documentos desclasificados del 23-F

El antiguo CNI ya sabía 5 meses antes del 23-F que «el PSOE aceptaba un gobierno presidido por un militar»

En septiembre de 1980, alguien de la AOME habló de la aceptación por el PSOE de un eventual Gobierno presidido por un militar

El antiguo CNI ya sabía 5 meses antes del 23-F que «el PSOE aceptaba un gobierno presidido por un militar»
Felipe González y Alfonso Guerra.
Segundo Sanz

Un informe interno del CESID, el servicio de inteligencia predecesor del CNI, revela que en septiembre de 1980, cinco meses antes del golpe de Tejero, un miembro del PSOE alertó internamente de que el partido habría dado luz verde a un ejecutivo de carácter castrense.

El documento, fechado en abril de 1981 y clasificado como informe interno del CESID sobre los «Hechos del 23-F», recoge en la declaración del Capitán de Aviación Rubio Luengo —director del curso de la escuela de la AOME— un dato que ha permanecido en la penumbra histórica: «En septiembre de 1980, alguien de la AOME le habló de la aceptación por el PSOE de un eventual Gobierno presidido por un militar».

La misma información aparece en la declaración del testigo identificado como «L» en la versión codificada del mismo informe, que corresponde al mismo oficial. Ambas versiones del documento —una con iniciales y otra con nombres completos— coinciden en el dato.

El informe interno del CESID sobre los hechos del 23-F, fechado el 7 de abril de 1981, recoge en la declaración del testigo «L» que en septiembre de 1980, cinco meses antes del golpe, «alguien de la U. le habló de la aceptación por el PSOE de un eventual Gobierno presidido por un militar». 

La revelación apunta a que, al menos en los círculos de inteligencia militar, circulaba la hipótesis de un pacto tácito o una posición de no resistencia por parte del PSOE ante un hipotético gobierno de transición bajo mando militar. Felipe González lideraba entonces la oposición y el partido atravesaba un momento de ascenso electoral.

Una compartimentación que levantaba sospechas

El mismo oficial señaló en su declaración que, con posterioridad a ese aviso, le había llamado poderosamente la atención «la rígida compartimentación del SEA dentro de la AOME», la Sección Especial de Agentes que dependía directamente de la Jefatura de Operaciones, al margen de la cadena de mando ordinaria. Una estructura diseñada para que la mano izquierda no supiera lo que hacía la derecha.

El informe fue elaborado por orden del Coronel Director en funciones del CESID, fechada el 31 de marzo de 1981, apenas cinco semanas después del fallido golpe, y encomendada al Teniente Coronel Juan Jaubenes Jordano. Su objeto era determinar si miembros de la AOME habían participado en la preparación o ejecución de los acontecimientos del 23 y 24 de febrero.

Un documento que señala sin condenar

Las conclusiones del investigador son deliberadamente cautelosas: «De todo lo expuesto no puede deducirse con certeza ninguna participación de personal de la AOME en la preparación o ejecución del fallido golpe». Sin embargo, el propio informe reconoce que la investigación se realizó «con la máxima discreción posible», limitando declaraciones y renunciando expresamente a buscar pruebas documentales para evitar «un indudable revuelo y la posible trascendencia al exterior».

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