobre un paño más pequeño, y por último pasar a prendas reales como calcetines, toallas o camisetas.

El acompañante se sienta al lado de la persona, nunca enfrente, y dobla una primera servilleta despacio y en silencio, exagerando los movimientos de las manos. Después extiende una nueva servilleta y pregunta con naturalidad, «¿Te gustaría intentarlo tú?».

Si el resultado no queda perfectamente alineado, no lo corrige ni lo deshace, porque el objetivo del ejercicio es la activación neuronal y el sentimiento de utilidad, no la perfección del planchado.

Cuáles son los principales síntomas del declive cognitivo

El deterioro cognitivo leve se diferencia del envejecimiento normal en que representa un cambio notorio frente a cómo funcionaba antes la persona, aunque todavía conserve autonomía en sus tareas diarias.

La pérdida de memoria a corto plazo es el primer aviso: olvidar citas médicas o cumpleaños con frecuencia, extraviar las llaves o las gafas de forma constante y repetir la misma pregunta en una conversación sin darse cuenta.

El lenguaje también da señales. Buscar una palabra habitual y no encontrarla, perder el hilo a mitad de una frase o costar seguir la trama de una película son indicios de que algo ha cambiado. A eso se suma la desorientación en fechas o en lugares antes familiares, y las dificultades para planificar tareas cotidianas, como seguir una receta nueva o administrar el dinero del mes.

Si un familiar sospecha que la persona mayor presenta varios de estos síntomas de forma repetida, lo mejor es pedir cita con un neurólogo cuanto antes, sin esperar a que el deterioro avance más.

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