ETA exigió a Zapatero liberar a De Juana Chaos en 24 horas: “Si no, ponéis un muerto encima de la mesa”

De Juana Chaos
El terrorista Iñaki de Juana Chaos, fotografiado en Belfast en diciembre de 2008, antes de su huida a Venezuela (Foto: EFE).

La banda terrorista ETA exigió al Gobierno de Zapatero en septiembre de 2006 que liberara al asesino Iñaki de Juana Chaos «en 24 horas», como condición para seguir adelante con las negociaciones que se desarrollaban con la mediación de los expertos del Centro Henri Dunat de Suiza.

De Juana Chaos acababa de ponerse en huelga de hambre en prisión, para protestar por la decisión de la Audiencia Nacional de procesarle por la publicación de dos artículos en el diario Gara, en los que amenazaba a políticos, jueces y funcionarios de prisiones.

En las conversaciones que se desarrollaban en Suiza, ETA decidió usar el estado de salud del terrorista como moneda de cambio, y exigió a los negociadores del Gobierno su puesta en libertad «inmediata», bajo la amenaza de romper el «proceso».

Los interlocutores designados por Zapatero cedieron ante el chantaje de ETA: se comprometieron a presionar a la Fiscalía y a poner en libertad «en unos días» tanto a De Juana Chaos, como a otros siete etarras que se encontraban «enfermos» en distintas prisiones (entre ellos, Josu Uribetxeberria Bolinaga).

El ‘chivatazo’ del Faisán

Las negociaciones se habían iniciado en mayo de 2005, apenas un año después de la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a La Moncloa. La delegación negociadora de ETA estuvo encabezada por Josu Ternera (que aparece identificado como George en las actas que ya están en poder de la Audiencia Nacional), junto a los terroristas Ramón Sagarzazu Gaztelumendi (Txang) y Juan Carlos Yurrebaso (Robert).

Por su parte, Zapatero envió a negociar al líder de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren, y al ex consejero de Interior del Gobierno vasco Rodolfo Ares. Los contactos alcanzaron su punto más crítico en el verano de 2006, cuando la banda logró burlar, gracias al chivatazo del bar Faisán,  la operación puesta en marcha por el juez Fernando Grande-Marlaska (hoy ministro de Interior) contra el aparato de extorsión de ETA.

Cuando los negociadores se volvieron a sentar a la mesa el 26 de septiembre de 2006, el clima se había enturbiado aún más, debido al auto de procesamiento y a la huelga de hambre de Iñaki de Juana Chaos en prisión.

«Esto se puede arreglar en 24 horas», dijo en aquella reunión el portavoz de la banda terrorista, «si este tema va mal, y si los daños que pueda sufrir Iñaki resultan irreversibles, en ese caso, entenderemos que ponéis un muerto sobre la mesa y entonces esto se acaba. ¿A qué estáis jugando?». La advertencia resultaba un sarcasmo, viniendo de una banda que había puesto más de 800 muertos sobre la mesa para obligar al Gobierno a negociar.

Grande-Marlaska es «un accidente»

El portavoz de ETA planteó a sus interlocutores otras exigencias: que cesaran por completo todas las detenciones, la derogación de la doctrina Parot, la puesta en libertad de los siete terroristas enfermos que se encontraban en prisión y que la «mesa de partidos», que se desarrollaba paralelamente entre el PSOE y Batasuna, alcanzara un acuerdo para anexionar Navarra al País Vasco.

El representante del Gobierno de Zapatero decidió culpar de las detenciones al actual ministro de Interior, que instruía la causa por el chivatazo del bar Faisán: «Marlaska se puede considerar un accidente, precisamente como la kale borroka. No ha habido detenciones operativas policiales, fuera de las realizadas por Marlaska (…) La derecha decidió utilizar el único recurso que tenía para torpedear el proceso. Ahí nos hicieron mucho daño. Rompieron nuestra credibilidad».

Este interlocutor del Gobierno exigió que cesara por completo la kale borroka (se habían registrado 97 actos de violencia callejera desde la última reunión de los negociadores, celebrada en junio) y que ETA dejara de enviar cartas de extorsión pidiendo dinero a los empresarios.

«Nosotros no tenemos nada que ver con la kale borroka, que es la consecuencia y no la causa», respondió cínicamente Josu Ternera, «¿cómo no se va a encender la kale borrola, si para alimentar a la fuerza a Iñaki de Juana le atan de pies y manos? Eso es gasolina». Ternera recordó que la Fiscalía pedía para De Juana 90 años de cárcel por los artículos amenazadores que había publicado en el diario proetarra Gara.

Condenado por 25 asesinatos

Los negociadores del Gobierno se retiraron de la reunión durante 45 minutos para «hablar con Madrid». Cuando volvieron a sentarse a la mesa, anunciaron que estaban dispuestos a ceder ante las exigencias de ETA: «Lo de Iñaki y los presos enfermos se puede hacer en un plazo corto. Pero hay que parar la kale borroka y las cartas [de extorsión]», anunció su portavoz.

Los negociadores volvieron a encontrarse 24 horas después. Y, de nuevo, la primera cuestión que pusieron sobre la mesa los representantes de ETA fue la puesta en libertad de Iñaki de Juana Chaos, en prisión como autor de 25 asesinatos.

«Quisiéramos que antes de que acabe la reunión este asunto estuviera resulto», dijo uno de los portavoces de ETA, quien de nuevo exigió la puesta en libertad de los siete terroristas presos: «Vosotros veréis cómo lo hacéis, sin hacer mucho ruido, con carácter humanitario… es cosa vuestra».

El representante del Gobierno de Zapatero anunció entonces la disposición de presionar a la Fiscalía para «arreglar en días» la situación de De Juana Chaos, para que al menos fuera trasladado al País Vasco: siempre que abandonara la huelga de hambre antes de la celebración del juicio (por la publicación de los artículos en Gara), el Gobierno se encargaría de concederle la prisión domiciliaria «por razones humanitarias. Este tema no se ha tratado en esta mesa», advirtió el portavoz del Gobierno de Zapatero, «si se filtrara en ese sentido lo consideraríamos muy grave».

De Juana huye a Venezuela

El juicio se celebró en octubre y De Juana Chaos fue condenado a doce años de cárcel, como autor de un delito de amenazas terroristas, aunque el Supremo rebajó luego esta pena a tres años. El terrorista se casó  en febrero de 2008 en la cárcel de Aranjuez con Irati Aranzabal (con otros dos presos de ETA como testigos) y quedó en libertad en agosto de aquel mismo año.

Cuando en noviembre de aquel mismo año la Audiencia Nacional ordenó detenerle de nuevo, como autor de un delito de enaltecimiento del terrorismo, De Juana ya había huido de España: buscó protección en Venezuela, donde regenta una licorería. Nunca ha pagado los ocho millones de euros que adeuda como indemnización a los familiares de las 25 personas a las que asesinó.

Lo último en Investigación

Últimas noticias