Así masacran los sicarios de los ayatolás a quienes protestan por la dictadura de Irán
Las protestas se producen por la crisis económica, la devaluación del rial y el hartazgo social

La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y su milicia de mercenarios auxiliar, los Basij, actúan como sicarios del régimen de los ayatolás, disparando contra manifestantes de las protestas, irrumpiendo en universidades y cercando barrios enteros para aplastar las protestas que se extienden por todo el país. Organizaciones de derechos humanos hablan ya de más de 500 muertos y miles de detenidos, en lo que describen como una operación sistemática de terror. En este vídeo, que se ha hecho viral este domingo 11 de enero, se puede ver cómo masacran los sicarios de los ayatolás a quienes protestan por la dictadura de Irán.
En ciudades como Fasa, Isfahán, Kermanshah, Kuhdasht y Teherán en Irán, los vídeos difundidos pese al apagón informativo muestran a fuerzas de seguridad abriendo fuego con escopetas de perdigones y munición real, lanzando gases lacrimógenos a corta distancia y persiguiendo a los manifestantes por calles y edificios. En Fasa, agentes de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán dispararon contra una multitud que intentaba acceder a la sede del gobernador mientras se escuchaban consignas como «muerte a Khamenei». Testigos relatan impactos en cabeza y cuello, una táctica que médicos denuncian como letal.
La violencia no se limita a las calles. En la Universidad de Teherán, miembros de la Guardia Revolucionaria vestidos de civil atraparon a estudiantes que coreaban «libertad» y «muerte al dictador» dentro del campus y los atacaron. El número de heridos sigue sin confirmarse. En la capital, carreteras bloqueadas, el Gran Bazar cerrado y choques frente a sedes diplomáticas reflejan una desobediencia masiva respondida con porras, balas y arrestos selectivos.
Según Human Rights Activists in Iran (HRANA), la represión sigue un patrón: cierre de ciudades, despliegue del IRGC y Basij, uso de cámaras para identificar a participantes, redadas nocturnas y acusaciones de «terrorismo» o de ser «enemigos de Dios», cargos que pueden acarrear la pena de muerte. El apagón de internet y las restricciones a la prensa buscan ocultar el alcance real de la matanza.
El origen de las protestas fue el colapso económico —devaluación de la moneda y encarecimiento del dólar—, pero el movimiento se transformó rápidamente en un desafío político directo al régimen. La respuesta de Teherán ha sido cerrar filas en torno a la Guardia Revolucionaria, cuyos mandos dominan los resortes del poder. Altos cargos han llegado a amenazar con represalias regionales si hay presión internacional, mientras justifican la represión como defensa de la «seguridad nacional».
La comunidad internacional observa con alarma. Estados Unidos y países europeos estudian sanciones dirigidas contra mandos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y otras medidas, mientras las ONG hablan abiertamente de crímenes graves contra la población civil. Aun así, en las calles de Irán el miedo no ha sofocado la protesta: miles de ciudadanos siguen saliendo, conscientes de que enfrente están los sicarios de los ayatolás, pero decididos a desafiar una dictadura que responde a las demandas sociales con balas y sangre.
¿Por qué hay protestas en Irán?
Las protestas en Irán tienen causas económicas, sociales y políticas que se han ido acumulando y que, en las últimas semanas, han estallado con especial fuerza. Las protestas comenzaron cuando comerciantes del Gran Bazar de Teherán cerraron en señal de protesta por la situación económica. Las principales razones son estas:
Crisis económica
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Devaluación acelerada de la moneda: el rial iraní se ha desplomado y el precio del dólar se ha disparado, encareciendo productos básicos.
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Inflación descontrolada: alimentos, alquileres y energía son cada vez más inaccesibles para la población.
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Empobrecimiento de la clase media y aumento de la pobreza, especialmente entre jóvenes y comerciantes.
Hartazgo social
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Desempleo juvenil elevado y falta de expectativas.
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Corrupción generalizada y percepción de que las élites del régimen viven al margen de la crisis.
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Cansancio tras años de sanciones internacionales y mala gestión interna.
Rechazo a los ayatolás
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Las protestas han evolucionado rápidamente hacia consignas contra la República Islámica y el líder supremo, Alí Jamenei.
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Muchos manifestantes piden el fin del sistema de los ayatolás, no solo reformas.